Adolfo Pérez Esquivel: “Un gobierno que no fortalece educación, salud y trabajo, trabaja en contra del pueblo”

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Adolfo Pérez Esquivel: “Un gobierno que no fortalece educación, salud y trabajo, trabaja en contra del pueblo”

Por Virginia Moreno Molina / http://theprisma.co.uk/

Sin gobernantes “libres y soberanos” por culpa del intervencionismo de Estados Unidos y del debilitamiento de las Naciones Unidas a causa de la carencia “de una estructura democrática”, los países latinoamericanos se enfrentan a la represión, la violencia y al regreso de gobiernos autoritarios.  Entrevista exclusiva con el Premio Nobel de Paz.

Presentar a un Nobel de la Paz no es fácil, sobre todo cuando su trayectoria de lucha es de casi medio siglo.

Argentino, de 86 años de edad y profundas convicciones, a lo largo de su vida se ha movido por diferentes frentes como la pintura, la escritura y la escultura.

También se sabe de su interés por la arquitectura y que durante 25 años ejerció la docencia. Pero lo que lo llevó a ser Nobel de la Paz fue su interés por los derechos humanos. Comenzó su trayectoria en los años sesenta, cuando empezó a trabajar con grupos pacifistas cristianos latinoamericanos. Sin embargo, la década de los setenta, con las dictaduras militares, la violencia y la constante violación de derechos humanos, marcaron una de las épocas más oscuras del continente.

Fue en ese momento en el que comenzó a asumir el rol de líder en los movimientos de no violencia, convirtiéndose así en la voz que denunciaba y en defensor de los vulnerables.

Durante los siguientes años también se dedicó a viajar por el mundo y creó programas de ayuda y desarrollo para comunidades indígenas latinoamericanas, movimientos obreros y otros grupos de personas necesitadas.

Su lucha le ha llevado a jugar un papel muy importante durante diferentes casos, entre ellos el golpe de estado militar de Jorge Rafael Videla en Argentina en 1976, en el cual utilizó el “Servicio Paz y Justicia” – que él cofundó – como instrumento para promocionar una campaña internacional para denunciar las atrocidades cometidas por el régimen militar. Pérez Esquivel también ha contribuido con numerosas misiones internacionales, como el “Barco por la paz a Nicaragua”, “Barco por la solidaridad a Polonia” y campañas de resolución de conflictos en Sudáfrica, Afganistán, Oriente Medio y Tíbet, entre otras.

Sin embargo, como era de esperar, su vida se vio marcada también por intentos de mordazas a su voz, entre ellas tres detenciones y encarcelamientos sin cargos en Brasil, Honduras y Argentina, su país natal, donde fue torturado durante 14 meses.

En 1980 recibió el Premio Nobel de la Paz por su compromiso con la defensa de la democracia y los derechos humanos por medios no violentos, lo cual le ha proporcionado una plataforma para que sus denuncias tengan más fuerza nacional e internacionalmente.

Quizás por ello, durante la entrevista exclusiva con The Prisma, cada respuesta estuvo cargada de ese agudo sentimiento de justicia que le ha caracterizado siempre, y y de la denuncia ante la “violencia social y estructural” que aún sufren los países latinoamericanos.

Esquivel, que estuvo en Londres en febrero para exponer las carencias que enfrenta Europa y denunciar “el aumento de la pobreza y la pérdida del estado del bienestar”, afirma que “la democracia significa derecho e igualdad para todos y todas, y  esto no existe”.

Adolfo Pérez Esquivel habló sobre la crisis global de los derechos humanos, elintervencionismo de los Estados Unidos en Latinoamérica y las dificultades que enfrenta este continente.

Los casos de agresión, las desapariciones o las muertes sin resolver van en aumento en el continente latinoamericano. ¿Por qué no se hace nada al respecto?

Después de tres años en México, el caso de los estudiantes de Ayotzinapa no se quiere investigar porque hay una responsabilidad de la policía y del ejército mexicano. Hay una represión brutal, pero esto también se da en Guatemala, El Salvador y en muchos países con serios conflictos como Brasil donde, por ejemplo han metido al ejército en las favelas de Río. El pretexto es la violencia, el narcotráfico y el terrorismo y con eso quieren justificar la presencia de las fuerzas armadas en las zonas más vulnerables de pobreza.

Acabo de estar con Lula en Brasil, durante su gobierno sacó de la pobreza extrema a treinta millones de personas. Ningún gobierno ha logrado hacer eso. Y ahora ese mismo proyecto se está implementando en algunos países africanos.

Aquí están haciendo lo contrario. Macri dijo “que haya hambre cero”, pero piensa matar a los pobres porque cada día hay más. Es una fábrica de pobres, de gente excluida, de desocupados, de gente desesperada, de cierres de escuelas, bajadas del presupuesto educativo, de la salud en los hospitales… Esto agudiza el conflicto y la violencia social y estructural.

Se habla de violación de derechos humanos fuera de Europa, pero se olvida que aquí también se vulneran esos derechos. ¿Hablamos de hipocresía?

Sí. Antes de llegar a Londres estuve en Grecia, en refugios de niñas víctimas de las guerras. Hay diez de estos centros donde la gente es la que ayuda. El Mediterráneo es una fosa donde más de 15.000 refugiados murieron, de gente que intenta huir y llegar a un país, pero que muere.

Además, en Europa está aumentando la pobreza y se está perdiendo el estado de bienestar.

Todo esto debilita la democracia, pero la democracia significa derecho e igualdad para todos y todas, y esto no existe. Y cada día en Europa se llega a situaciones preocupantes, por ejemplo, en Roma he visto dormir a mucha gente en las calles. El Papa Francisco ha tratado de aliviar un poco esto dándoles cierta protección, colocando baños, tratando de darles abrigo, pero esto es un problema político, social y económico. Esto no se resuelve únicamente con buena voluntad, aunque es necesaria.

En los últimos años ha habido un alzamiento de la derecha en Latinoamérica. ¿A qué piensa que se debe esto?

En muchos países fue a través de golpes de estado como el caso de Brasil o Paraguay. Pero en otros países fue a través de elecciones como el caso de Macri en Argentina. Sin embargo, aplica políticas neoliberales que van en perjuicio del pueblo. La gente está desesperada porque cada día la situación del pueblo es más grave.

En los centros de investigación científica hay despidos de científicos que son importantes para el país, y un científico no se forma de un día para otro. Lo que quiere hacer el gobierno de Macri es privatizar y poner empresas que están acorde con la política de su gobierno. No estamos en el mejor momento, sin embargo tenemos que seguir la lucha y el trabajo para saber cuáles pueden ser las alternativas.

Teniendo en cuenta los golpes de estado y la represión, se hace complicado encontrar esas alternativas.

Hay muchísima represión y va en aumento. En Argentina tenemos una experiencia de lucha y de organización social. Sin embargo, todavía está muy desarticulada, hay que darle coherencia y un sentido para poder avanzar y ver hacia dónde va todo esto.

¿Cómo se podría conseguir esa unidad en Latinoamérica?

A través del diálogo y los acuerdos. Veamos qué va a pasar con el Foro Social Mundial en Brasil ya que va a participar gente de todo el mundo, a ver cuáles son las líneas y las propuestas. Hay que revisar muchas cosas de los errores cometidos por los gobiernos progresistas, porque no se llega a esta situación porque sí.

Actualmente estamos viviendo una crisis de derechos humanos global, ¿qué piensa que está ocurriendo?

Hay que tratar de denunciar esto. Las Naciones Unidas en este momento son muy débiles. Hay que tratar de democratizarlas porque no tienen una estructura democrática. Hablamos de que cinco potencias dominan a las Naciones Unidas.

Fíjate lo que pasa entre Israel y Palestina. No hay caso, las Naciones Unidas no pueden condenar a Israel por los desastres que hace en Palestina porque Estados Unidos ejerce el derecho de veto.

Estados Unidos ha jugado siempre un papel intervencionista en Latinoamérica que ha impedido que los gobiernos democráticos y libres independientes se consoliden, ¿qué tanto se ha agudizado con la llegada de Trump al poder?

Con ningún gobierno EE. UU. va a ser solidario y amigo de los países latinoamericanos. Estados Unidos se mueve por sus intereses económicos, políticos y geopolíticos, no por solidaridad hacia los pueblos.

Siempre ha sido una potencia de agresión. Lo vemos en Haití o en lo que está pasando en México. Las dictaduras militares en América Latina fueron impuestas por Estados Unidos a través de las Escuelas de las Américas.

Y con Trump es peor. Ahora está construyendo el muro en México. Ya había un muro, pero ahora quiere extenderlo porque no quiere a los mexicanos.

Es racista, una persona que lleva una política hacia lo interno: América para los americanos. Sin embargo, van a apropiarse de los recursos a otros países, pero tiene muchas medidas proteccionistas.

Y eso es lo que está generando en este momento problemas, incluso con la Unión Europea. Este muro en México va a traer graves consecuencias. Así como fue el muro de Berlín, está el muro entre Estados Unidos y México.

Estamos ante un retroceso…

Totalmente. Pero hay más organización. Con el Foro Social Mundial en Brasil, en Bahía, se van a ver cuáles pueden ser las alternativas, los caminos a seguir de las organizaciones sociales y hacia dónde va América Latina. Estamos tratando de contrarrestar esta cuestión.

Como dato, el vicepresidente de Estados Unidos estuvo viajando por muchos países latinoamericanos para condicionar y someter a los gobernantes que prácticamente son sirvientes de los Estados Unidos, no son gobernantes libres y soberanos como lo fueron Castro, Hugo Chávez, Evo Morales en Bolivia o Correa en Ecuador.

¿En qué ha afectado al continente la muerte de figuras políticas como Chávez o Castro?

Muchísimo porque hay un retroceso y hay una política de los Estados Unidos de volver a los gobiernos autoritarios. Apoyaron el golpe de estado en Honduras contra Manuel Zelaya y después ingresaron a  la base militar norteamericana de Palmerola, con más de 800 efectivos. Después el golpe fue contra Fernando Lugo en Paraguay y ahora el golpe de estado que se hizo contra Dilma Rousseff en Brasil. Y la presión tremenda que están haciendo en Venezuela. Pero esto no es nuevo porque ya lo hicieron con los intentos de golpe de estado a Hugo Chávez.

Además, los grandes medios de comunicación están desarrollando una campaña de desprestigio y de decir que son gobiernos dictatoriales, cuando en realidad llaman a elecciones. Pero nadie habla de Honduras, donde sí hay una represión brutal, asesinatos, persecución a periodistas, a campesinos, ahí es donde asesinaron a Berta Cáceres.

Aquí en Argentina con Macri, que habla tanto de Venezuela, estuvo el asesinato de Santiago Maldonado, de Rafael Nahuel, y ahora de Facundo, un niño de Tucumán. Y la represión que se está llevando contra los movimientos y protestas sociales. Esto viola los derechos humanos y los derechos de los pueblos.

Con el cambio de gobierno de Cristina Kirchner a Macri, ¿qué avances o retrocesos ha habido en términos de democracia y justicia social en Argentina?

Durante el gobierno de Cristina Kirchner, en algunos aspectos sí que hubo un interés sobre la política de derechos humanos, sobre la democracia o la participación social. Esos eran algunos de los ejes de su política.

Con Macri hay unos retrocesos alarmantes. Ha aumentado la represión a las protestas sociales, ha aumentado muchísimo el desempleo. No solo están cerrando fábricas, están cerrando escuelas. Se están cerrando los centros de formación docente, los de bachillerato nocturnos que son para adultos y los centros de capacitación laborales.

Y esto es un problema social y un problema de empleo porque quedan muchísimos docentes sin trabajo. Y un gobierno que no apunta a fortalecer la educación, la salud y el trabajo, es un gobierno que no está trabajando para el pueblo, sino en contra del pueblo.

¿Cuáles son las excusas del gobierno para cerrar los centros educativos?

Su excusa es que algunas escuelas tienen pocos alumnos. No trata de incrementar el número de alumnos, sino que simplemente las cierra. También dicen que es un problema presupuestario donde privilegian el capital financiero sobre la vida del pueblo.

Están adquiriendo muchísima deuda y lógicamente tienen que pagar los intereses de la deuda externa. Pero esto perjudica muchísimo al pueblo argentino.

Además, privilegian las grandes empresas y no al pequeño y mediano productor como las pymes y el campesinado. Hay una violencia estructural y social.

Los indígenas y campesinos en Latinoamérica son de las comunidades más maltratadas. Recientemente Macri pronunció la frase: “En Sudamérica somos todos descendientes de europeos”. ¿Por qué los líderes políticos se empeñan en invisibilizar a esta comunidad?

A Macri no le interesa el campesinado ni los pueblos originarios. Hace poco tiempo los pobladores de Jachal hicieron 1300 kilómetros en bicicleta, viajaron en bicicleta para visibilizarse y reclamar que respete la ley de los glaciares. Sin embargo, Macri quiere entregar los glaciares a empresas mineras.

También hubo contaminación de cinco ríos con cianuro y mercurio provocados por la Barrick Gold, una gran empresa minera canadiense. Esto está perjudicando a los productores rurales y a los pueblos indígenas. Estas grandes empresas transnacionales saquean el país, se lo llevan todo y dejan la desesperación de la gente, la destrucción del medio ambiente, la contaminación del agua y los ríos.

Es decir, siempre priman los intereses económicos.

Sí, los intereses económicos  no tienen en cuenta nada. Cuando Macri dice que “todos somos descendientes de europeos”, eso es falso.

Nosotros estamos haciendo un estudio, solo de la provincia de Buenos Aires, y hay más de un millón de indígenas. Estamos haciendo un mapeo para saber dónde están ubicadas cada una de estas comunidades que tuvieron que salir de sus lugares de origen por la represión.

(Fotos tomadas de Prensa Pérez Esquivel www.adolfoperezesquivel.org)

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