Ahora sí arranca la campaña: el ajedrez de las fórmulas vicepresidenciales

El Nuevo Siglo

Quedaron ya listos todos los tiquetes de las siete aspiraciones que continúan en competencia de cara a la primera vuelta del 27 de mayo.

Quedaron ya listos todos los tiquetes de las siete aspiraciones que continúan en competencia de cara a la primera vuelta del 27 de mayo. Aquí un informe sobre los puntos fuertes y débiles de las y los segundos a bordo. Mientras que algunos candidatos apostaron por tratar de sumar electoralmente, otros querían atajar disidencias y algunos ratificar el mensaje central programático

“En sus marcas… listos…”. Esa puede ser la mejor frase para describir en qué etapa quedó la carrera por la Casa de Nariño a partir del viernes, cuando ya quedaron definidas todas las fórmulas, tanto presidenciales como vicepresidenciales, que van a competir en la primera vuelta del próximo 27 de mayo.

Ahora ya se puede decir que la carrera, por fin, comenzó. Tras los resultados de las elecciones parlamentarias y las consultas interpartidistas del domingo pasado, los cinco días que le siguieron a esa cita en las urnas fueron particularmente movidos.

Dos campañas centraron toda la atención. De un lado, la de Germán Vargas Lleras que hizo múltiples movimientos con el fin de concretar el apoyo de los partidos Conservador y de La U, así como de una franja de los liberales. El resultado de todos esos contactos políticos al más alto nivel partidista desembocó en que el aspirante decidiera cambiar la fórmula vicepresidencial que había inscrito el viernes 9 de marzo, que era el exministro Luis Felipe Henao. Finalmente el escogido resultó ser el exministro de Defensa y hasta el jueves candidato presidencial por firmas Juan Carlos Pinzón.

Y, de otra parte, la campaña de Gustavo Petro también realizó múltiples análisis, ofrecimientos y consultas con miras a definir quién sería la fórmula vicepresidencial del exalcalde bogotano. La escogida terminó siendo la saliente parlamentaria Ángela María Robledo, de la Alianza Verde.

La otra fórmula que faltaba por inscribirse lo hizo el jueves, sin mayor sorpresa, porque el acuerdo al interior de la coalición de Iván Duque, Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez señalaba que el tiquete estaría compuesto por el primer y segundo en la consulta. Así las cosas, la llave oficializada ante la Registraduría fue la del actual senador del Centro Democrático y la excandidata presidencial de 2014.

Ya con anterioridad estaban definidas las otras llaves: Humberto de la Calle y la excandidata presidencial Clara López Obregón, a nombre del liberalismo y la Alianza Social Independiente; Sergio Fajardo y la senadora Claudia López, por la coalición del movimiento Compromiso Ciudadano, Polo y Alianza Verde; Viviane Morales y el docente Jorge Leyva Durán; y Piedad Córdoba y el exmagistrado Jaime Araújo Rentería.

En total son siete los aspirantes que, se supone, irán a la primera vuelta el próximo 27 de mayo. Sin embargo, no se descarta que alguna de esas candidaturas pueda dar un paso al costado antes de esa fecha para sumarse a una que tenga más opción de triunfo, según lo vayan marcando las encuestas, los debates entre los aspirantes y las coyunturas del escenario político.

Radiografía

Para describir cómo arranca, ahora sí, la carrera por la Casa de Nariño lo primero que debe analizarse es qué buscó cada candidato presidencial con la escogencia de su respectiva fórmula y cuánto, realmente, le suma esa designación desde el punto de vista político y electoral.

El primero en concretar la fórmula fue De la Calle que terminó escogiendo a la exalcaldesa encargada, expresidenta del Polo, excandidata presidencial de 2014 y exministra en el gobierno Santos, Clara López Obregón.

Es apenas evidente que la intención del aspirante liberal y exjefe negociador del acuerdo con las Farc fue posicionarse ante el electorado como un tiquete comprometido con la defensa de lo pactado en La Habana y su implementación. López, sin duda una de las líderes de izquierda más experimentadas del país, ha sido firme defensora del proceso de paz. De otro lado, es claro que la hasta hace pocas semanas candidata presidencial de la ASI resultaba interesante desde el punto de vista electoral por los dos millones de votos que sacó en la primera vuelta de 2014 y luego los 500.000, en octubre de 2015, en la puja por la Alcaldía de Bogotá. Además de lo anterior, es claro que se trata de una dirigente con buena imagen ante la opinión pública y que pese a ser de izquierda no asusta al establecimiento, como sí lo hace Petro.

¿Puntos débiles? Varios. En primer lugar, la intención de De la Calle y López era llegar a la primera vuelta con una gran coalición de centro-izquierda, sobre todo con Fajardo, pero este les dio un portazo. En segundo término, no se sabe qué tanto potencial electoral pueda arrastrar López por fuera del Polo y menos sin que exista la polarización santista-uribista que fue la que impulsó su votación -y la de Ramírez- hace cuatro años. Tercero, aunque pocos previeron la votación récord de las dos consultas interpartidistas del domingo pasado, es claro que si De la Calle y López hubieran apostado por también hacer una entre ellos, habrían tenido parte del eco político y mediático que se llevaron Duque y Petro, a la par de impulsar más la votación roja para el Congreso, que terminó perdiendo 10 curules. Y, por último, pese a ser la primera fórmula anunciada, en las encuestas no ha logrado repuntar en mayor porcentaje y siguen en la parte baja de los sondeos.

En lo que hace a la fórmula de Fajardo con Claudia López es evidente que escoger a la beligerante senadora enfatizó el perfil no solo de alternativa política de esta fórmula, sino su discurso anticorrupción. Los resultados en las elecciones parlamentarias de la Alianza Verde, que dobló su cuota en el Senado y avanzó en Cámara, así lo ratifican. Por otra parte, para el exgobernador era determinante evitar que una fracción de los verdes se siguiera deslizando a las toldas de Petro (al menos para votar en la consulta). Designar a López fue una decisión en ese objetivo. Y, por último, es claro que la saliente senadora, máxima votación verde en 2014, tiene una muy buena imagen en la opinión pública, incluso por las altisonantes peleas que a cada rato entabla con sus contradictores.

¿Puntos débiles? Varios. En primer lugar, como se dijo, más que para sumar votos, Fajardo escogió a López para evitar que estos se le fueran a donde Petro. En segundo término, las encuestas han evidenciado que el exgobernador antioqueño es el aspirante que, proporcionalmente, más está retrocediendo, al punto que tras casi un año de estar en el lote puntero, con Vargas Lleras y Petro, ahora figura entre tercero y cuarto, muy descolgado de estos e Iván Duque, que irrumpió con fuerza en las últimas semanas. También debe señalarse que así como López suma votos de sectores como el de LGBTI, le resta a Fajardo otros  de personas de corte más conservador respecto a temas de diversidad sexual. Y, por último, no se puede negar que si Fajardo hubiera aceptado ir a una consulta el 11 de marzo, como se lo insistían López y Jorge Enrique Robledo, es claro que no le hubiera dejado el campo libre a Petro, que sin duda salió fortalecido al no tener competencia ese día en el sector de la izquierda y el centro.

Duque y Vargas

La llave Duque-Ramírez, como se dijo, se inscribió el pasado jueves. Es claro que se trata de una fórmula que viene fortalecida por los más de seis millones de votos logrados el pasado domingo, así como por el respaldo del crecimiento de la bancada del Centro Democrático (subió 12 curules en ambas cámaras). La excandidata presidencial, con un largo camino en el sector público y privado, aporta peso específico a Duque, cuya experticia en este campo es limitada frente a la que exhiben otros candidatos como Vargas Lleras o De la Calle o el mismo Petro. Es claro, igualmente, que la exministra sumó más de 1,5 millones de votos el pasado domingo, un potencial electoral reciente que ninguno de las otras fórmulas vicepresidenciales puede exhibir. Y, por último, Ramírez dice tener el respaldo de algunos sectores del conservatismo, partido que sacó en las elecciones a Senado más de 1,9 millones de votos, un botín político que el uribismo quiere no sólo asegurar sino evitar que ser vaya para otras toldas, especialmente las de Vargas Lleras.

¿Puntos débiles? Varios. En primer término, tanto Duque como Ramírez, al igual que el resto del país político, saben que en la consulta del domingo pasado hubo mucha votación de personas de otros partidos y tendencias, las mismas que el 27 de mayo sufragarán esta vez por el aspirante de sus preferencias. En ese orden de ideas, no se puede desconocer que hubo sectores antiuribistas que votaron por Ramírez sólo para atravesársele a Duque. Desde ese punto de vista ese 1,5 millones de votos de la excandidata podría disminuirse sustancialmente.

En segundo lugar, la hoy fórmula vicepresidencial –y el expresidente Andrés Pastrana, su principal apoyo– ha sido muy crítica de las directivas y bancada conservadoras, lo que pone en duda la posibilidad de que estos apoyen a Duque en una alianza o que consideren que ella los representa en un futuro gobierno. Un tercer aspecto que podría restarle impacto a la fórmula es que la escogencia de la segunda a bordo ratifica el perfil de extrema derecha de esta opción, pese a que el uribismo quiere acercarse a la centro-derecha e incluso al centro para competirle allí a Vargas y un poco a Fajardo. No hay que olvidar que el Centro Democrático sacó 2,5 millones de votos al Senado, que sería su votación cautiva, el mismo guarismo que Petro, con quien pelea la punta de las encuestas, sumó en la consulta del domingo. Así las cosas, si bien Duque sumó más de cuatro millones en la consulta, su plante real sería menor y necesitaba, entonces, un socio más, incluso ofreciendo para ello la Vicepresidencia.

En lo que hace a Vargas Lleras, escoger a Pinzón le suma peso específico a una fórmula que ratifica a la seguridad y el orden como su principal fuerte. El hoy segundo a bordo fue el ministro de Defensa del gobierno Santos bajo el que se le dieron los golpes más duros a las Farc. También ganó mucho reconocimiento al ser la voz gubernamental que siempre advertía del riesgo de excesivas concesiones a las Farc. Igualmente tiene una reconocida ascendencia sobre los sectores castrenses y policiales. Su perfil académico y profesional es amplio, con mucha experiencia en cargos públicos y privados, y conoce bien los círculos de poder en EU, en donde fue embajador. Además, se trata de un dirigente joven, carismático, con ascendencia tanto en La U como en los conservadores (ambos lo querían de candidato presidencial) y venía realizando una campaña presidencial por firmas bastante llamativa. Para Cambio Radical, que fue ganador de los comicios parlamentarios, al subir un total de 21 curules, es claro que la llegada de Pinzón es un plus que debe ayudar a repuntar al candidato en la recta final de la campaña.

¿Puntos débiles? Varios. En primer lugar, Pinzón siempre ha estado en la tabla baja de las encuestas y desde ese punto de vista no se sabe cuánto pueda sumar a la campaña. En segundo término, tanto Vargas como él –por más que hubieran tomado distancias de varias políticas de Santos– provienen del gobierno, lo que afecta dado el alto desprestigio del Ejecutivo. En tercer lugar, es el único hombre entre las cinco candidaturas que ocupan los primeros lugares en las encuestas, lo que seguramente será reivindicado por Duque, Petro, De la Calle y Fajardo. Por otro lado, es claro que no tiene la dimensión nacional ni el antecedente electoral probado de dos excandidatas presidenciales como Ramírez y López.  Y, por último, si Pinzón hubiera llegado a la vicepresidencia de Vargas teniendo tras de sí el apoyo oficial de La U o de los conservadores (el primero sumó 1,8 millones de votos para Senado y los segundos 1,9 millones), el panorama sería distinto.

Y Petro…

El último en anunciar su compañera de fórmula fue Petro, que escogió a la parlamentaria Ángela María Robledo, de la Alianza Verde. En primer lugar, se trata de una dirigente de izquierda que se distingue por su beligerancia en la defensa de sus tesis y fue activa impulsora y defensora del acuerdo de paz y su implementación legislativa. Por otro lado, es claro que con su escogencia Petro no solo quiere apostarle al tema de equidad de género al que han apuntado otros candidatos con sus fórmulas, sino tratar de restarle protagonismo y arrastre electoral a Claudia López en cuanto a los verdes y a Clara López en relación a la votación de la izquierda que no está con Fajardo. Incluso, apunta a arañar algunos votos del mockusismo. De igual manera, el candidato presidencial recalcó que ella encarna la bandera anticorrupción, esto para competirle a Fajardo y López.

¿Puntos débiles? Varios. En primer lugar, es una dirigente muy desconocida para muchos sectores del país. En segundo término, electoralmente no le aporta mucho a Petro, que tiene la urgencia de sumar apoyos políticos concretos si quiere pasar a segunda vuelta, puesto que es obvio que en los 2,8 millones de respaldos que logró el domingo pasado hay mucha infiltración antiuribista, lo que reduce su plante electoral (su lista “Decentes” apenas pasó de 500.000 votos a Senado), pues esa franja poblacional el 27 de mayo sufragará por su aspirante verdadero. Por igual es claro que Robledo no tiene la experiencia ni el bagaje político para medirse en un debate frente a dirigentes de la talla de Ramírez, las López o Pinzón. Y, por último, pero no menos importante, la hoy fórmula vicepresidencial es vista más como una dirigente de izquierda o centro-izquierda, y no de centro, que es a donde Petro debe apuntar si quiere tener chance de pasar a la segunda vuelta.

En cuanto a las fórmulas de Morales y Córdoba, es claro que allí poco análisis se puede hacer, no solo porque no hubo ni generó mayor expectativa la escogencia, sino porque ambas marcan porcentajes marginales en las encuestas. Esa es una realidad política dura pero cierta.

Como se ve, en la escogencia de las fórmulas vicepresidenciales no se puede hablar de una designación que no tenga puntos débiles y fuertes. Ya serán las encuestas y los debates, pero sobre todo las mismas urnas el 27 de mayo las que se señalarán quiénes hicieron las mejores llaves y seguirán en carrera para el balotaje definitivo en junio. Así las cosas, que empiece la verdadera contienda por la Casa de Nariño. “En sus marcas… listos…”

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