Argentina: imponente multitud le dijo NO al FMI y a las políticas neoliberales de Macri

Por Carlos Aznárez / Resumen Latinoamericano

Una impresionante multitud autoconvocada este viernes 25 de mayo rechazó las políticas de ajuste y los condicionamientos del acuerdo entre el gobierno del ultraderechista gobierno de Mauricio Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Sabemos de qué se trata, el colonialismo neoliberal sólo ofrece miseria”, se planteó en el documento que se leyó antes de que las miles de personas presentes cantaran el Himno Nacional como cierre de la movilización.

Miles de personas expresaron en el emblemático Obelisco de la ciudad de Buenos Aires su rechazo tanto al acuerdo que el gobierno de Macri negocia con el FMI como  a la profundización del ajuste. La multitud, movilizada bajo la consigna la “La Patria está en peligro” a instancias de organizaciones sociales, gremiales y políticas que llamaron a manifestarse en el marco de la celebración del 25 de Mayo, colmó la Avenida 9 de Julio y cantó el Himno Nacional para cerrar la concentración. Desde el palco se leyó antes un documento en el que se defendió el valor de lo público, se expresaron críticas al gobierno nacional y se plantearon diversas reivindicaciones.

La lectura del documento fue el momento culminante de una movilización que comenzó poco después del mediodía, cuando las columnas de las distintas organizaciones convocantes y también la gente que se sumó en forma individual  empezaron a poblar la Avenida 9 de Julio. La postal contrastó con la de la Plaza de Mayo vallada horas antes, cuando Mauricio Macri se trasladó desde la Casa de Gobierno a la Catedral rodeado de funcionarios y fuerzas de seguridad y lejos de la gente.

Muchos marcharon hacia el Obelisco con banderas argentinas; otros llevaron las de agrupaciones partidarias y sindicales. El hit del verano se cantó una y otra vez desde temprano y volvió a escucharse apenas terminaron los últimos acordes del Himno Nacional, que marcó el cierre de la movilización. En el escenario lo entonaron, entre otros, actores, Madres de Plaza de Mayo y Sergio Maldonado.

Los actores Osmar Núñez y Paola Barrientos alternaron la lectura de un texto que fue consensuado por los diferentes convocantes a la manifestación. De la convocatoria participaron los gremios de la CGT más críticos al Gobierno, la Corriente Federal y las dos CTA. También estuvieron presentes entre la multitud el titular de Suteba, Roberto Baradel; la de Ctera, Sonia Alesso; y Eduardo López, de UTE, quienes fueron algunas de las caras más visibles de la Marcha Federal Educativa concretada hace solo dos días atrás, y varios dirigentes políticos de la oposición.

En el documento se proclamó la defensa del “trabajo digno que generan las riquezas de la patria” y se reivindicó a las “organizaciones gremiales, los derechos conquistados y las paritarias libres”. Además, se planteó “la necesidad del desarrollo industrial, protegiendo a las economías regionales” en el marco de un “federalismo amenazado por el programa del saqueo”.

Además, en el texto se hizo una defensa de “la capacidad creativa del pueblo”, organizado en el trabajo cooperativo y la “organización barrial y social”, y se expresó el apoyo a la educación pública y al rol del Estado para hacer frente a las corporaciones.

En esa línea, hubo una defensa de las políticas de memoria de los años anteriores al macrismo y se remarcó que “el único lugar para los genocidas es la cárcel”, al tiempo que se reclamó justicia por Santiago Maldonado y Rafael Nahuel y bregaron por el respeto a los pueblos originarios, que han sufrido “el avasallamiento de sus culturas ancestrales”.

A días de una nueva marcha de Ni Una Menos, prevista para el próximo 4 de junio, hubo una muestra de apoyo a ese movimiento que “sacude las entrañas de la cultura patriarcal dominante”; y reclamaron paridad de género “en términos políticos, económicos, sociales y culturales”.

En otro pasaje del documento se demandó “libertad de expresión y comunicación popular” para evitar la concentración de medios en pocas manos, lo cual llevaría a “la construcción de un pensamiento único que legitime los programas de ajuste y saqueo”.

Hubo además una revalorización de la democracia “para el futuro que se construye”, por lo cual se pidió “la libertad de todos los presos políticos y el cese de la persecución”; y de la política “como herramienta de transformación que no permita nunca más un gobierno que miente y cuyo proyecto es el saqueo”.

Finalmente, se habló de la “necesidad de integrar nuestro destino con América Latina”, y se recordó que “enfrentamos el colonialismo y el Plan Cóndor”. En el cierre se definió a los argentinos como “un pueblo digno con memoria”, que “sabemos de qué se trata, el colonialismo neoliberal sólo ofrece miseria”, al que se llamó a “enfrentar las calles y en las urnas” en el marco de “la unidad necesaria para construir la Patria que soñamos”.

 “La patria está en peligro”

Era un río de hombres, muchísimas mujeres y un enorme cantidad de jóvenes y niños y niñas. Con el Obelisco al frente y detrás el Ministerio de Desarrollo Social cubierta su fachada por la gigantesca silueta de Evita revolucionaria, la multitud coincidía en una frase que lo dice todo: NO al FMI. Que es igual a decir “NO a Macri” y su política de hambre, miseria y entrega de la soberanía nacional. O gritar a los cuatro vientos “Patria Sí, Colonia No”, para que se escuche en las Islas Malvinas y en toda Nuestramérica. Allí este soleado 25 transitaba una importante porción de lo mejor de este pueblo, convocado por numerosos sindicatos y movimientos populares. Era necesario marcarle el territorio a un presidente y un gabinete que por esas mismas horas se encerraba en la Catedral rodeado de vallas y policías, mostrando la soledad con que generalmente desgobierna.

En cambio, la cita popular era impostergable por lo emblemática, ya que coincidía con un nuevo 25 de mayo, fecha trascendental para la nación Argentina. Recuerda el día en que la población se sublevó en 1810 contra la dominación española. De eso se trata justamente en esta dolorosa actualidad que se vive en el país. De sublevarse contra un estado de iniquidad que ha puesto “la Patria en peligro”, frase que se escuchó repetidamente y que presidía el palco principal en el acto multitudinario.

Todos y todas las asistentes al centro de la ciudad, armados de banderas nacionales, otras con el rostro insurgente del Che, o las tradicionales pancartas de los gremios y las organizaciones políticas populares están convencidos que este estado de cosas no da para más. Que a Macri “hay que pararle la mano”. Que ha llegado la hora de la desobediencia civil, de la huelga general, exigida a gritos por los asistentes al acto y anunciada por los micrófonos entre una salva de aplausos. Es el momento de insubordinarse como hace 208 años porque el imperio y sus discípulos locales están arrasando con todo. Hace falta dejar el miedo a un lado y ponerse de pie frente a un gobierno opresor que arrasa con los salarios de trabajadores y trabajadoras, que impide las paritarias, que genera una inflación asfixiante, que aumenta permanentemente las tarifas de los servicios públicos y cuya falta de pago envía a la ruina a más de un pequeño comerciante o a un club de barrio, y ni que hablar de la gente de a pie, que a pesar de los altos precios de la luz sufren permanentes apagones por la irresponsabilidad de las empresas privadas que deberían facilitar el servicio.

De allí que la marea humana que hoy bajó a la ciudad desde los barrios periféricos y del Gran Buenos Aires, estaba necesitada de encontrarse con sus pares, leerse mútuamente lo que cada uno había garabateado en un cartón o en una simple hoja de papel, y recuperar de paso la autoestima que suele venirse abajo en tiempos de ataques brutales como los que genera este capitalismo salvaje. Se notaba en los rostros esa necesidad de esta juntos y juntas, de cantar las consignas de rigor o entonar con el trovador Bruno Arias ese himno de los pueblos originarios que habla de “cinco siglos” de resistencia al colonialismo. Y como no hay pelea del presente sin recordar a todos aquellos y aquellas que ofrendaron sus vidas jóvenes más de tres décadas atrás, también se reivindicó la presencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que fueron ovacionadas cuando saludaron desde el escenario.

Fue un acto liberador el de este 25, una catarsis colectiva necesaria a fin de renovar el compromiso para dar las nuevas batallas que se acercan. Por ejemplo,la del próximo Primero de junio cuando se repita la juntada masiva al arribar la Marcha Federal que recorrerá todo el país exigiendo “Pan y Trabajo”.

En esta concentración patriótica anticapitalista y antiimperialista donde se cuestionó duramente al gobierno y al FMI, quedó claro que el clamor es también antipatriarcal, ya que miles de mujeres lucían el pañuelo verde por el aborto libre, legal y gratuito. En esta oportunidad participaron familias enteras, donde los niños y niñas asistentes se bautizaron con el entusiasmo desbordante de los mayores al cantar a coro el hit del año, ese que con música muy pegadiza apunta: “Mauricio Macri, la p que te p…”.

Luego, antes de entonarse el himno nacional, se leyó un documento de alto contenido unitario y calado ideológico. En ese momento cientos de miles de manos aplaudieron el rechazo, punto por punto, a la devastación producida por el macrismo en dos años de gobierno y ovacionaron la solidaridad con la lucha de los maestros y maestras, la de los jubilados y otros sectores de la sociedad que sufren y sufrirán las políticas del Fondo Monetario. Un FMI que como en los 90 y el 2001 significa el abismo y que desde que Macri lo volviera a bendecir ha abierto la caja de los truenos, porque este pueblo tiene memoria y no está dispuesto a que una banda de mercaderes remate el país y asesine las utopías de las nuevas generaciones. Por eso está en la calle casi a diario.

Resumen Latinoamericano.

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