Cizaña

Por Rafael Ballén M.

Muchos conceptos políticos, figuras literarias, pasajes bíblicos, mensajes abiertos y subliminales utilizó el papa Francisco, en los doce discursos que dio en las cuatro ciudades, durante los 5 días de visita a Colombia, para abogar por la paz. Asimilar esos conceptos, interpretarlos, estudiarlos, profundizarlos y sacar de ellos alguna enseñanza para nuestra sociedad resulta saludable.

Por la cantidad de mensajes, bromas y ofensas que se ven en las redes, el concepto que más ha impactado la inteligencia de los colombianos es cizaña, hasta el punto de identificar a algunos líderes políticos con ese vocablo.

Analistas y estudiosos coinciden en señalar que el discurso más emotivo de Francisco fue el pronunciado en Villavicencio ante las víctimas. Allí dijo: “Es cierto que en este enorme campo que es Colombia todavía hay espacio para la cizaña. Ustedes estén atentos a los frutos, cuiden el trigo y no pierdan la paz por la cizaña”. En el mismo contexto, en esa misma intervención, más adelante, agregó: “Quisiera finalmente, como hermano y como padre, decir: Colombia abre tu corazón de pueblo de Dios y déjate reconciliar. No temas a la verdad ni a la justicia”.

La palabra cizaña tiene cuatro acepciones: “Planta anual de la familia de las gramíneas, cuyas cañas crecen hasta más de un metro con hojas estrechas de 20 centímetros de largo, y flores en espigas terminales comprimidas, con aristas agudas. Se cría especialmente en los sembrados y la harina de su semilla es venenosa”. Aparte de esta acepción objetiva y real, referida a la mala hierba que perjudica a la población rural que vive de sus siembras, de sus cultivos, de sus cosechas, de su economía campesina, el concepto cizaña tiene tres significados más: “Vicio que se mezcla entre las buenas acciones y costumbres”. “Cosa que hace daño a otra, maleándola o echándola a perder”. “Disensión o enemistad. Ejemplo: meter, sembrar cizaña”.

Del sustantivo cizaña se derivan los adjetivos cizañador, cizañadora, cizañero, cizañera, que se aplica a las personas, que tienen el hábito de cizañar o cizañear, que son los verbos. Mientras que los sinónimos son: odio, discordia y hostilidad.

Asimilando el lenguaje, tanto del Drae, como el utilizado por el papa Francisco, en Colombia durante los últimos setenta años se ha metido o sembrado mucha cizaña. Al menos tres grandes siembras de cizaña, nos han hecho perder el trigo de la paz, durante estos años.

Según Laureano Gómez, el partido liberal tenía 1.800.000 cédulas falsas, para utilizarlas en las elecciones en las que el líder conservador sería candidato. Esa, y mil cizañas más, sembradas por Laureano, causaron en los años cincuenta 300.000 muertos y muchos desplazados y desaparecidos.

En 1961 Álvaro Gómez Hurtado, dijo en el Congreso, que en Colombia había cinco “repúblicas independientes”, adonde la fuerza pública no podía entrar. Esa cizaña ha causado 8 millones de víctimas, en un conflicto que aún no ha concluido, pese a que el principal movimiento insurgente entregó sus armas.

Finalmente, desde el momento en que el presidente Santos inició el proceso de negociación con las Farc, Álvaro Uribe y sus aliados han sembrado miles de toneladas de cizaña, que se han convertido en una seria amenaza para la paz.

Por eso, tengamos que evocar el discurso de Francisco, y, decir con entusiasmo: ¡Es hora de cosecha y el trigo ha madurado! Defendámoslo del odio y la mezquindad de todos los cizañeros.

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