La “pesadilla” de Juan Manuel Santos es Venezuela y no la indignante pobreza de Colombia que es la segunda nación más desigual de Latinoamérica

Cronicón.net

Según el Banco Mundial, máxima institución financiera que impulsa a pies juntillas la aplicación del malhadado modelo neoliberal que ha terminado llevando a la humanidad a una crisis civilizatoria, Colombia es el segundo país más desigual de Latinoamérica. Las cifras que muestra en su más reciente informe son por lo demás indignantes: 15 millones de colombianos viven en la pobreza. Sin embargo, con el cinismo que caracteriza al presidente Juan Manuel Santos, osó afirmar hace pocos días que su “pesadilla” no es este fenómeno de iniquidad social sino lo que ocurre en Venezuela, en una injustificable frase de injerencia en asuntos extranjeros.

Además, los principales líderes de la derecha, corriente política que ha gobernado históricamente a Colombia, sin ninguna desvergüenza acuñaron el término “castrochavismo” para criticar y estigmatizar a los gobiernos progresistas de Latinoamérica, pero no reparan en la crisis humanitaria en la que se encuentra este país, en buena medida por la aplicación de políticas neoliberales y a causa de la inmensa corrupción que es consustancial con el modelo económico.

Las cifras que da el informe del Banco Mundial no pueden ser más que una ofensa para la dignidad de la sociedad colombiana: 9 millones de sus habitantes viven en condición de pobreza y 4 millones 200 mil en miseria absoluta.

Igualmente, la investigación revela que ha aumentado “la brecha de la desigualdad, es decir, la distribución de la riqueza que es lo que genera la ruptura del tejido social”.

La pobreza se entiende en el informe como el no acceso a los servicios públicos básicos que permiten a la persona vivir en condiciones dignas.

De esta manera, Colombia se clasifica como una de las naciones más desiguales del mundo y la segunda de América Latina, donde la mayoría de su población desfavorecida en acceso a servicios básicos, debe hacer diariamente lo indecible para poder alcanzar un magro sustento.

Igualmente, una organización como la del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) presentó recientemente un informe en el que subraya que Colombia ocupa el puesto 12 de 168 países en desigualdad en el ingreso, acceso a la educación y la salud entre hombres y mujeres.

Aunque para el presidente Santos su “pesadilla” es Venezuela, paradójicamente, ese mismo informe, sitúa a este país, en el puesto 79, es decir, casi siete veces mejor que Colombia.

Dentro de ese contexto, el profesor e investigador de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de Francia, Thomas Piketty, durante una conferencia en la Universidad Externado, señaló que el 20% del ingreso de Colombia está en manos del 1% de la población, mientras que la mitad del mismo pertenece solo al 10%.

Piketty sugirió que la mejor estrategia para reducir la inequidad en una sociedad es invertir en educación, salud y otros servicios públicos de calidad, pero para pagarlos es necesario establecer sistemas de tributación progresivos, en virtud de los cuales los ricos no terminen pagando menos impuestos que los pobres como ocurre en esta nación latinoamericana al igual que en otros países capitalistas del mundo.

Otro dato que muestra la alarmante inequidad social en Colombia es que en la actualidad el 1% de la población más rica del país, junto con las compañías transnacionales, son dueñas del 81% de las tierras.

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