La segunda vuelta electoral confronta dos modelos socioeconómicos para Colombia

Por Katalina Vásquez Guzmán / Página/12

El uribista Iván Duque Márquez medirá fuerzas con el centro-izquierdista Gustavo Petro Urrego el 17 de junio en la segunda vuelta en que se elegirá el próximo mandatario de Colombia que reemplazará a Juan Manuel Santos, quien culmina su periodo el próximo mes de agosto.

Para los comicios presidenciales del pasado domingo 27 de mayo fueron convocados uno 36.227.267 de colombianos y cerca de 819.398 en el exterior. El próximo presidente de Colombia asumirá el 7 de agosto de este año para el período 2018-2022.

Los pronósticos se cumplieron. El derechista Iván Duque y el candidato de la centro-izquierda Gustavo Petro se enfrentarán en ballottage el próximo 17 de junio. El experimentado líder de la izquierda obtuvo el 25% de los votos y Duque fue el gran ganador con 7.5 millones de votos que representan un amplio 39% del electorado. Lo de Petro, histórico por tratarse del primer candidato progresista que alcanza más de 4 millones de votos superando así al ya fallecido Carlos Gaviria Díaz, con quien militó en el opositor Polo Democrático Alternativo, del cual posteriormente se retiró para conformar su propio colectivo político.

Rodeado por indígenas del Cauca que hicieron una cadena con sus bastones de mando ancestrales, el líder de Colombia Humana y su compañera de fórmula, Ángela María Robledo, llegaron al centro de eventos del Down Town Majestic, en Bogotá, donde el tercero más votado, Sergio Fajardo, obtuvo la mayor votación dejando una de las sorpresas de la jornada al superar a Petro en la ciudad que gobernó hasta 2015. Desde allí señaló que la ventaja de Duque disminuyó en un 10% respecto a las votaciones de Congreso hace tres meses cuando se celebraron también las consultas interpartidistas. “Vamos a vencer. Se puede cambiar la historia de Colombia”, expuso el ahora fortalecido candidato de la centro-izquierda que propone superar la desigualdad histórica y gobernar a favor de los más desfavorecidos: campesinos, víctimas, trabajadores, profesores. Y expuso que, lejos de polarizar, los resultados de ayer mostraron que el votó se distribuyó. Tal fue el caso de Fajardo, de la Alianza Verde-Polo Democrático, que apenas obtuvo 200 mil votos menos que Petro, consiguiendo un 23% de los votos. El ex alcalde de Medellín habló también a sus seguidores invitando a no sentirse derrotados sino terminar el día con una gran sonrisa, pero sin dejar claro si respaldará a uno y otro de los ganadores de ayer en una segunda vuelta electoral.

Cuando ese pase, el segundo domingo de junio, se aspira a vivir la históricamente tranquila situación de seguridad de las presidenciales de ayer que pasarán a la memoria porque, por primera vez, los ciudadanos pudieron votar por su primer mandatario sin ninguna alteración del orden público gracias a la dejación de armas de FARC y el cumplimiento del cese al fuego de la guerrilla del ELN. El líder de FARC, Rodrigo Londoño “Timochenko” estaba depositando un voto en una escuela de Bogotá en vez de coordinando acciones armadas. Por el desarme de la guerrilla y la palabra cumplida de los “elenos” la disminución de violencia fue de un 100% como lo confirmó el presidente Juan Manuel Santos alistándose para dejar el palacio presidencial. Las autoridades informaron que las 223 mesas que fueron trasladadas ayer lo hicieron por problemas climáticos, a diferencia de años pasados donde no se podía votar por la fuerza de la violencia.

Lo de Duque, tratándose de un joven político de derecha recién dado a conocer también sorprendió aunque se proyectaba por tratarse del apadrinado del expresidente Alvaro Uribe, que demostró una vez más seguir dominando las fuerzas de la derecha y las mayorías del país con gran reconocimiento y carisma a pesar de las múltiples investigaciones judiciales y cuestionamientos en su contra por presuntos vínculos con paramilitares y narcotraficantes. Desde 2002, cuando llegó por primera vez a Casa de Nariño, Uribe arrastra entre 5 y 7 millones de votos en cada comicios electorales. Sin embargo, el nombre de Iván Duque todavía fresco en la memoria de Colombia no ha estado relacionado con asuntos ilegales y, por el contrario, genera confianza en las élites como en la población popular.

“Conozco personalmente a Iván Duque, en mi opinión ha demostrado que tiene el conocimiento y el carácter para enfrentar los enormes retos que enfrenta Colombia actualmente. Me gusta su enfoque en nuevas economías, tecnología y emprendimientos”, le dijo a Página/12 la abogada Diana Escobar, habitante de Medellín. Mientras tanto en Bogotá, Anthony Gómez, empleado de un restaurante, explicó a este diario que votará por Petro nuevamente en el ballottage porque “es la persona que nos defiende, que nos va a poner más cerca del poder para que seamos nosotros quienes tengamos más beneficios, que cumplamos nuestros sueños, no solo para los ricos”.

Aunque en un margen estrecho, ayer aumentó el número de colombianos que votaron, llegando al 53% del electorado, mientras en las votaciones presidenciales han votado menos de la mitad de los habilitados para sufragar. Para el analista Víctor De Currea Lugo “no conseguimos lograr una mayor participación significativa a pesar de que había muchas propuestas sobre la mesa –buenas, regulares o malas– pues aún no logramos convocar al país”. El médico y estudioso de los Derechos Humanos, se manifestó preocupado por “la forma en que se mantiene el uribismo. Duque era un perfecto desconocido y hoy se perfila como el presidente y no por méritos propios”, asegura. Eso, según explicó DeCurrea a PáginaI12, demuestra la derechización de Colombia, “un país al que no le duelen las víctimas, que no tiene memoria, que desagradece la paz lograda hasta ahora”.

Víctor destaca además de la alta votación de la izquierda en cabeza de Gustavo Petro, “el fenómeno Fajardo que logró acercarse a Petro de una manera muy grande y ninguno hace parte de los partidos tradicionales ni de las élites”. Además señala que “la derrota de (Germán) Vargas Lleras fue estrepitosa (logró apenas el 6%). Y es un mensaje para el país sobre la quiebra de la corruptela en las urnas”.

El análisis de De Currea también detalla en la guerra mediática en la que los sectores de centro, izquierda y alternativos resultaron heridos como nunca antes en una contienda presidencial, en parte por la dinámica de las redes sociales como Twitter y Facebook. “La permanente discusión sobre la naturaleza del otro, que si un candidato usaba zapatos de tal marca, se aplicó para todos los candidatos. Mientras Vargas Lleras y Duque intentaron no darse tan duro entre ellos, la pelea entre algunos sectores sociales a favor de Petro y Fajardo fue un gravísimo error. Eso no solamente afectó las elecciones por cuanto quita votos, sino que las bases sociales quedaron muy lastimadas por una dinámica muy agresiva en redes lo que dificulta una unidad necesaria”.

Las noticias falsas o fake news y versiones de terror sobre el inventado “castrochavismo” y el miedo de parecerse a Venezuela fueron protagónicos en los resultados de ayer, cuando pudo verse la amplia ventaja que tiene Duque en la mayor parte del mapa del país. En todos los departamentos del Oriente y la zona Andina ganó el candidato de la derecha, mientras Petro fue ganador en capitales como Cartagena y Santa Marta. En Medellín, Duque habría ganado en primera vuelta pues obtuvo el 53% de los votos, mientras en Bogotá el más votado fue Sergio Fajardo.

La insólita normalidad de la jornada electoral de ayer en Colombia, por primera vez eligiendo presidente en paz, se contrastó con la tensión en el Norte de Antioquia donde unas 26 mil personas vieron afectado su derecho al voto. Por cuenta de las afectaciones del proyecto HidroItuango que tiene en amenaza de inundación varias poblaciones ribereñas del río Cauca, no pudieron desplazarse a sus puestos de votación. En poblados de Antioquia, Meta, Nariño y otras zonas del país se reportaron posibles delitos electorales como el observado por este diario en Medellín, frente al puesto de votación en Plaza Mayor, donde un vehículo publicitario de la campaña de Iván Duque apareció hacia las dos de la tarde aún a pesar de que está prohibido.

La complejidad del clima en distintos rincones de Colombia se mostró también en la noche en al capital, cuando en medio de la lluvia los ganadores ofrecieron sus discursos a miles de seguidores que se congregaron para celebrar o llorar. En la sede de Iván Duque, los eufóricos simpatizantes ovacionaron al delfín de Uribe que, triunfante, aseguró que será el próximo presidente de Colombia.

Ungido por Uribe

Iván Duque Márquez es el ungido del ultraderechista expresidente Álvaro Uribe Vélez . Es es un joven político nacido en Bogotá en 1976 pero de familia antioqueña, con escasa experiencia en cargos públicos. Duque renunció a su cargo como senador al cual llegó de la mano del cuestionado ex presidente, hoy también congresista, en una lista única. Gracias a este cargo se hizo conocido como parlamentario pero fue en las contiendas de los pre candidatos a la Presidencia cuando el conjunto del país se enteró de quien era. Duque, abogado de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, apareció en la baraja de posibles sucesores de Juan Manuel Santos junto a Alejandro Ordónez, ex procurador; Marta Lucía Ramírez, ex ministra de Defensa; entre otros líderes de la derecha que tuvieron que ceder ante la aceptación de Alvaro Uribe de avalar la candidatura de Duque. Además, fue quien ganó la consulta partidista del Centro Democrático votada en los recientes comicios de Congreso. El joven aspirante se unió con el partido Conservador para los comicios de ayer donde logró una votación histórica para un candidato apenas conocido ampliamente en el año de su aspiración.

El empresariado, las élites pero también las clases populares están con Iván Duque, aplaudiendo sus propuestas radicales de seguridad, de modificar el acuerdo de paz, de impedir la participación política de los congresistas de Farc, y de atacar los cultivos de cocaína con fumigaciones, así como el consumo y el porte de drogas, dando marcha atrás a logros constitucionales y pactos del Tratado de Paz que logró el gobierno de Juan Manuel Santos con las Farc.  Duque fue asesor durante la presidencia de Andrés Pastrana en el Ministerio de Hacienda y también participó en el Banco Interamericano de Desarrollo (Bid). Iván Duque no tiene historial de corrupción o denuncias por posibles vínculos con ilegales como sí su padrino. “El que diga Uribe” fue la frase de gran parte de su electorado que ahora espera verlo llegar al Palacio de Nariño. Sin embargo, cuestionados personajes como alias “Popeye”, ex sicario de Pablo Escobar, lo apoyó abiertamente amenazando incluso a los votantes de su contrincante, Gustavo Petro.

Defensor de la paz

Gustavo Petro Urrego, oriundo de Ciénaga de Oro, departamento de Córdoba, (1960), es uno de los líderes de centro-izquierda más reconocidos en Colombia y América Latina en las últimas dos décadas. Alcalde de Bogotá, senador de la República, representante a la Cámara, Petro ocupó también diversos cargos en Zipaquirá, Cundinamarca. Ya había aspirado a la Presidencia, lo que lo llevó a renunciar a su carrera de senador donde se destacó por denunciar el paramilitarismo enlodando el nombre de Alvaro Uribe, su principal contrincante. Este hombre de origen caribeño estuvo alzado en armas en el ejército guerrillero Movimiento 19 de Abril (M-19), que firmó un acuerdo de paz que llevó al asesinato de sus principales líderes ya desarmados. Petro es quien más lejos ha llegado tras la desmovilización del M-19.

Su gran capacidad de convocatoria en plazas públicas y la clase trabajadora y campesinos es uno de sus fuertes demostrado con votos en los comicios de ayer. Su lista de congresistas se llamó ‘lista de la Decencia’ y logró una amplia participación con rostros nuevos como es el caso de María José Pizarro, hija del comandante del M-19 Carlos Pizarro asesinado cuando era candidato presidencial. Durante su Alcaldía en el Palacio de Liévano en Bogotá, entre 2012 y 2015, Petro sacó adelante polémicas políticas como la de financiar drogas a los pacientes adictos como asunto de salud pública, y por manejos de las basuras fue destituido por el procurador de ultraderecha Alejandro Ordónez, por el cual votó cuando se desempeñó como senador.  Luego, fue reintegrado a su cargo al final de su período de gobierno convirtiéndose en uno de los políticos más controvertidos de los últimos tiempos. En la capital no logró los votos esperados pero sobrepasó las expectativas en la Costa Caribe colombiana, así como en el Pacífico, donde está aliado con líderes sociales, indígenas y campesinos que lo respaldan con fervor por su compromiso con defender el acuerdo de paz en marcha, y los diálogos actuales con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sus opiniones sobre Chávez y la crisis Venezolana son su punto débil pues han sido tergiversados y usados para desinformar al electorado colombiano. Sin embargo, quienes siguen su carrera política y el país en general lo recuerdan bien desde 2006 cuando fue elegido como el tercer senador más votado en la historia de Colombia. Ese año destapó la infiltración paramilitar en los gobiernos e instituciones públicas. Desde 1990, cuando entregó sus armas y se decidió a cambiar el país por las vías de la política, Petro ha desempeñado importantes cargos, fue parte de los constituyentes que cambiaron la carta política colombiana en 1991. Además, fue fundador del Polo Democrático Alternativo, principal partido de oposición en Colombia que luego se dividió dejando al líder Jorge Robledo, hoy congresista, en apoyo al candidato presidencial Sergio Fajardo, que sacó 260 mil votos menos en los comicios del domingo 27 de mayo , y por tanto no alcanzó a pasar a segunda vuelta.

Página/12, Buenos Aires.

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