Maquiavelo superado

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Por Alonso Sánchez Baute

Hay en Netflix una película mexicana llamada La dictadura perfecta. Es una comedia de ficción que cuenta la historia de un gobernador corrupto con aspiraciones presidenciales, a quien el Presidente utiliza para acallar un escándalo nacional, y que en adelante se vale de una cadena de “cajas chinas” para ganar las elecciones. Todo esto apoyado por la principal cadena de televisión: Maquiavelo superado. Aunque quien más gana no es realmente Televisa, que al parecer fue la que inspiró los hechos, sino sus directivos, tan corruptos como los funcionarios públicos a los que apoya (en 2012 Televisa fue acusada supuestamente de cubrimientos “periodísticos” para promover a Peña Nieto cuando era gobernador del Estado de México).

Una caja china no es más que un distractor, esos que se construyen para contrarrestar un escándalo mediático. Es el tema de este filme: la manipulación de la televisión y sus vínculos con el poder político. Vale la pena verla y, al verla, vale la pena creer que lo que vemos es real, como en realidad lo es; que no se trata simplemente de la imaginación febril de unos libretistas talentosos. Que esté en tono de humor no le quita realidad. ¡Por el contrario!

La cinta debería llamarse “Cortinas de humo”. Cortinas en las que suele haber siempre dos partes: los que las crean y los que las creen. Nos quejamos de aquellos, pero somos nosotros los que caemos en la trampa. Y es irónico: el mexicano, idéntico al colombiano, es un pueblo que se las da del más vivo, del más avispado. Malicia indígena, le llaman para justificar la mirada hostil pero de soslayo. Pero en realidad somos tan “avispados” que la más mínima mentira la creemos solo porque proviene de las instancias de poder: a esa malicia que corre milenaria en nuestra sangre, le ganan el arribismo y la lambonería herencia de la Corte española.

Si la película sucediera en Colombia, el presidente montaría una estrategia mediática en la que pregunta, digamos como simple ejemplo, “Tengo a mi ministro de Hacienda en veremos.

¿Qué hago?”. A lo que su patrón le aconseja: “Invéntate una guerra con Venezuela”. Y así, en un mes solo hemos visto una mentira tras otra mentira tras otra mentira. Ahora también en el tema Saludcoop, Carrasquilla no termina de salir de un hueco para caer en otro. ¿Por qué Duque se empeña en desgastar su gobierno defendiéndolo? Por terquedad, casi por un capricho infantil. Como si no hubiera otro colombiano para ocupar ese cargo.

El gobierno gana en cuanto se atornilla, pero pierde por todo lo que tiene que entregar a cambio. Contrario a la frase de Maturana, “ganar es perder mucho”. $1,1 billones dicen que cuestan las armas que van a comprar “de ninguna manera con una motivación belicista”, dijo Duque. Si no se necesitan, ¿para qué se compran? ¿Por aparentar? ¿Por mostrar los dientes como hace Kim Jong-un en Corea? Qué derroche de dinero. Como si lo tuviéramos. Imaginen todo lo que serviría esa platica en educación, cultura, primera infancia y salud.

@sanchezbaute

Fuente: https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/alonso-sanchez-baute/maquiavelo-superado-548408