¡100 días de odio!

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Marisol Bowen

Por Marisol Bowen

Se han cumplido los 100 días de odio, el presidente del Ecuador, Lenín Moreno Garcés, lo ha ratificado con su conocida mofa perturbada y su malévola sonrisa, diciendo: “A los que les estoy agarrando un poco de odio… Es a los que votaron por mí».

¿Qué si nos odia?, ¡pero por supuesto! De eso no nos cabe la menor duda, sabe que nuestros votos no fueron por él sino por Rafael Correa, y eso debe doler hasta el fondo del alma ¡si acaso la tiene!

Sin embargo el odio es como el amor, ¡vale lo que vale de quien venga!

En ese contexto, su visceral sentimiento de odio es de nula importancia, lo que realmente preocupa es cuando ese mismo odio afecta al pueblo que odia, lo que precisamente está ocurriendo.

En sus 100 días de odio, ha convertido en un sucio boceto lo que fuera una Patria revolucionaria, ¡altiva y soberana! Entregándola en pedazos cada día ¡a un depredador nuevo!

Le entregó la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) a la familia más detestable y corrupta del país, los Bucaram. Puso al mando de la Corporación Financiera Nacional (CFN) a un adepto del partido político del banquero y excandidato de la ultraderecha Guillermo Lasso. Se unió a Nebot, el nefasto político de derecha, alcalde de Guayaquil del Partido Social Cristiano, quien formó parte del gobierno de Febres Cordero, el más cruel y criminal de la historia ecuatoriana. Le dio una secretaría con rango de Ministerio a la CONAIE y liberó con indultos a sus criminales. Y Le dio el Ministerio de Inclusión Económica y social (MIES) a un puberto inoperante, Ivan Espinel.

En su larga lista de desatinos no podían faltar las dos grandes hazañas del descaro, quitarle las delegaciones y atacar por todos los flancos a nuestro vicepresidente Jorge Glas; así como el visceral ataque contra quien le cedió la posibilidad de usar su banda presidencial, talla XXXXXXXXL, ¡Rafael Correa!

No conforme con eso, cerrando con broche de oro sus 100 días de odio, le quita el dinero electrónico al Estado (Banco Central), para dárselo a los bancos privados. Esos mismos que representan a quienes asesinaron a nuestra moneda, el Sucre, y desmembraron a la patria con el feriado bancario que provocó la crisis financiera y el éxodo masivo más triste y grande de la historia.

Los valores que actualmente generan las transacciones sobre el dinero electrónico con el Banco del Estado, se direccionan en beneficio del pueblo; en tanto que al ser privado, esos valores se quedarán con los banqueros para engordar sus chequeras a costa de los valores que le impongan al pueblo.

Entre las propuestas, también se encuentra la posibilidad que la empresa privada pague obligatoriamente el sueldo de los empleados a través de los bancos privados. Con esto, para que usted pueda sacar su dinero deberá usar la tarjeta de débito o hacer transferencias interbancarias, lo que el banco le cobra. Y lo que es peor aún, que finalmente conviertan su sueldo en dinero electrónico.

Todo eso con el pretexto que ha expuesto la gerente del Banco Central del Ecuador: “Los acuerdos con la banca es lo importante. Ellos también están haciendo el esfuerzo para disminuir estos recursos en efectivo que se necesita en la economía”.

¿De dónde acá a los banqueros les importa el Estado? ¿Será que ya se está preparando un nuevo método de feriado bancario?

Sin embargo, para que todo esto ocurra, los asambleístas deberán reformar el Código Monetario y Financiero, donde la ley nos protege de los banqueros rapaces. Es muy posible que lo aprueben y lo reformen, la verdad es que con toda esa permisividad absurda que los asambleístas nos han demostrado, no nos sorprendería que una vez más digan “Sí”.

Si bien es cierto, los bancos son un mal necesario, de ahí que la gran mayoría tengamos una cuenta de ahorros por lo menos, pero eso no implica que debamos estar obligados a mantener con ellos nuestras cuentas de dinero electrónico. Es aquí donde debemos hacer causa común con la patria y cerrar nuestras cuentas de dinero electrónico, ¡así los dejamos con las ganas!

Para terminar de ajustar el broche de los 100 días de odio, también nos apuñala con el “Consejo Consultivo”, que no es otra cosa que una merienda infame entre el presidente, sus ministros y los empresarios; donde se tratan las propuestas de esos empresarios para crear, nuevas modalidades de contratación laboral; esto implica asesinar la justicia laboral que nos dejó Correa, corriendo el riesgo de volver a la explotación laboral, quitarnos la seguridad social, volver a los contratos de trabajo truchos, los bajos sueldos; y lo peor de todo, modificar las leyes laborales que benefician al pueblo.

De la misma manera se contempla la eliminación de impuestos como el anticipo al impuesto a la renta y el impuesto a la salida de divisas, lo que les facilitaría la fuga de capitales, que no es otra cosa que llevarse fácilmente la plata a los paraísos fiscales, por ejemplo. Así como meterle la mano a nuestras leyes y eliminar la Ley de Plusvalía, lo que los dejaría volver a negociar con las tierras y los bienes mientras explotan al pueblo.

Muchos de los beneficios que piden los empresarios, el presidente se los puede dar mediante decreto; pero para modificar o eliminar las leyes, los asambleístas lo deberán aprobar o negar. ¡Ahí los veremos de nuevo!

Como ven señores, ¡esto es bastante grave! Porque esos acuerdos también contemplan quitarle el subsidio a los combustibles; lo que nos advierte que en menos de lo que canta un gallo, ¡nos asestará un paquetazo disfrazado!

Hay millón de formas de meterle la mano al bolsillo al pueblo, no necesariamente pronunciando la palabra “paquetazo” o aumentando de golpe el valor de la comida, ¡sino quitándole al pueblo la manera de pagarla! Una forma disimulada y disfrazada ¡de llevarnos al desastre!

100 días de odio, componendas, entreguismo, ingratitudes, traiciones y deslealtades; y en medio de todo, ¡ni una sola casa!

Pareciera que estamos ante un desquiciado mental, alguien que con sus acciones y decisiones atentan contra la estabilidad del país; quien nos ha tratado de “ovejunos” e “idiotas”, y ha hecho una declaración pública de odio contra el pueblo ecuatoriano que votó por él, que somos la mayoría. Un ser que demuestra una mente trastornada, capaz de odiar al pueblo que se supone debe cuidar, el que lo llevó hasta donde está ¡por un terrible error a falta de opciones!

Nada hay más peligroso que un loco con poder, de ahí que un individuo con esas características no pueda ni deba ejercerlo, mucho menos dirigir los destinos de un país, ¡es como darle un fusil cargado a un lunático con ganas de matar!

La Constitución nos protege de dichos individuos, así lo establece el artículo 120 literal 2, que en las Atribuciones y deberes de la Asamblea indica: “Declarar la incapacidad física o mental inhabilitante para ejercer el cargo de Presidente de la República y resolver el cese de sus funciones de acuerdo con lo previsto en la Constitución”

Si acaso piensa que la mofa lo salva de sus declaraciones, está equivocado. Todos podemos cometer un crimen o proferir sentimientos de odio igual que él, ¡riéndonos como hienas! Eso no implica que sus palabras de odio no generen odio y tengan el peligroso alcance de dicho sentimiento. De ahí que una vez más surjan las preguntas: ¿¡dónde rayos están los asambleístas!? ¿¡Qué esperan para someterlo a un análisis psiquiátrico!? ¿¡Qué esperan para liberarnos de él!?

Está inmerso en sus funciones tomar acciones inmediatas, ¡para eso fueron elegidos! Pero esto ocurrirá cuando se decidan a dejar de ser cómplices ¡y un adorno con sueldo en la Asamblea!

Al parecer les quedó gustando hacer la de Pilatos como lo hicieron con el Vicepresidente, lavarse las manos y dejar, en este caso, que el pueblo tome la justicia en sus propias manos; sin considerar ni medianamente, que si el hombre en mención tuviera una patología psicológica peligrosa, confrontan al pueblo con ese mismo hombre y lo empujan a un enfrentamiento que finalmente, como en la vieja Patria, ¡terminaría tiñendo las calles con sangre fratricida!

La patria agoniza, ¡en los 100 días de odio más abominables de la historia! Y en medio de la ignominia más atroz y la desidia más brutal, ¡yace herida de muerte! Porque nosotros, con culpa o sin culpa, ¡afilamos el cuchillo que hoy la hiere!

«Cuando la patria llora con los ojos de sus hijos, ¡la rebeldía es un deber!»

@Marisol_Bowen