Aunque Santos dice que se opone a una intervención de fuerza de EU en Venezuela, se preparan ejercicios militares en la Amazonía

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Bajo el peregrino argumento de “proteger la cuenca amazónica”, uno más de los ardides que ahora saca Estados Unidos bajo el supuesto de “ayuda humanitaria o ecológica”, Washington convocó a los gobiernos de Colombia, Perú y Brasil para que, haciendo aparecer como iniciativa de ellos, acuerden la realización de ejercicios militares conjuntos en esa estratégica región, considerada el pulmón del mundo, pero cuya real dimensión, es cercar a Venezuela.

En efecto, la conocida analista e investigadora brasileña Teresa Cruvinel, respetada periodista política del medio electrónico Brasil247, elaboró un análisis que tituló: “La triple alianza con Trump contra Venezuela”, en el que se refiere a las maniobras militares que unidades de las fuerzas armadas de Estados Unidos, Brasil, Colombia y Perú se disponen a realizar en la Amazonía brasileña, muy cerca de territorio venezolano.

Por ello, la cena que convocó el presidente Donald Trump en la Casa Blanca el pasado lunes 18 de septiembre con algunos mandatarios latinoamericanos, entre ellos el de Colombia, fue fundamentalmente para proyectar la operación militar conjunta con EEUU, en octubre, en la Amazonía brasileña, en los predios de Venezuela, a título de cooperación, pero cuyo su real dimensión es la de preparar acciones desestabilizadoras contra el gobierno de Caracas.

Según el informe de Cruvinel, la operación militar conjunta con las fuerzas especiales del ejército norteamericano fue anunciada como si fuese una invitación de Brasil, lo que dejó a los militares de este país asustados. ¿Dónde se ha visto que se abra un área estratégica como la Amazonía para fuerzas militares extranjeras?, se pregunta en su reportaje la periodista.

Estados Unidos, Brasil, Colombia y Perú con el pretexto de desarrollar la cooperación militar, harán ejercicios en el área llamada “Cabeza de cachorro” y conocerán de cerca el teatro de operaciones para una eventual acción armada contra Venezuela, a partir de la región sur de este país.

Analistas militares sospechan que la acción militar contra Venezuela, ya reconocida por Trump, no sería en los formatos convencionales, a través de una invasión, con todos sus costos políticos y materiales. Lo que se haría, con apoyo de Brasil, Colombia y Perú, sería una inducción de la ocupación de una porción del territorio venezolano por “fuerzas irregulares”.

De esta manera, Washington busca prefabricar un “territorio conflagrado”  (alzado) a ejemplo de lo que ya se hizo en Libia, en tiempos de Kadafi, o contra Siria, bajo el supuesto de que en esta región amazónica actúan traficantes de drogas y armas, mercenarios y sujetos al margen de la ley de toda laya, para ejecutar una intervención.

Con el claro propósito de disimular las verdaderas intenciones de estas maniobras militares en esa estratégica zona suramericana, el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, explicó que se trata de una estrategia para proteger la cuenca amazónica. Y aunque la cena en la Casa Blanca tuvo claros visos intervencionistas, Santos volvió a reiterar que su gobierno se opone a una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.