Cambiemos para avanzar

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Foto: CNN en Español

Por Clara López Obregón – El Espectador

El sueño se hizo realidad. Con la posesión de Gustavo Petro como presidente de la República se produce, por primera vez desde los años 30 del siglo pasado, el fenómeno de una verdadera alternancia en la jefatura del Estado. Llega un gobierno de signo alternativo que representa un cambio de rumbo en el manejo del Estado y de la economía. Resulta insólito que el nuevo presidente enmarque ese viraje en el cumplimiento de la Constitución de 1991 que durante su vigencia ha encontrado tanta resistencia al grueso de sus postulados. Los derechos que estos encarnan han quedado librados a la aplicación, caso por caso, de los jueces de tutela cuando su realización progresiva corresponde a las políticas públicas de los sucesivos gobiernos.

La esperanza que suscitan los sueños aplazados es inmensa y la prisa de los millones que votaron “cambio” es incontenible. Tenemos prisa, pero no podemos improvisar. Los primeros 100 días deben servir para organizar ese cambio y el gobierno debe precaverse de las presiones para actuar y producir resultados inmediatos. La improvisación es mala consejera por lo que esta etapa debe utilizarse para planear el diseño y la ejecución de las reformas con innovación, especialmente en educación y participación ciudadana.

Las críticas arrecian en un esfuerzo fútil de aferrarse al pasado. El desafío es generar un pacto social renovado para incorporar a esa otra Colombia relegada que despertó y reclamó plena ciudadanía en la explosión social del año pasado. De eso se trata el acuerdo nacional propuesto por Gustavo Petro y simbólicamente aceptado por su némesis, el expresidente Álvaro Uribe, quien anunció una oposición reflexiva.

Para pasar de la teoría a la práctica será indispensable el diálogo y la escucha generosa de todas las partes, que son muchas y con historia de enfrentamientos, muchas veces ácidos y violentos. Los diálogos regionales serán inéditos pues se deben realizar entre contrarios para convenir rutas de acción compartidas y no para convencer u homogenizar opiniones.

Colombia va a lograr la paz. Conocí un experimento en tal sentido que se realiza en el Valle y el Cauca y que sirve de ejemplo o modelo a seguir. Se trata de la iniciativa Calima, enmarcada dentro del objetivo común de superación de todas las violencias. Allí se han dado cita empresarios y excombatientes, prelados de la Iglesia, académicos, dirigentes políticos, así como un importante contingente de líderes y lideresas de las comunidades indígenas y afros. A lo largo de los diálogos el recelo ha sido reemplazado por la confianza y la común humanidad ha vencido la barrera de las diferencias de opinión y posición profundas. Estas no se niegan, sino que se respetan, entendiendo la sinergia de la diversidad y de la diferencia cuando se aprende a trabajar en la dirección del bien común.

Este aprendizaje debemos hacerlo en todo el país, en todos los escenarios y con toda la gente porque Todos Somos Colombia. Es condición para construir, por fin, de manera colectiva la visión compartida de nación. Cambiemos para avanzar.