Concejal Celio Nieves devela falsa democratización de las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá

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El concejal del Polo Democrático Alternativo, Celio Nieves Herrera, afirmó que mientras la capital de la República pierde anualmente un flujo de dinero representando en dividendos para el financiamiento de los proyectos sociales, los grandes inversionistas privados serán quienes se queden con la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) y su rentabilidad en constante crecimiento de más del 30%.

El pronunciamiento lo hizo el cabildante del Polo luego de que en la Comisión Tercera de Hacienda y Crédito Público del Concejo capitalino con once votos a favor y dos en contra fue aprobada la enajenación del 20% de la participación accionaria que la ciudad tiene como accionista mayoritara en una de las entidades mpresas más importantes del negocio de la energía en Colombia, la EEB.

Nieves Herrera expresó su negativa a esta venta argumentando en primer término  que los recursos producto de la misma serán destinados a la financiación de proyectos que serán una realidad en 4 y 6 años, tiempo en el cual Bogotá pierde 750.000 millones de pesos.

En segundo lugar, sí el Distrito deja de recibir recursos de capital por los dividendos producto de las utilidades de sus activos, esto se verá traducido en el aumento de impuestos tal y como los estamos viviendo en el nivel nacional, recordando que ISAGEN le generaba a Colombia recursos importantes para la financiación de sus planes de desarrollo y también fue vendida a principios de este año.

Tercero, con la falsa democratización, el alcalde Enrique Peñalosa busca que la composición accionaria se invierta para dejar que los inversionistas privados sean quienes tomen las decisiones de acuerdo a sus intereses. Cuarto, tal y como lo ha afirmado la bancada del Polo, los recursos recibidos por esta venta finalmente serán para apalancar los negocios de las Asociaciones Público Privadas donde también se benefician estas últimas.

Finalmente, Nieves Herrera expresó que es una gran pérdida para la ciudad y que los siguientes planes de desarrollo tendrán que hacer un gran esfuerzo para gestionar recursos que los financien sin afectar los proyectos sociales ni los bolsillos de los bogotanos.