Eficiencia del gobierno de Correa y solidez de propuesta programática garantizan continuidad en 2017 de Revolución Ciudadana en Ecuador

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Por Fernando Arellano Ortiz

Entrevista con Óscar Bonilla, secretario de Acción Política de Alianza País.

Con el propósito de promocionar en Colombia el Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP), que desde 2014 se realiza a finales de septiembre en la ciudad de Quito, el secretario de Acción Política del movimiento Alianza País, Óscar Bonilla Soria, estuvo a finales del pasado mes de agosto en Bogotá. Se reunió con varios líderes de izquierda colombiana, entre ellos la ministra del Trabajo, Clara López Obregón, a quien le expresó el decidido respaldo de esta organización partidista que lidera el presidente Rafael Correa Delgado, al exitoso proceso de paz entre el gobierno de Santos y la insurgencia de las Farc.

El ELAP, que este año será descentralizado pues además de realizar conferencias en Quito, también se llevarán a cabo deliberaciones en Guayaquil y Manabí con la presencia de los expresidentes de Argentina, Uruguay y Paraguay, Cristina Fernández de Kirchner, José Mujica y Fernando Lugo, respectivamente, es un espacio de reflexión política, comprometido con el avance de los procesos emancipadores que se encuentran en marcha en la región y que comienzan a surgir en otras partes del mundo. Se trata de una plataforma que congrega a figuras prominentes de la izquierda latinoamericana y mundial para debatir sobre temas de interés coyuntural y avanzar en la construcción de una agenda renovada y propositiva.

Este foro internacional de los sectores progresistas iberoamericanos se ha constituido en un escenario de debate y reflexión para generar nuevos marcos de opinión y conjugar líneas discursivas que busquen profundizar las revoluciones de la Patria Grande y sumar apoyo internacional.

Aprovechando su visita a Bogotá, dialogamos sobre la coyuntura política ecuatoriana con el directivo de Alianza País.

  • Estamos a cinco meses de  las elecciones presidenciales en Ecuador. ¿Cómo está el panorama, cuáles son las perspectivas de Alianza País y cómo van a enfrentar los embates de la derecha que busca la restauración conservadora?

    Efectivamente estamos ya entrados en la etapa final del proceso preelectoral. De acuerdo con el calendario señalado por la autoridad electoral  en Ecuador, es en la última semana del mes octubre cuando se inicia el proceso de presentación de candidaturas que se cierra a final de noviembre, consecuentemente estamos ya en un periodo en  que las contradicciones se intensifican, en que las campañas afloran, en que los candidatos lanzan sus arengas con vista a la contienda política y obviamente también desde el punto de vista de Alianza País se posicionan sus bases programáticas. Si hay algo que ha sido característico de la acción política de nuestra organización ha sido discutir primero el programa y luego las candidaturas. Esto nos ha permitido mantener nuestra unidad y cohesión, administrar adecuadamente nuestras controversias internas de una organización plural que ejerce la democracia interna, lo cual es necesario para ir preparándonos para el 1 de octubre que será nuestra V Convención Nacional en donde presentaremos nuestras candidaturas a la  Presidencia y  Vicepresidencia de la República, del mismo modo que la lista nacional de nuestros  asambleístas. Esta es la forma en que hemos venido posicionando a nuestra organización, desplegando un debate interno muy intenso, hemos realizado 1784 conferencias ideológicas que han sido encuentros en los cuales hemos discutido nuestro programa con toda nuestras estructuras territoriales, con nuestros comités de la Revolución Ciudadana que son los organismos de base que tienen una reacción inmediata, con diversas estructuras ciudadanas y hemos invitado a  la ciudadanía a hacerse partícipe de esta discusión. Esta es la forma en que nosotros hemos logrado ir construyendo nuestra posición frente a una restauración conservadora que refleja mucha dispersión, mucha fragmentación, una disputa muy intensa por las cuotas  de representación electoral y obviamente pensamos nosotros tener mejores condiciones para entrar en esta batalla. No dudamos sin embargo del poder que pueden tener estos actores que representan evidentemente los poderes  fácticos en el Ecuador, la vieja oligarquía, las viejas estructuras políticas de la derecha que ahora intenta renovarse mediante el uso de recursos tecnológicos y de recursos de planificación estratégica que son muy comunes en estos momentos en las fuerzas de derecha en toda nuestra América. Sabemos que son una amenaza bastante importante y sabemos también que debemos desplegar una adecuada política de alianzas tanto a nivel  territorial como como a nivel  nacional para lograr construir una posición eficiente y dar batalla desde esa postura frente a los adversarios.

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  • La proyección que tiene el gobierno del presidente Correa después de nueve años de gobierno es muy alta, cuenta con una aprobación de algo más del 60%. ¿Consideran en Alianza País que la obra y gestión del  gobierno de Rafael Correa será un elemento  definitivo  para mantener  el poder el próximo año?

    Estamos conscientes de que la gestión de la política pública se convierte en un instrumento fundamental en el escenario político electoral. No se trata únicamente de las armas del debate, de las armas de la polémica, o  solamente del posicionamiento de nuestro programa, se trata también de demostrar cuán eficiente y que bien enfocada ha sido para reducir la pobreza, para crear mejores condiciones de equidad, todo esto ha determinado la alta valoración que al cabo de prácticamente diez años de ejercicio gubernamental tiene  el compañero Presidente y consecuentemente también  el gobierno de la Revolución Ciudadana. Efectivamente estamos alrededor del 62% de aprobación lo que nos da una base bastante consistente para poder intervenir. También sabemos que la política de la derecha está orientada a desacreditar todo lo que se ha realizado y lo están haciendo utilizando los recursos de comunicación que les ofrecen las empresas mediáticas privadas que están en una línea de oposición bastante intensa y radical contra el gobierno. Dar esta batalla significa construir líneas de dialogo directo, impulsar foros de comunicación que permitan que la ciudadanía identifique lo que hemos hecho y, obviamente, abrir las puertas a una crítica que también nos es necesaria. Necesitamos saber qué es lo que hemos hecho bien, cuanto hemos avanzado, pero también nos hace falta saber en dónde hemos fallado, qué es lo que nos falta por hacer, y obviamente es la visión de la ciudadanía, su percepción, su propuesta, y esa crítica va a resultar extremadamente útil para nosotros.

  • Hay una estructura clientelar muy fuerte armada por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, que se ha convertido en el  sustento  de la ultraderecha ecuatoriana. Sin embargo  se entrevé que no hay identidad de posturas ideológicas entre Nebot, el prefecto de la provincia del Azuay, Paúl Carrasco, y ese otro aliado con nexos con el cartel de Sinaloa que eligieron como Alcalde de la ciudad de Quito. ¿Podríamos   decir en consecuencia que no hay articulación de la derecha?

    Bueno, en el caso de la provincia del Guayas hay una posición muy consistente, muy sólida, efectivamente como tú lo mencionas está allí el voto duro de la extrema derecha oligárquica del Ecuador. Pensamos que ese voto duro está alrededor del 30% de los sufragantes y consideramos también que dependiendo de cómo se impulse la campaña esto podría llegar a lo que ha sido el histórico de la posición del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, que está entre el 45 y 50% versus una cantidad bastante similar que es la que ha  sostenido la fuerza de la Revolución Ciudadana. No se debe olvidar que en Guayas contamos con una fuerza política aliada que se llama Centro Democrático que es una organización que está en el ámbito de la centro-izquierda, es un aliado muy fuerte. Su líder es el Prefecto del Guayas, quien tiene un nivel de aprobación cercano al 80% y es un aliado muy importante para nosotros, lo que nos va a permitir contar con  una mayoría más amplia. En lo que concierne al Prefecto del Azuay hay que decir que ahora ha descendido sustantivamente, entre otras cosas, porque es un clásico  personaje en busca de autor, no logra encajar en ninguna de las plataformas de la oposición. Ha buscado ser un aliado de Nebot, no ha logrado posicionarse en la plataforma del alcalde de Guayaquil; ha intentado hacerlo con el banquero Guillermo Lasso, uno de los grandes responsables del feriado bancario en el Ecuador y que es el candidato que mejor posición política tiene de todos los que ofrece la derecha, pero tampoco ha logrado encajar ahí; su actitud polarizante extrema y desacreditante, utilizando recursos muy bajos de la vieja política finalmente acabaron debilitándolo. Ahora Carrasco que tenía un nivel de aprobación como el resto de los prefectos superior al 60% está apenas superando el 30% lo que significa que es una posición bastante débil y esto nos permitirá recuperar el terreno que  perdimos táctica y circunstancialmente en el Azuay. En el caso del alcalde  Mauricio Rodas su gestión es muy cuestionada por la ciudadanía de Quito. Él es un clásico candidato que ganó a través de  operaciones políticas prefabricadas por de estrategas políticos como Jaime Duran Barba que es el gurú del presidente argentino Mauricio Macri y que finalmente revelan su superficialidad. Durán Barba sabe cómo ganar una elección pero no sabe cómo sostener un gobierno y eso es lo que le pasó evidentemente a Rodas.  Esa gestión tan cuestionada, tan errática, tan inconsistente, le va a dejar muy poco tiempo para hacer una obra sustantiva y pensamos consecuentemente que como lo ha venido  haciendo lo que más le conviene es replegarse. Él se ha replegado manteniendo un perfil bastante bajo y no podemos considerar que sea un aliado insignificante que contribuya a cimentar cualquier posición de la derecha. Evidentemente todo esto tiene que verse en el escenario concreto electoral, la aspiración y toda la estrategia de Alianza País y de las fuerzas que están vinculadas a la Revolución Ciudadana se orientan a lograr una victoria en la primera vuelta, para ello contamos con excelentes candidatos y retorno a un planteamiento que tú hiciste en la primera pregunta. Efectivamente tenemos candidatos del nivel de Lenin Moreno que en este momento tiene un índice de aprobación superior al 70%; contamos con Jorge Glas, nuestro actual vicepresidente que garantiza la profundización de los procesos en materia económica y en la construcción de las plataformas infraestructurales que tiene actualmente el país, lo cual es extremadamente importante, y quien además cuenta con un nivel de aprobación superior al 50%. Nuestra aspiración es que podamos tener una formula convincente que pueda impulsar un programa que ha sido ampliamente debatido y que está acotado a las condiciones concretas de todos los escenarios territoriales, de los ámbitos sectoriales que constituye nuestra ciudadanía, y obviamente también que tenga en cuenta las condiciones generadas por la crisis económica que vive el mundo, las cuales han creado fuertes incidencias en nuestro país. Nuestros candidatos son muy fuertes, muy potentes, nuestro programa es muy claro, no es en absoluto demagógico, es un programa que puede persuadir, puede convencer porque es genuino y ha surgido de una discusión que ha venido desde la base y de la participación ciudadana.

  • Finalmente,  ¿no es un insulto a la inteligencia el hecho de que un banquero que estuvo íntimamente ligado con el feriado bancario mediante el malhadado gobierno de Jamil Mahuad (1998-2000) se presente a elecciones por segunda vez y busque la Presidencia cuando  tiene un pasado tan oscuro y tan funesto como el señor Guillermo Lasso?

    Sin duda alguna es una paradoja, pero es una paradoja que hay que ver a la luz de lo concreto, pues el feriado bancario pasó hace más de dos décadas y los votantes en el Ecuador son sufragantes muy jóvenes que provienen de estos tiempos. Ahora, posiblemente, se están incrementando 350.000 votantes que son menores de 16 años y no superan los 19 años quienes nunca vivieron el feriado bancario. Los votantes que constituyen el 30, el 40% del total, no vivieron el feriado bancario. Obviamente uno de los esfuerzos que se están realizando es reposicionar en la memoria social de la ciudadanía lo que aconteció  en esos tiempos. Pero muchas de las personas que en ese entonces pisaban los cuarenta o cincuenta años ahora posiblemente ya no voten y tampoco sean los interlocutores que puedan generar una visión de lo que aconteció. Para nosotros es muy importante la recuperación de la memoria pero más importante que la recuperación de la memoria y atada a ella tiene que ver con la proyección de mirar al futuro.