El 2 de octubre Colombia perdió una gran oportunidad

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Por Celio Nieves Herrera

Colombia, tras la jornada electoral del 2 de octubre de 2016 que buscaba refrendar los acuerdos a los que llegaron el Gobierno y las FARC-EP para llegar al fin del conflicto armado que ha tenido lugar por más de 50 años en nuestro país perdió una gran oportunidad para consolidar la paz dejando en vilo el futuro de los acuerdos de la mesa de concertación en La Habana.

En la jornada electoral participaron 13.059.173 colombianos de los 34.899.945 habilitados, imponiéndose el No con 6.431.376 Votos contra 6.377.482 votos por el Sí. Estos resultados políticamente demuestran que hubo un empate técnico, pues la diferencia a favor del NO fue mínima. Hubo una gran abstención de más de 20 millones de colombianos habilitados para votar, entre otras cosas por la afectación del paso del huracán Matthew por la Costa Caribe colombiana. Así las cosas, nadie puede reclamar un triunfo político claro. Tenemos un país polarizado entre los que luchamos por una paz para nuestras futuras generaciones y los que siguen viéndola como una enemiga y hacen apología a la guerra.

Por otro lado, la no refrendación de los acuerdos para poner fin al conflicto armado entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC-EP, a través del plebiscito, se traduce jurídicamente en la imposibilidad del Presidente de la República de implementar el acuerdo de paz mediante el procedimiento especial que establecía el Acto Legislativo No 1 de 2016, que además buscaba llevar el acuerdo al bloque de constitucionalidad, pues la entrada en vigor de dicho acto legislativo estaba condicionado a la refrendación.

A pesar de la imposibilidad jurídica de implementar los acuerdos, no podemos echar por la borda el resultado de 6 años de trabajo y el esfuerzo por parte de los equipos negociadores de ambas partes. No queremos el retorno de la guerra, por eso, el punto de partida de la renegociación debe ser el acuerdo ya alcanzado y ahora más que nunca se debe mantener el cese al fuego bilateral, no puede existir ni una víctima más.

En estos momentos de incertidumbre, debemos alzarnos como una sola voz y trabajar para ofrecer a todos los colombianos claridad sobre el verdadero contenido, alcance de los acuerdos y no permitir, que a través de estrategias políticas basadas en mentiras y tergiversaciones, se le siga haciendo daño al país llevándolo a una incertidumbre total, de la cual es urgente que salgamos para comenzar a construir la COLOMBIA en PAZ que todos queremos.