El Metro en el aire

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Por Celio Nieves Herrera, concejal de Bogotá

“En diez meses se avanzó más de lo que se había adelantado en 70 años”. Tal afirmación es mentira. Bogotá ha adelantado más de 10 estudios de metro incluyendo firmas francesas, españolas y japonesas, analizando la factibilidad técnica, financiera para este proyecto, y para no ir más lejos, las dos últimas administraciones entregaron el mayor avance sobre el proyecto metro a la ciudad. El diseño conceptual, la definición de una red de metros para la ciudad, con todas sus líneas subterráneas,  estudio de ingeniería básica y de detalle listo para la licitación de la Primera línea de metro subterráneo desde el portal de las Américas hasta la calle 100. Tales estudios superan los 130 mil millones de pesos que incluyen 190 Tomos  y 37.000 planos. La Administración de Peñalosa  lo único que ha hecho es desconocer este trabajo con el afán de no aceptar los aportes de la izquierda para el desarrollo de la ciudad.  Por esta razón, se formuló  una solicitud a los entes de control a fin de que se investigue un posible detrimento patrimonial en las finanzas del Distrito.

Cambiar el trayecto y el sistema del metro, de subterráneo a elevado como lo propone esta Administración, implica volver a hacer todos los estudios. Por esta razón, dado que no se cuenta con los estudios técnicos del nuevo proyecto, ni el Gobierno Nacional, ni el Banco Mundial que ya habían otorgado los avales para la financiación de la obra, no respaldan el metro elevado hasta tanto no se tenga la totalidad de los nuevos estudios. Por tanto, lo único que se ha hecho es retrasar la iniciación del metro. Así las cosas, no es cierto que en estos últimos 10 meses se haya avanzado más que en 70 años. Es una completa falacia.

Es mejor un metro subterráneo que uno elevado

Metro se denomina al sistema de transporte masivo subterráneo en  las grandes  ciudades en el mundo.

Los metros subterráneos son la constante, mientras que los elevados son la excepción. Ciudades como Seúl, Pekín y Nueva York, con relativa población similar a la de Bogotá, cuenta con más de 15 líneas de metro todas subterráneas. La red Metro de Seúl tiene una longitud de 940 kms.

Si se revisan técnicamente los criterios, la evaluación y las conclusiones del estudio pagado a SYSTRA (firma que hace parte de la red mundial que desde el ITDP promueve los famosos BRT (Transmilenio y tiene participación con uno de los operadores del Transmilenio de Bogotá – El Periódico.com)), para justificar el metro elevado, fácilmente se llega a la conclusión, que es mejor un metro subterráneo que un metro elevado. Los pocos Metros elevados que existen en el mundo están siendo demolidos (Las zonas de influencia directa se devalúan, contaminación ambiental por ruido y falta de opacidad, reducción de la calzada en vías principales y estrechas como la Avenida Caracas, generando mayores dificultades para la movilidad y presentan mayores condiciones de vulnerabilidad frente a un sismo). Así lo reconocían antes de llegar a la Administración Enrique Peñalosa y Juan Pablo Bocarejo, hoy Secretario Distrital de Movilidad.  La única razón que ha cobrado fuerza y que se ha convertido en la punta de lanza del Alcalde para realizar la modificación, es el factor económico, se ha dicho que construir el metro subterráneo le ahorra a la ciudad 4 billones de pesos. ¿Es eso cierto?

Según el proyecto de la Administración, “Si se hiciera subterráneo, solo alcanzan los recursos hasta la calle 53; con el Metro elevado, irá hasta la calle 72 y luego se extenderá hasta la 127, sin especificar cuándo” lo que significa en términos reales es un recorte de la línea del Metro para hacer más troncales de Transmilenio que es la prioridad del alcalde. ¿Cuál es entonces la verdadera intención de no hacer el metro para Bogotá?