¿Está podrida la salud de los maestros? ¿Qué responden Jorge Robledo y Jaime Dussán “dueños” del sindicato?

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Por Horacio Duque

Claro que sí está podrida la salud del magisterio.

Es nauseabunda la podredumbre que rodea el servicio de la salud de los maestros colombianos, que administra la Fiduprevisora y el Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio.

En esa corrupción también intervienen reconocidos directivos sindicales, que acumulan descomunales fortunas e insultantes privilegios.

Hay que garantizar la transparencia en la nueva licitación por 5.5 billones de pesos.

Pedimos la presencia de la Veeduría ciudadana a la contratación de la salud de casi un millón de educadores y sus familiares.

El fenómeno de la corrupción es un cáncer que infiltró todos los focos del poder político, económico y social.

Los mayores procesos de corrupción, como instrumento de despojo de la riqueza construida colectivamente, se despliegan en macro estructuras que involucran al Estado y a potentes pulpos del ámbito privado.

Reficar, Interbolsa, Odebrecht, regalías petroleras, la Guajira, Estraval, Cambio radical, uribito, Fosyga, sisben, Indumil, Saludcoop, Palacino, Banco Agrario, son nombres asociados a operaciones de saqueo y despojo de dineros públicos o ahorros particulares.

El robo al Estado suma la bicoca de casi 100 billones de pesos, según las entidades de control.

La salud de los maestros colombianos no es ajena a esa lacra cancerígena.

La oferta de ese servicio y de otras prestaciones sociales (cesantías, pensiones, indemnizaciones) a casi un millón de personas, entre docentes y beneficiarios y familiares es una función que corresponde al Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio, creado desde 1989, que es administrado por la Fiduprevisora, dependiente del Ministerio de Hacienda.

Desde hace casi más de dos décadas, el servicio médico, hospitalario y de salud, es ofrecido por varios conglomerados seudo empresariales, improvisados y organizados a varias manos, incluidas las de reconocidos nombres de las directivas de los sindicatos del magisterio.

Los contratos vigentes, que prestan 5 uniones temporales, se vencieron el pasado 15 de enero y ha sido convocada una licitación de 5.5 billones de pesos para adjudicar los nuevos convenios en 10 zonas, organizadas para el efecto.

Para tal convocatoria se han presentado las mismas entidades que vienen prestando tales servicios como uniones temporales. Son las empresas artifices de un mal servicio, de desviación fraudulenta de los dineros desembolsados en modo per cápita y de graves daños a la salud de miles de educadores publicos y sus familiares.

Los reclamos, protestas, plantones y manifestaciones de los docentes frente a tal anomalía, se estrellan con un muro de silencio y complicidades que cuenta con el concurso de reconocidos líderes de Fecode.

No hay poder humano que logre transformar este grave conflicto, pues la llave mafiosa es tenebrosa y muy potente.

Los maestros del Cauca y su sindicato Asoinca son los más avanzados en estas luchas, y en los actuales momentos adelantan una huelga para exigir la administracion directa de los maestros de la salud de dicho departamento, a lo que se opone el señor Luis Grubert Ibarra, con falacias y argumentos ridiculos como si todavia Colombia estuviese en los años 60 del siglo XX y no en la sociedad red postmoderna de la Colombia del siglo XXI.

La nueva licitación esta empantanada porque la mafia imperante quiere conservar sus privilegios delincuenciales.

Con varios abogados hemos intentado organizar una veeduría a tal proceso pero el director del Fondo de Prestaciones del Magisterio ha desconocido tal derecho. Desconoce y refunde nuestros derechos de petición en ese sentido para que se nos reconozca como Veedores ciudadanos de la nueva contratación por 5, 5 billones de pesos.

Lo curioso de todo esto es que desde la cúpula de Fecode se amenaza con un nuevo paro de maestros para enrarecer el proceso licitatorio y para que los viejos operadores y desfalcadores sigan allí.

Salida absurda y contra la ética que nos lleva a preguntar por el origen de las fortunas de ciertos directivos magisteriales, que de la noche a la mañana, pasan de condiciones sociales modestas a prepotentes ricachones con apartamentos de lujo, sofisticadas oficinas, fincas, vehículos de alta gama y ostentosos privilegios que constituyen una afrenta para la sociedad y los maestros.

La salud y el Fondo de Prestaciones del Magisterio necesitan una big data que permita caracterizar esta espantosa telaraña de saqueo y despojo de los dineros de los educadores y sus principales operadores y beneficiarios.

A la que se suma el sindicato de abogados que asalta los presupuestos departamentales, en complicidad con jueces corruptos, en el trámite de ciertas demandas. Abogados que han acumulado billonarias fortunas en perjuicio de la educacion de calidad de los colombianos. También allí está la mano de ciertos directivos de Fecode –supuestos adalides de la lucha de clases- para favorecer esas trampas, a cambio de prebendas de todo tipo, como la vida de reyes que se dan reconocidos jefes nacionales de en las fincas del Quindío.

Esta olla podrida de la salud del magisterio hay que destaparla porque su permanencia afecta la construcción de la paz.

Es, justamente, la tarea que nos hemos colocado en la Veeduría que hemos organizado para el efecto y que esperamos que los Ceo de la Fiduprevisora y el Fondo de prestaciones sociales no obstaculicen.

La imagen corresponde a los senadores Jaime Dussán y Jorge Enrique Robledo, dueños de sindicatos del magisterio.

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@duque_2016