«Hay que pedirle cuentas a Vargas Lleras»: Ángela María Robledo

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Por Olga Lucía Criollo / El País

La representante a la Cámara por el Partido Alianza Verde, Ángela María Robledo, expone las razones por las que cree se impuso el No en el plebsicito por la paz este domingo. Dice que las iglesias cristianas fueron decisivas en la jornada electoral.

¿Por qué ganó el No?

Porque hubo un rol decisivo de las iglesias cristianas, que saben hacer votos, contar los votos, y que se montaron en algo que había resultado bastante efectivo hace dos meses, que fue la ideología de género. Escuché a  muchísimas personas que hacen parte de esas iglesias y sin  saber muy bien decían: ‘lo que pasa es que va a ganar la ideología de género y se va a acabar la familia en Colombia’… y eso en contrapeso con cierta jerarquía de Iglesia católica que fue muy tibia para apoyar el Sí a la paz cuando cientos de sus párrocos trabajan de manera muy dura en la Colombia profunda. En segundo lugar hubo una campaña montada en muchísimas mentiras y medias verdades que calaron y dieron este resultado.

¿Y por qué perdió el Sí?

Creo que esto que habíamos sentido como una riqueza, la diversidad de las campañas, la fuerza en muchos lugares de campañas  más de orden ciudadano, se nos devolvió en términos de que no llegó el mensaje claro. Del  lado del No había casi un decálogo de frases que calaron hondamente: ‘Esto se lo va a ganar el castrochavismo, la familia colombiana se va a acabar, se lo entregaron a las Farc, aquí va a haber impunidad’ y del lado del Sí múltiples mensajes, el de la vida, el de la paz, el de que no iban a ir los hijos a la guerra, creo que implicaba una campaña mucho más compacta.

¿Y qué dice de los partidos que lideraron la campaña por el Sí?

Aquí también le cabe una responsabilidad grande a los partidos que acompañaron a Santos, en especial  Cambio Radical. Su rol fue totalmente ambiguo. También hay que pedirle cuentas a Vargas Lleras, que durante estos dos años se ha nutrido de la chequera del Gobierno para sus obras y nunca se comprometió con el proceso de paz y cuando lo hizo fue a regañadientes y salió con un Sí demasiado tibio.

¿Cree que hubo triunfalismo de parte del Gobierno?

Quizá sí.  El Gobierno  pensó que estaba sobrado, sin embargo, siempre escuché a Humberto De La Calle y a Sergio Jaramillo invitando a votar,  que nos confiáramos, que esto no estaba ganado. En la campaña coordinada por César Gaviria, que fue la que tuvo los recursos de la fundación de los empresarios, quizá sí hubo triunfalismo, lo ocurrido en la Costa tampoco es menor, hubo lugares donde literalmente era imposible movilizarse, pero el No también tiene que tener en cuenta la votación de Chocó, Putumayo, Cauca, Nariño, por solo hablar de unos departamentos donde se libra la guerra. No podemos echar a la basura muchas de las reivindicaciones de los acuerdos, porque esas reformas las necesita Colombia. Siempre dije que era necesario hacer pedagogía de los acuerdos de La Habana y que esta no la suplía la publicidad, porque una es la expresión de las cartillas, de los avisos en televisión y radio, pero la pedagogía exigía un mínimo de conversación con el otro, y fue muy corto el tiempo para hacerla.

Durante las últimas semanas la campaña del Sí casi que estuvo sobre los hombros de las víctimas, ¿cree que el país no las escuchó, no les creyó?

Yo he planteado que el presidente Santos también debería estar convocando a las víctimas que fueron a La Habana, fueron ellas las voces más generosas que se escucharon allá y  en Colombia y estos actos de perdón, que siento sinceros, pues respeto profundamente lo que pudo haber dicho una Fabiola Perdomo o Sebastián Arismendy, y lo que ocurrió en La Chinita, pero quizá faltó tiempo para asimilar, porque lo que se dijo es que había sido una solicitud de perdón para buscar el Sí…. Las  víctimas tienen que ser escuchadas en este momento, si las llevaron a La Habana, si estuvieron en tantos lugares, también a ellas las tiene que escuchar la mesa de negociación y el No, con Álvaro Uribe también tendrían que reunirse y con las iglesias cristianas  para que, mirándose a los ojos, les digan a este No qué es lo que quieren y esperan de Colombia: responsabilidad y cuidado, porque muchas de ellas se expusieron y hoy estarán preguntándose por su suerte.