Implementación de acuerdos de paz requiere de gobierno de la más amplia convergencia: Clara López en mensaje a sobrevivientes de Unión Patriótica

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La suscripción de los acuerdos de paz de La Habana, constituye “para muchos de nosotros la culminación de los esfuerzos de toda una vida de consagración a la solución política negociada”, expresa la ministra del Trabajo, Clara López Obregón, en carta dirigida a los sobrevivientes de la Unión Patriótica (UP), en cabeza de su presidenta Aída Avella Esquivel, con ocasión de que el pasado 15 de septiembre, varios de ellos asistieron a un acto en la Casa de Nariño, donde el primer mandatario, Juan Manuel Santos, reconoció la responsabilidad del Estado en el genocidio de esta organización política de izquierda.

“Ahora nos queda la enorme responsabilidad de contribuir a la implementación de los acuerdos. Para ello será necesaria la más amplia y generosa convergencia de izquierdas y sectores democráticos mediante la elección de un gobierno de coalición comprometido con la consolidación del proceso de paz. Nuestro deber no culmina con la refrendación de los acuerdos. Nos espera el complejo camino hacia su implementación y consolidación”, agrega en su misiva la titular de la cartera laboral.

La carta

El texto de la carta de la ministra López Obregón es el siguiente:

Bogotá, 16 de septiembre de 2016.

Compañera

AÍDA AVELLA
Presidenta y demás integrantes
UNIÓN PATRIÓTICA

Ciudad.

Apreciada Aída:

Primero que todo, le escribo para felicitarles y felicitarnos por el importante evento del día de ayer en el que el Presidente Juan Manuel Santos reconoció la responsabilidad del Estado en el genocidio de la Unión Patriótica y la inactividad de las autoridades frente a los asesinatos, atentados y demás violaciones, a pesar de las evidencias de que esa persecución estaba en marcha. Espero que este sea un aporte valioso para la construcción de una paz con tolerancia, reconciliación y democracia y, por encima de todo, con la no repetición de semejante trasgresión de los valores de la humanidad.

Soy testigo de excepción porque tuve el honor de ser candidata a la Alcaldía de Bogotá en los momentos más duros del exterminio y porque mi compañero Carlos Romero, ocupó la presidencia de la Unión Patriótica, al día siguiente del asesinato de Bernardo Jaramillo, esposo de Mariella Barragán, quien me acompañó en la Alcaldía como Secretaria de Gobierno y hoy como Viceministra de Trabajo.

Con ella hicimos realidad la publicación por parte de la Alcaldía Mayor de Bogotá en 2011, de la juiciosa investigación que le encargara al periodista Roberto Romero Ospina en el texto que lleva ya varias ediciones de Unión Patriótica: Expedientes contra el olvido. Cuando Roberto me mostró el documento final, decidimos transformar el anexo en el capítulo primero del libro para que la lista, apenas parcial, de los asesinatos de dirigentes, activistas y militantes de la UP confrontaran de entrada al lector con sus casi cien páginas de extensión.

Vi en la foto de El Tiempo que usted tuvo el acierto de entregarle al Presidente Santos un ejemplar de dicho libro. Hoy quiero compartir con ustedes, a título de memoria y como homenaje a quienes no están para ver florecer nuestro sueño de paz y reconciliación, algunos apartes del prólogo que escribí para la primera edición como alcaldesa designada en 2011:

La gloriosa Unión Patriótica

No se me escapa la coincidencia. Hace veintitrés años participaba como candidata de una coalición de izquierdas liderada por la Unión patriótica en la primera elección popular de alcaldes en 1988. En ese entonces arreciaba la guerra sucia y el exterminio físico de la Unión Patriótica. Fue Jaime Pardo Leal quien primero me planteó la candidatura, no para ganar las elecciones, sino para utilizarlas de tribuna de denuncia del genocidio en pleno desarrollo. Todavía siento el escalofrío que invadió mi cuerpo cuando, saliendo del palacio de San Francisco donde yacía en cámara ardiente el cuerpo de Teófilo Forero, me despedí de Patricia Ariza diciendo, “nos vemos en el próximo entierro”. La magnitud de lo dicho, la impotencia frente a la inevitabilidad de muchos atentados y homicidios por venir y la indolencia generalizada de una opinión nacional que negaba lo que estaba sucediendo, todo eso y más, se resumían en una frase inconscientemente pronunciada que todavía me conmociona.

¿Cómo pudo toda una sociedad vivir semejante holocausto sin aceptar siquiera que estaba sucediendo? A la salida de mi casa, sobre la Circunvalar, colocaban toda clase de grafitos amenazantes. La campaña la hicimos con Bernardo Jaramillo, pues Jaime Pardo no sobrevivió para inscribir mi candidatura. A la gente de daba miedo recibir la papeleta -todavía no se había implementado el tarjetón- y los restaurantes se desocupaban cuando entrábamos con Carlos Romero a comer algo…. Justo antes de las elecciones de ese año se iniciaron las masacres en las haciendas La Negra y Honduras, en el Urabá antioqueño. Ya no iban sólo contra los dirigentes sino también contra los votantes. El mensaje era claro. Les siguió Segovia y tantas, tantas más…

La violencia política ha sido una constante en la historia del país. Así lo demuestran la masacre de las bananeras, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la primera Violencia, así con mayúscula, la muerte de Guadalupe Salcedo y el exterminio de la Unión Patriótica. La “Mano Negra” de todos los tiempos ha estado presente, aunque muchos tratan de invisibilizarla. Pero de todos los crímenes que se han perpetrado contra los dirigentes y organizaciones de avanzada, el de mayores consecuencias la sido el que cometió contra la UP, que no solo era un proyecto político nuevo, sino una propuesta de paz, una propuesta de reconciliación nacional, una propuesta de democratización del país…

Quedan todavía muchos interrogantes sobre este asesinato masivo. ¿Cuál es la responsabilidad del Estado? ¿Cuáles los hilos de financiación de los paramilitares? ¿Quiénes fueron los individuos que orquestaron esa alianza non sancta de narcotraficantes, ganaderos, políticos e integrantes de la Fuerza Pública que llevó a cabo el exterminio? ¿Quiénes son los autores intelectuales?

El esclarecimiento y la solución de los interrogantes planteados son el presupuesto básico para cualquier proyecto de paz y de reconciliación nacional… No es posible reconciliarnos en medio de la impunidad…. Es nuestro deber vencer la impunidad como presupuesto para construir nuevos caminos de paz y reconciliación…

Hasta aquí los apartes del prólogo. El próximo 26 de septiembre se firmará el Acuerdo que pone fin al conflicto armado entre las FARC y el Gobierno. Para muchos de nosotros es la culminación de los esfuerzos de toda una vida de consagración a la solución política negociada. Ahora nos queda la enorme responsabilidad de contribuir a la implementación de los acuerdos. Para ello será necesaria la más amplia y generosa convergencia de izquierdas y sectores democráticos mediante la elección de un gobierno de coalición comprometido con la consolidación del proceso de paz. Nuestro deber no culmina con la refrendación de los acuerdos. Nos espera el complejo camino hacia su implementación y consolidación.

Reciban un solidario y afectuoso saludo,


CLARA LÓPEZ OBREGÓN

Ministra del Trabajo