La larga duración histórica de las Farc-EP – Sus raíces y ruta histórica

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Farc-Horacio-DuquePor Horacio Duque

Historiador y politólogo del Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ha sido aprobada, después de muchos tropiezos y bloqueos del gamonalato oficialista y de la ultraderecha uribista, la Justicia Especial de Paz como instrumento de reconocimiento de los derechos de las víctimas del largo conflicto social y armado nacional. La JEP incluye un mecanismo extrajudicial que es la Comisión de la Verdad.

Conocer la verdad de la constitución y existencia de las Farc como expresión de la resistencia agraria y campesina contra la violencia latifundista, militar e imperial es parte fundamental de la construcción de la verdad sobre la guerra civil colombiana que se ha prolongado, desde la década del 40 del siglo XX, por más de 70 años.

Las Farc es una subjetividad social y política que se constituyó en el contexto de prolongadas y difíciles luchas de los campesinos por el derecho a la tierra, a la vida, a las libertades y a la justicia social. Como señala Hugo Zemmelman, en su configuración es necesario considerar diversos elementos de orden individual, familiar, grupal, coyuntural, internacional y societal (http://bit.ly/1GqCIa8). En ese sentido un estudio objetivo de las Farc implica acudir a un enfoque multidisciplinar que incorpore el abordaje histórico, sociológico, politológico, antropológico y etnológico.

Antes de abordar en detalle la génesis, la fundación, conformación y consolidación de las Farc como un actor social político y militar, dueño de un amplio potencial en tanto que contradictor del Estado y el régimen gubernamental, resulta indispensable hacer una presentación de los modelos teóricos utilizados por diversos estudios para ofrecer una explicación de dicha subjetividad social. También es de provecho recoger los esquemas que ofrecen una periodización histórica de las Farc, partiendo de su propia versión, construida desde la experiencia de las cuatro guerras registradas desde el 9 de abril de 1948.

Clasificación de Pécaut sobre estudios de la insurgencia.

Sobre los estudios que se han realizado en Colombia acerca del fenómeno de la insurgencia, Daniel Pecaut propuso en 1994 una clasificación en tres categorías: Etiológicos, aquellos que tienen en cuenta el estudio de los factores explicativos sobre los orígenes de los grupos guerrilleros. Tipológicos, o sea aquellos que colocan el acento en la diferenciación de los grupos armados de acuerdo con criterios tales como su extracción socio histórica, los fundamentos ideológico-políticos, las formas de organización o los escenarios de lucha urbanos o rurales. Y Socio-geográficos, aquellos que estudian las modalidades de articulación de los grupos guerrilleros en determinadas regiones y frente a sectores sociales específicos.

Tres series históricas que permiten entender las Farc.

Para Domínguez no ha habido solo una teleología que oriente el accionar de las Farc desde su nacimiento, sino varias teleologías que en diversos momentos han aparecido, desaparecido o han coexistido; su trabajo lo aborda desde la perspectiva de la sociología histórica, tratando de visualizar el proceso general de estructuración de dicha guerrilla a través de tres series históricas: La Resistencia defensiva, la Transición y el Control Territorial (2011).

En cada una de las cuales, es posible identificar, a partir del ingreso de nuevos actores a los puestos de comando, nuevas intencionalidades, nuevos intereses y orientaciones diferentes en relación con la inicial razón de ser de la lucha insurgente de esta guerrilla.

Examinemos brevemente cuáles son las series consideradas en el estudio e Domínguez.

La primera serie es la Resistencia Defensiva. Protagonizada por un grupo humano de excluidos de la sociedad mayor, que inicialmente lucha por la preservación de la vida y en función de ello, va adoptando la forma de un sector social emergente y en proceso de diferenciación de los demás partidos y grupos sociales constituyentes del Estado y de la sociedad mayoritaria, para lo cual se encierra en una especie de “clausura material y de sentido”,  que le permite comenzar un proceso de estructuración de un imaginario social instituyente, diferente, especialmente del imaginario instituido por la sociedad mayor y que se reflejaba en los modos de hacer y de pensar originarios del Partido Liberal del cual provenía buena parte del naciente grupo armado y al cual atribuía Marulanda los primeros fracasos militares cuando describía el comportamiento de muchos de los comandantes como “demasiado liberal”, para significar no clandestino, no conspirativo, abierto, descuidado, que era como actuaban en la época de las guerrillas liberales en su época “societal”. El imaginario instituyente se comienza a crear pensando principalmente en la vida militar, ya que en lo político, al adoptar la ideología del Partido Comunista (PC), el imaginario instituido se mantuvo incólume aun hasta nuestros días.

La segunda serie es la de la Transición. Ya se han vinculado al grupo armado algunos valores y formas ideológicas contradictorias con la armazón de la sociedad mayor a partir de lo cual entra en un proceso de consolidación y expansión conservando, al menos en el discurso, el objetivo de reemplazar al Estado y al ordenamiento impuesto por los grupos sociales dominantes. Sin embargo, en esta serie se comienza a combinar, no solo todas las formas de lucha, como ya se venía haciendo desde su nacimiento, sino también, todas las formas de financiamiento de la guerra incluido, con lo cual se incorporan actores con nuevas visiones sobre el quehacer militar que introducen una visión de la guerra como una forma de vida y no como medio o instrumento para conseguir el fin político que imponía la institución del PC. Estos nuevos actores contribuyen de forma definitiva a la concreción del Nuevo Modo de Operar, que aparece como el producto más importante del imaginario instituyente desarrollado en la serie anterior. La dirección política proveniente de la ciudad se reemplaza y se incorpora en el Secretariado del Estado Mayor. Todo esto es convertido en imaginario instituido por la Séptima Conferencia realizada en 1982. La clausura se relativiza y el grupo insurgente comienza a participar en la negociación política del conflicto pero como una de las tareas de la guerra (http://bit.ly/2mOfsBV).

La tercera serie es hacia el control territorial. Ante la quiebra del paradigma socialista en el terreno internacional, antiguos y nuevos combatientes logran construir una red diferente que pretende articularse a la sociedad dominante pero sin disolverse como organización y conservando los territorios y el patrimonio conseguidos mediante el ejercicio de la violencia. Las luchas sociales y su importancia para la conquista del poder, definitivamente pasan a un segundo plano. Antes que el control del Estado, prima ahora para las FARC, la estrategia de control de los recursos.

En la tercera serie, el análisis empírico se centra sobre las condiciones de formación y desarrollo de este grupo armado como Conglomerado organizacional, cuyos integrantes se encuentran agrupados en estructuras micro como las Escuadras, las compañías, los Destacamentos, etc., que pueden formar parte de un Frente como célula fundamental de la estructura guerrillera y en estructuras macro como los Bloques regionales. Si bien estas estructuras y el rol de los combatientes dentro de ellas son claros, las relaciones de la organización con la política, con el territorio y sus comunidades no permiten sacar conclusiones rápidas que nos sirvan para explicar fácilmente qué son las Farc. El examen de esta tercera serie ha permitido desentrañar importantes niveles de complejidad. No es tan simple entonces, realizar una caracterización de este grupo armado y de sus dinámicas con la población, como actor político. Son un movimiento cuyas raíces agraristas todavía forman parte importante de su discurso político.

La violencia colectiva y la constitución de las Farc.

Loaiza Cordero se vale de La teoría de la violencia colectiva de Charles Tilly para explicar el surgimiento de las Farc. Según la misma, la violencia colectiva se define como:

Una interacción social episódica que: inflige daños físicos inmediatos a personas y/u objetos (daños, incluye la retención por la fuerza de personas u objetos pasando por encima de cualquier restricción o resistencia) e implica por lo menos a dos autores de los daños y es consecuencia, al menos en parte, de la coordinación entre las personas que realizan los actos que provocan los daños (http://bit.ly/2m0OZSX ).

Tilly, afirma Loaiza, desarrolla una serie de mecanismos que se activan en la medida en que se incrementa la violencia colectiva, que permiten el aumento de la acción violenta. En el período de estudio, la activación de estos mecanismos, facilita la conformación de grupos armados en pro de la defensa y organización campesina contra la explotación terrateniente y la violencia estatal (http://bit.ly/2mObBVm ).

Dichos mecanismos son:

  1. a) De explotación y acaparamiento de oportunidades.
  2. b) De correduría, activación de divisorias y polarización.
  3. c) De incremento de la incertidumbre y espirales de señales.

Recurrir a Tilly, dice Loaiza, permite ver el inicio del conflicto en el país, desde una perspectiva diferente al estudio histórico de la violencia.

Los estudios de E. Pizarro.

Sobre la historia de la guerrilla colombiana, E. Pizarro es uno de los pioneros con su trabajo, “Las FARC 1949-1966” (1991).  En este primer trabajo Pizarro realiza una reconstrucción de la historia de este grupo insurgente y sus relaciones con el PCC, desde 1947, la formación de las autodefensas campesinas después del asesinado de Jorge Eliécer Gaitán, hasta el comienzo del genocidio de la Unión Patriótica, UP, a partir de 1984, pasando por el análisis y la crítica a las tesis del IX Congreso del PCC, en 1961, en que se planteó que, la vía revolucionaria en Colombia puede llegar a ser una combinación de todas las formas de lucha. A esta estrategia atribuye que, a partir de la Séptima Conferencia de las Farc 1982, la guerrilla empezara a actuar militarmente (http://bit.ly/2mOfsBV ).

Este primer trabajo de Pizarro, representa, señala Domínguez, un aporte importante por cuanto nos brinda una historia más hilada con cierta pretensión académica, de lo que es la historia de las FARC, nos brinda elementos y ciertas coordenadas para examinar la historia de este grupo armado. En este sentido se considera que es un trabajo pionero, que puede ser superado en la medida en que haya otra teoría en la que él mismo progresa después. Este trabajo deja planteadas las hipótesis que conducirían a un segundo estudio de tipo comparativo apoyado en fuentes documentales, “Insurgencia sin revolución” (1996), en el que desarrolla, una propuesta de sociología de la guerrilla utilizando como eje central, la idea de la “insurgencia crónica”, sugerida en su primer trabajo, y definida como el fenómeno que afecta a “una guerrilla sin opciones reales para acceder al poder, condenada a ser parte del paisaje político”. Este fenómeno, según el autor, ocurrió de igual forma en Filipinas y en Guatemala, donde la guerrilla logró consolidarse sin poder alcanzar el triunfo. La definición es retomada de Marc Chernick (http://bit.ly/2akHvAl ), y sirve como fundamento a la tesis central del libro, descrita por Pizarro en los siguientes términos:

El movimiento guerrillero que surgió en Colombia con posterioridad a la revolución cubana nació en un contexto sociopolítico e institucional que no favorecía sus posibilidades de hacer tránsito hacia un éxito revolucionario. Sin embargo, debido a factores tales como una experiencia reciente de amplias luchas guerrilleras en el período de la Violencia, el relativo cerramiento del Frente Nacional, la precariedad del Estado central y su incapacidad para mediar y canalizar los conflictos sociales en las áreas rurales, se crearon condiciones para la consolidación de estos focos insurgentes.

A partir de aquí Pizarro propone dos tipos de clasificación para definir a un grupo insurgente. De un lado, las etapas de su evolución: la emergencia, la consolidación y el triunfo. Y de otro, tres tipos de guerrillas: Societal, Partisana y Militar. Considerando que la guerrilla societal es ante todo, una guerrilla telúrica que busca expresar a un sector social determinado. Es decir, es una suerte de “movimiento social armado”, dado que busca constituirse como una prolongación de un actor social organizado. Lo más lejano a esta figura es la guerrilla militar que se aproxima más a una “máquina de guerra”, dadas sus débiles articulaciones con los movimientos sociales. Se trata de una modalidad de guerrilla profesional, compuesta de actores-soldados. Mientras que la primera se prolonga en la tierra y la población, la segunda se agota en el aparato. En este último caso nos acercamos a una organización que puede, en determinadas circunstancias, bordear los límites del terrorismo. Finalmente, la guerrilla de partido es, ante todo, un actor subordinado a un proyecto político partidista el cual ejerce funciones de dirección sobre el aparato armado. Se trata de una suerte de guerrilla intermedia, entre lo limitadamente “militar” y la amplitud de lo “societal” (http://bit.ly/2mOfsBV ).

Ocho años después y en un contexto muy diferente al de mediados de los años 90, y a cuatro años de haberse iniciado el Plan Colombia, Eduardo Pizarro publica un nuevo estudio (http://bit.ly/2mOfsBV ),  en el que realiza un balance de las posibilidades reales de éxito de la guerrilla de las FARC teniendo en cuenta el enorme desprestigio con que salió de la zona de distensión, agravado por las repercusiones de los atentados del 11 de septiembre en USA, a partir de lo cual el gobierno colombiano logra que sean considerados entre los terroristas más buscados en todo el mundo; la llegada de un gobierno que gana las elecciones por su propuesta de no negociar con la guerrilla y buscar su derrota militar, además de que los recursos provenientes del Plan Colombia comienzan a producir cambios cualitativos y cuantitativos en la actitud y en la capacidad de combate de las FF.AA, que incrementan notablemente el número de hombres en armas lo que permite realizar diversas operaciones militares contra las zonas de retaguardia estratégica de la guerrilla, con mejores recursos tecnológicos, logísticos y de inteligencia para el combate. Todo lo cual coincide con el hecho de que la guerrilla no pudo cumplir con su plan estratégico trazado en la Octava Conferencia de 1993, en el que se proponía organizar un ejército regular en diez años, con el fin de pasar a la guerra de posiciones, previo desarrollo de la guerra de movimientos. Y si bien, desarrollaron varias acciones de guerra de movimientos durante la segunda mitad de los años 90, terminada la zona de distensión tuvieron que regresar de nuevo a la guerra de guerrillas. Todo ello lleva a E. Pizarro  a proponer la hipótesis de que en el 2000 se había llegado a un “punto de inflexión” en el desarrollo militar de las FARC, a partir del cual se inicia un proceso de derrota estratégica en el sentido de que, si bien siguen existiendo como grupo armado, ya no tienen la posibilidad de llegar al poder por medio de las armas (http://bit.ly/2mOfsBV).

II.

Para entender el peso y la incidencia de las Farc en la constitución de la nacionalidad colombiana hay que asumir que se trata de un bloque histórico y social de larga duración, tal como lo plantea F. Braudel en sus grandes investigaciones históricas.

El salto de las Farc a partido/movimiento político profundiza su articulación a los fundamentos de la nación.

En el anterior capítulo sobre las raíces históricas de las Farc procuramos recoger distintos enfoques sobre su génesis profunda. En tal reflexión, obviamente, se deben incluir las versiones y testimonios directos de los sujetos protagónicos de los hechos que dieron pie a la constitución de dicha organización guerrillera revolucionaria.

En ese sentido, es prioritaria la consulta y estudio permanente de los documentos elaborados por los dirigentes guerrilleros de las Farc. Entre los que se destacan de Manuel Marulanda: Cuadernos de Campaña; de Jacobo Arenas: Cese el fuego: Una historia política de las FARC; al igual que Diario de la resistencia de Marquetalia, Correspondencia secreta del proceso de paz. Trabajos todos que dan cuenta de los procesos desde el punto de vista de los militantes guerrilleros. El libro de Arenas “Cese el fuego…” contiene un compendio de las reformas políticas y económicas propuestas por las Farc, así como también un relato de las conversaciones de paz iniciadas en enero de 1983, que culminan con los Acuerdos de La Uribe, que inician el cese al fuego en 1984, durante el gobierno Betancur. También expone en gran parte las conclusiones de la trascendental  Séptima Conferencia, realizada en octubre de 1982

Otros textos claves que reflejan un compromiso revolucionario son los siguientes: de Arturo Alape, La paz, la violencia: testigos de excepción, Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Vélez, y Tirofijo: los sueños y las montañas; de Alfredo Molano: Trochas y Fusiles, y de Carlos Arango: FARC: Veinte años. De Marquetalia a La Uribe y Guerrilleras FARC-EP: Crónicas y testimonios de guerra.

Para entender el hecho histórico, político, social y cultural de las Farc, resulta muy adecuado acudir a la categoría teórica de la “larga duración” elaborada por el científico francés F. Braudel, para quien en el estudio histórico se deben diferenciar, los eventos, los acontecimientos, las coyunturas, las cortas duraciones y las largas duraciones.

En la historia de la humanidad las largas duraciones se refieren a bloques que persisten a lo largo de las décadas y siglos. Por ejemplo la iglesia, el Estado, la familia, las organizaciones militares, los imperios.

Las Farc son un bloque social, político e ideológico de larga duración en la sociedad colombiana y en el ámbito regional latinoamericano.

Su próxima transformación en partido y movimiento político en los términos de los acuerdos de paz del Teatro Colon y de las reformas constitucionales en curso en el Congreso de la Republica (ver siguiente enlace electrónico https://drive.google.com/file/d/0ByvFYxFEUt1qdkRna3MyRTlITjQ/view ) validan su arraigo social y sus niveles de legitimidad popular que las propias encuestas y sondeos de opinión están indicando de manera reiterada desde el mes de enero del 2016.

El liderazgo y la tarea histórica del nuevo partido/movimiento político organizado por los dirigentes e integrantes de las Farc es parte de un complejo proceso de materialización de los consensos de paz firmados el pasado 24 de noviembre en el Teatro Colon.

La implementación de los acuerdos de paz avanza, con tropiezos y dificultades, hay que reconocerlo. Pero los hechos se van dando, como la reciente aprobación de la Justicia Especial de Paz, que si bien presenta algunas dificultades originadas en las presiones del poder oligárquico y militarista que actúa en el Legislativo, es un acontecimiento de apertura democrática indiscutible. Tendremos un nuevo poder judicial, diferente a la podrida justicia ordinaria, en el que debe prevalecer el derecho de las víctimas, la justicia, la verdad, la no repetición, la restauración y la reparación.

Los poderes oligárquicos y la cúpula militar han maniobrado para dejar en la impunidad sus demenciales crímenes, pero tendrán que responder, tarde que temprano, ante los tribunales internacionales que están atentos a las denuncias y exigencias de los movimientos de los derechos humanos en Colombia. Los generales activos y los de la reserva pretenden echarle tierra a sus crímenes pero la verdad y la justicia prevalecerán.

Las Farc  y los delegados de Voces de paz en el Congreso han defendido cabalmente el contenido y el sentido de los acuerdos. Los viejos y desuetos poderes han jugado sucio cambiando los textos mediante torcidas maniobras legislativas. Esa es la verdad de todo este trámite del Fast Track. Hacen trampa, pisotean los acuerdos, desconocen la buena fe, pero que cada quien responda por sus actos de traición y felonía.

En esta parte recogemos los modelos de periodización de la historia de las Farc. En primer lugar incluimos la construcción hecha por los integrantes de la guerrilla, para quienes el origen y evolución histórica es el resultado de las guerras desatadas por el Estado oligárquico contra los campesinos para despojarlos de sus tierras y derechos. Son cinco en total. Inicialmente el Programa agrario de 1964 se refería a tres guerras, pero, posteriormente, con la desatada por el gobierno neoliberal de Cesar Gaviria y con la guerra paramilitar uribista del Plan Colombia, se completan cinco. Ojala esta tragedia no se repita.

Reiteramos que el objetivo de este trabajos es construir la verdad sobre uno de las más importantes subjetividades del conflicto social y armado nacional.

Lo cierto es que el conocimiento de la complejidad del fenómeno social y político de la violencia está, sin duda, mucho más allá de las percepciones y sentimientos de quienes han sido víctimas del conflicto, y de la descripción más o menos exhaustiva de los hechos que se han producido a lo largo de un extenso período. La verdad no está en las declaraciones de quienes como sujetos han sido sus actores o testigos que tienen múltiples determinaciones, ni en el ejercicio empírico de recolección, organización y sistematización de la información factual. Tampoco tiene que ver con la verdad propia de los sistemas judiciales, cualquiera que ellos sean, cuya perspectiva no va más allá de la subsunción de conductas individuales en descripciones típicas propias de una determinada normatividad penal. Su comprensión remite, por el contrario, a una difícil labor de explicación de un conjunto de acontecimientos que, por su misma naturaleza, son objeto de las disciplinas sociales, y que no puede ser ajena a un determinado entendimiento político. En este sentido, aunque se trata evidentemente de un trabajo académico e histórico, no es ni puede ser neutral en la dimensión política y en su compromiso con los cambios sustanciales que permitan demoler el viejo y decadente sistema social y político de las oligarquías dominantes en el Estado colombiano.

La ruta histórica de las Farc.

Con distintos criterios se ha planteado una ruta histórica de las Farc sugiriendo etapas y periodos determinados.

La primera es la elaborada por las propias Farc; otras son las del Grupo del Centro Nacional de Memoria Histórica y otra es la del investigador Carlos Medina Gallego.

Las cuatro guerras contra las Farc.

En una primera versión de esa historia de acumulados y de deudas no pagadas, se dirá que las Farc han sido víctimas de “cuatro guerras”, planteada precisamente en uno de los textos de la creación de las Farc, “El programa agrario de los guerrilleros”, suscrito el 20 de julio de 1964[1]. El preámbulo de este documento, fundador de esa guerrilla, expone: “Contra nosotros se han desencadenado cuatro guerras: Una a partir de 1948, otra a partir de 1954, otra a partir de 1962 y ésta que estamos padeciendo a partir del 18 de mayo de 1964, cuando los mandos militares declararon oficialmente que se había comenzado la operación Marquetalia”. En abril de 1993, en el contexto de la VIII Conferencia, el programa agrario fue reactualizado, conservando en la parte declarativa la idea de ser objetos de varias guerras y agregando una quinta: “y ésta que enfrentamos a partir del 9 de diciembre de 1990, cuando el dictador Cesar Gaviria y los reaccionarios Altos Mandos Militares iniciaron la operación de exterminio contra el Secretariado de las Farc en Casa Verde y de agresión contra el movimiento popular en todo el país (Ver http://bit.ly/1dRDDbK ).

Por supuesto, a las anteriores guerras hay que sumar la del fascista Uribe Vélez financiada con los dineros del plan Colombia de los gringos que tramito el señor Andrés Pastrana, desde su nefasto gobierno.

La primera guerra.

La “primera guerra”, que inicia en 1948, se refiere a la persecución oficial contra los campesinos de zonas comunistas y liberales, y su desplazamiento a lugares por fuera del alcance de los “pájaros” o de la Policía, una vez fueron derrotadas las “juntas de gobierno” popular que emergieron tras el asesinato de Gaitán. En el sur de Tolima, de las familias de los refugiados, emergieron campesinos armados: unos, agrupados en el municipio de Rioblanco, en torno al dirigente gaitanista Gerardo Loaiza; y otros, en Chicalá (sede del comando comunista de Chaparral), bajo el mando militar de Raúl Valbuena, alias Baltasar, a los que se uniría posteriormente el mayor Lister y el comandante Olimpo (Eutiquio Leal), entre otros. Los dos grupos se fusionaron y se distribuyeron los territorios para defenderse y enfrentar a la policía Chulavita o conservadora. Luego de un desplazamiento que adoptó el nombre de “Columna de Marcha”, los guerrilleros y sus familias se ubicaron al sur del Departamento del Tolima, en El Davis, que se transformó en un pueblo con características organizativas especiales  y se convirtió en la zona donde se concentraba el comando de los comunistas, desde la que se articulaba a los grupos de Ciro Trujillo, Jacobo Prías Alape, alias Charro Negro y Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda Vélez, quien inicialmente conforma un comando armado con diez de sus primos y otros parientes (http://bit.ly/1dRDDbK  )

Los grupos guerrilleros de estas zonas del Tolima realizaron emboscadas conjuntas contra el Ejército y la Policía, se tomaron pequeños caseríos, hicieron operaciones de “limpieza de pájaros” y expropiaron armas, comida y ganados.

Esta “primera guerra” que afrontaron los comunistas comprende otras formas de enemistad surgidas de posiciones políticas que emergieron en medio de la lucha. De un lado, hubo un deslinde de los liberales y los comunistas, y de otro, un distanciamiento de los segundos con el Gobierno del General Rojas Pinilla. La separación de los “limpios” o liberales, de los “comunes” o comunistas —apelativos colocados por gamonales liberales tolimenses y vallunos de la época— provino, en opinión de los comunistas, de las presiones del directorio liberal del Valle, que entregaba armas y halagos a los Loaizas. Los comunistas —como el comandante Olimpo—, afirmaban también que los liberales no pudieron superar el esquema dominante de enemistad bipartidista (http://bit.ly/1dRDDbK ).

Respecto a lo anterior, Marulanda Vélez señala que los liberales se encargaron de atizar la enemistad entre los dos bandos, propagando rumores contra los comunistas. Planteaban que estos se iban a adueñar de las tierras, que tenían pacto con los conservadores, que ponían a trabajar a la gente para que sus dirigentes “vivieran tranquilos”, que volvían rebeldes a las mujeres para “obligarlas a trabajar y aprovecharse de ellas”; y que por ello si los comunistas llegaban a triunfar, fusilarían a los curas y a los liberales. La existencia de tales versiones fue corroborada por Jesús María Oviedo (general Mariachi), quien con esos y otros argumentos se desprendió de las filas comunistas para pasar a las de sus enemigos. El rompimiento entre unos y otros fue precedido del asalto mutuo de sus campamentos, el hostigamiento de sus comisiones y de enfrentamientos armados, que dejaron un saldo de 47 muertos de los “limpios” y 25 de los “comunes” (http://bit.ly/1CZDgUx ). Pese a esos desafortunados antecedentes con los liberales, las autodefensas intentaron llegar a acuerdos políticos o militares al convocar a la Primera Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional, realizada en Viotá en 1952.

El segundo deslinde de esa “primera guerra” se hizo frente al Gobierno del General Rojas Pinilla. Pinilla dio un golpe de Estado en 1953 y proclamó el restablecimiento del orden y el cese del enfrentamiento bipartidista, y aseguró garantías para los guerrilleros que entregaran las armas. Mientras la gran mayoría de los grupos liberales aceptaron la amnistía y se desmovilizaron, los campesinos de la autodefensa comunista se dividieron entre los que acogieron la iniciativa gubernamental y los que optaron por mantener la resistencia. Entre los segundos se encontraba el mando militar, que consideraba que en cualquier momento la guerra proseguiría. Por ello consideraron que debía adoptarse la proposición del Partido Comunista, que sugería organizar “comités de autodefensa en asociaciones pacíficas de campesinos”.

Del Davis, siguiendo la orientaciones del PC, saldrían “columnas rodadas” hacia Riochiquito, comandadas por Jacobo Prías Alape y Manuel Marulanda Vélez; a Villarrica, bajo el mando de José A. Castañeda, alias Richard e Isauro Yosa; a Natagaima, conducida por Ave Negra; por último, en el Davis permanecieron El Llanero y su grupo, que fueron víctimas de una celada y después asesinados.

Posteriormente, en 1955, Richard se desplaza a Pato y Guayabero, y Charro Negro hacia Marquetalia, donde fundaron nuevos asentamientos comunistas.

En síntesis, lo que se ha llamado la “primera guerra” fue sin duda una lucha por la defensa de la vida campesina, de cara a la represión de los reaccionarios gobiernos del conservatismo.

Segunda Guerra.

La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto arbitrario del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en Villarrica, un antiguo escenario de conflictos agrarios en los que había actuado Erasmo Valencia en los años treinta y que al comenzar los años cincuenta se hallaba influenciado por el dirigente agrario Juan de la Cruz Varela, quien recientemente había logrado la unificación de los comandos guerrilleros del Sumapaz. Varela había optado por la desmovilización y la entrega de armas el 31 de octubre de 1953, pero sin perder el control político sobre la zona.

Con el ingreso de los comunistas provenientes del sur del Tolima, se desplegó una gran actividad proselitista en Villarrica, hasta entonces de mayoría liberal, sin llegar a ser hostil con los comunistas. Las células y los comités de autodefensa se organizan articulados al Frente Democrático de Liberación Nacional, que impulsaba el Partido Comunista y que se consideraba antes que una nueva organización, un frente político que cobijaba a diversos aliados en torno a un programa democrático. Esta misma táctica se había expresado en la primera Conferencia guerrillera de 1952, así como en la declaración política de ese evento. La paz se rompería con la ilegalización que el Gobierno del General Rojas Pinilla hizo del Partido Comunista, en febrero de 1956, y la subsiguiente entrada de tropas a la región de Villarrica, con el argumento de erradicar aquel núcleo revolucionario, refugio de los antiguos guerrilleros del Tolima. Gilberto Vieira, Secretario general del Partido Comunista, añadiría con el tiempo que en la decisión también pesó que la región quedara muy cerca de una de las  haciendas del General Rojas Pinilla. En todo caso, a finales de 1955, alrededor de cinco mil soldados se lanzaron sobre la zona, apoyados por aviones de la fuerza área, que arrojaron bombas de napalm. Al número indeterminado de muertos de ambos bandos hay que añadir más de cien mil desplazados, cientos de detenidos instalados en un campo de concentración ubicado en Cunday, en el que se practicaron fusilamientos, castraciones y diversos tipos de torturas, entre ellos la aplicación de corriente eléctrica; los que sobrevivieron fueron procesados y condenados sin que se les brindaran las mínimas garantías procesales. Cerca de cinco mil desplazados buscaron refugio, asentándose en el Alto Sumapaz-Duda, Ariari, Guayabero y El Pato.

El plebiscito de 1957 permitió que se levantara la ilegalización al Partido Comunista y que el movimiento de autodefensa se vinculara a la actividad política, aunque quedaron operando algunas pequeñas estructuras armadas con fines defensivos para neutralizar las retaliaciones y el brote de violencia bandolera de la primera mitad del periodo del Frente Nacional. Los acercamientos entre las autodefensas agrarias y el Estado conllevaron la financiación de cooperativas agrarias y la construcción de escuelas y vías de comunicación para las zonas de influencia revolucionaria. En ese clima se explica la intervención electoral del Partido Comunista en alianza con el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) debido a las restricciones electorales para candidatos de terceros partidos. Esa alianza permitió que Juan de la Cruz Varela pudiera convertirse en representante a la cámara en 1960, portando la representación del movimiento agrario y continuando con la gestión de programas para resolver las necesidades de la región del Sumapaz. Con esa representación Varela presentaría un proyecto de ley de reforma agraria en el que se recogía uno de los puntos del “programa mínimo” del Partido Comunista, que pretendía el acceso a la tierra para los campesinos desposeídos mediante la “limitación de los grandes latifundios” y los “impuestos progresivos a las tierras incultas” (http://bit.ly/1CZDgUx  ).

Tercera y cuarta guerra.

La “tercera” y la “cuarta guerra”, ocurridas en 1962 y 1964, son en realidad una sola. Las dos se refieren a dos momentos de la agresión a Marquetalia, constituida en un símbolo de la resistencia agraria y un ejemplo del quebrantamiento de la soberanía del Estado, desde finales de 1961, cuando el político conservador Álvaro Gómez denunció en el congreso la existencia de “repúblicas independientes”, toleradas por el Gobierno. Luego de esa apreciación, cayó sobre la región de Marquetalia, a comienzos de 1962, un operativo realizado por la VI Brigada, del cual participaron casi 7.000 miembros del Ejército, algunos con formación antiguerrillera. El operativo fue respondido con tácticas guerrilleras, pero fue levantado al poco tiempo, quizá porque se trataba de un ensayo para la operación militar que sobrevino dos años más tarde (http://bit.ly/1dRDDbK ).

La visión del Grupo oficialista (uribista y santista) del Centro Nacional de Memoria Histórica.

El grupo del Centro Nacional de Memoria histórica en su informe del año 2013 plantea las siguientes 7 etapas significativas de la historia de las Farc (http://bit.ly/1dRDDbK ).

Respecto de este Grupo de historiadores es importante aclarar que muchos de sus análisis están cargados de prejuicios anticomunistas y de enfoques unilaterales que desconocen muchos eventos del proceso histórico de la resistencia agraria revolucionaria. Aun así, nos parece oportuno recoger su enfoque al respecto.

  1. De la violencia bipartidista y las autodefensas campesinas a la creación del Bloque Sur y la expedición del Programa Agrario de las Guerrillas de Marquetalia (Primera conferencia), 1948-1964.
  2. Del Bloque Sur a la constitución de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC – (Segunda Conferencia), 1964- 1966.
  3. Las FARC: Reveses y reconstituciones (Tercera Conferencia), 1966- 1974.
  4. Consolidación orgánica y Plan Nacional Militar (Cuarta, Quinta, Sexta y Séptima Conferencia), 1974-1982.
  1. De la constitución de las FARC-EP a la formulación de la Plataforma de un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional (Séptima y Octava Conferencia), 1982-1993.
  2. De la Plataforma de Reconstrucción y Reconciliación Nacional a la Agenda Común por el cambio para una Nueva Colombia, 1993-2002.
  3. La Novena Conferencia en el marco del Acuerdo Humanitario y la administración Uribe (2003-2007).

Aspectos históricos sobresalientes.

Cuando menos son tres los aspectos de carácter histórico que saltan a la vista, en la interpretación del grupo del Centro Nacional de Memoria Histórica.

  1. a) La consideración de la respuesta armada del campesinado como una manera de enfrentar la agresión armada del Estado, tal y como se expresó en 1949 y 1950, en el sur del Tolima, luego en la guerra de Villarrica en 1955 y posteriormente en los años de 1960 con la invasión a Marquetalia, el Pato, Riochiquito y Guayabero, lo cual –desde el concepto de la combinación de las formas de lucha generaba el tránsito de la autodefensa a la guerrilla móvil, no por mera decisión subjetiva, sino por necesidad de supervivencia;
  2. b) el análisis de la situación política de cada momento, en el que por la forma de organización del poder y del ejercicio de la dominación de clase no se descartaba la posibilidad de la dictadura y la necesidad de la respuesta armada;
  3. c) un momento político y cultural en el que la lucha armada era contemplada internacionalmente como una de las vías para acceder al poder y hacer la revolución.

En suma, fueron las condiciones históricas las que originaron la política de la combinación de las formas de lucha y no ésta la que produjo aquellas.

La propuesta de Medina Gallego. Fases en la historia de las Farc.

El historiador Carlos Medina Gallego plantea las siguientes fases históricas en la existencia de las Farc (2009).

Primera Fase.

La primera fase está comprendida entre 1949 y 1978. La enmarca dentro de dos acontecimientos: el surgimiento de las guerrillas comunistas tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el comienzo de la violencia bipartidista. Finaliza con la VI Conferencia de las Farc en 1978, cuando este grupo se propuso convertirse en una guerrilla nacional, en un “Ejército Revolucionario”, y cuando definió que su proyecto era la toma del poder. Si bien esta fase contempla el surgimiento de las Farc en 1964 y le da la importancia que tiene para la historia de esa organización, subraya que hubo significativas prolongaciones entre las guerrillas comunistas y las Farc (Medina, 2009). En los primeros años de esa organización armada continuó operando la fuerte subordinación al Partido Comunista; la falta de claridad sobre sus fines estratégicos; la persistencia en ciertas zonas; la continuidad de algunos de sus métodos de guerra y de un discurso político construido sobre el conflicto agrario y la deuda histórica que habría dejado la violencia bipartidista.

Segunda fase.

La segunda fase, 1978-1991, se halla delimitada, de un lado, por la crisis política de finales de los setenta, generada por el auge de la guerrilla particularmente urbana y las protestas sociales. Esta crisis intentó ser superada por la vía militar con la expedición del llamado Estatuto de seguridad. De otro lado, se conecta con otra grave crisis, la de finales de los años ochenta, derivada del ascenso del narcotráfico, de la insurgencia y el paramilitarismo, que desemboca en la Asamblea constituyente y en la promulgación de una nueva Constitución. Esta es una fase de transición para las Farc. La guerrilla está reformulándose a sí misma, y obtiene importantes resultados: conquista nuevos territorios ofreciendo en las zonas rurales diversas formas de intercambio a partir de las peculiaridades regionales; se dota de un “Plan estratégico” para la toma del poder, que transforma la guerra y la historia reciente del país; expide normatividades internas; construye las bases de su retaguardia nacional; recibe el primer impacto de la economía del narcotráfico, entre otros. Este periodo se cierra con la acentuación del exterminio de la Unión Patriótica, tras el cual las Farc tomarán la firme decisión de hacer la guerra hasta la victoria final, distanciándose definitivamente de la negociación y del proceso constituyente de 1991 (http://bit.ly/1CZDgUx ).

Tercera fase.

La tercera fase, 1991-2008, expresa el desarrollo y ralentización del Plan Estratégico, también denominado Campaña para la Nueva Colombia. En esta fase, esa guerrilla se comprometió con una acción guerrillera de mayor envergadura, desarrolló la ocupación territorial y la ofensiva militar, incluyendo la negociación como estrategia política para desembocar en la acentuación de las acciones militares o para concluir en la creación de una nueva república en sus zonas de retaguardia nacional e incluso en la posibilidad del reconocimiento del Estado de beligerancia (http://bit.ly/1CZDgUx ).

Cuarta fase.

El cuarto y último periodo, 2008-2013, inicia con el Plan Renacer formulado por Alfonso Cano como comandante de las Farc y cierra con los primeros acercamientos de paz con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la hoja de ruta para la paz, integrada por seis puntos. En esta fase, la guerrilla reconoce el impacto del Plan Patriota ejecutado durante el primer Gobierno de Álvaro Uribe Vélez y, en consecuencia, define la estrategia para su recuperación política y militar. Las Farc se adecuan a las nuevas condiciones del conflicto, apelando con relativo éxito a una guerra de resistencia o de sobrevivencia. Para ello sigue defendiendo algunas de sus zonas históricas, incrementa sus combatientes, mantiene sus corredores estratégicos y continúa resguardándose mediante el uso de campos minados, las granadas mortero, los francotiradores y los carros bomba. Esta adaptación de las Farc a la ofensiva de la Fuerza Pública y el cuestionamiento al cada vez más lejano “principio del fin” de la guerrilla, ha llevado al Estado a rediseñar su estrategia militar mediante la aplicación del Plan Espada de Honor y a formular — en contravía de todos los pronósticos— la posibilidad de buscar una salida negociada al conflicto (http://bit.ly/1CZDgUx ).

Dos grandes hitos se encuentran en la historia programática de las Farc: el Programa Agrario de 1964 —reformulado en 1993— y la Plataforma para un Gobierno de Reconciliación y Reconstrucción Nacional[2].

Notas.

[1] Sobre el Programa agrario de las Farc ver el siguiente enlace electrónico http://www.farc-ep.co/pdf/Programa-Agrario-de-los-guerrilleros-FARC-EP.pdf

[2] Sobre dicha Plataforma ver en el siguiente enlace electrónico consultado el 17 de marzo del 2017 http://www.farc-ep.co/octava-conferencia/plataforma-de-un-gobierno-de-reconstruccion-y-reconciliacion-nacional.html

III.

La historia de las Farc es la historia de las luchas campesinas y sociales por la tierra, los derechos y la dignidad. Es la historia del pueblo de Colombia en resistencia heroica y en la batalla por la emancipación.

Hay quienes quieren extirpar de la memoria colectiva nacional la epopeya de los campesinos colombianos en su movilización contra los poderes de la oligarquía y de potencias extranjeras.

En la conciencia de las nuevas generaciones deben permanecer los nombres de muchos combatientes que han participado durante decadas en esta titanica lucha por la reforma agraria, las libertades democráticas, los derechos y la soberania nacional.

Jacobo Prías Alape, Ciro Trujillo, Manuel Marulanda, Jaime Guaracas, Raúl Valbuena, Jacobo Arenas, Raul Reyes, Isauro Yosa, Alfonso Cano, Jorge Briceño y muchos otros permanecen en la meoria de las masas campesinas y populares.

Antecedentes.

Los antecedentes de la conformación de las Farc se remontan a los años veinte en la lucha por la tierra, en la organización de Ligas agrarias y en la autodefensa campesina, por lo que comienzan siendo un movimiento agrario que toma posteriormente las armas como mecanismo de defensa, resistencia y supervivencia (http://bit.ly/2mObBVm ).

Para establecer las raíces, entender la fundación y caracterizar el desplazamiento histórico de las Farc, es necesario asumir que previamente ya existía un capital social y cultural, formado desde los años 30 del siglo XX en muchas de las regiones donde se materializó la constitución de dicho grupo armado, de tal forma que, su surgimiento y consolidación sólo es posible comprenderlo a partir de la existencia de este capital social y no solamente a partir de los potenciales militares de la misma (http://bit.ly/2mObBVm ).

La historia de las Farc hunde sus raíces en las luchas agrarias del Partido Comunista en los años treinta y en las expresiones de autodefensa campesina planteadas por dicho Partido durante el periodo de la violencia bipartidista agravada con el asesinato de Gaitán y la entronización del autoritarismo conservador. (1945-1964).

Varios son los hilos de continuidad que ligan los conflictos agrarios de las décadas anteriores con la creación de las Farc en 1964 y su evolución posterior: su arraigo campesino, la trascendencia de las reivindicaciones agrarias en su discurso político, la persistencia guerrillera en determinadas zonas, la cercanía política e ideológica con el Partido Comunista, el liderazgo de Manuel Marulanda Vélez, las trayectorias familiares de muchos guerrilleros, la conversión de la agresión estatal a Marquetalia en el episodio fundador de las farc, etc (http://bit.ly/2mObBVm ).

La historia de los orígenes de las Farc tiene una territorialidad específica que en lo esencial compromete la violencia desarrollada en los departamentos de Tolima, Huila y Cauca, y las formas como la población campesina se organizó para resistirla.

El partido Comunista y las autodefensas agrarias.

El incremento de la violencia a finales de los años cuarenta dio como resultado la activación de movimientos campesinos que se encontraban prácticamente inactivos. Las persecuciones iniciadas por los gobiernos conservadores de Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Roberto Urdaneta, y a su vez de las bandas armadas creadas para la persecución de campesinos liberales y comunistas, dieron como resultado que las personas que habían participado en su mayoría en los movimientos agrarios de los años anteriores, volvieran a la organización, esta vez no a favor de la reivindicación de sus derechos, sino en defensa de su vida. En éste período la venganza y la represión configuran al movimiento campesino, y a los territorios donde se llevaban a cabo estas acciones, por la gran cantidad de personas que tuvieron que abandonar sus tierras y ubicarse en otros territorios, llevando allí la conciencia de organización, de lucha y de defensa, que hicieron posible la consolidación de las denominadas posteriormente, Repúblicas Independientes (http://bit.ly/2akHvAl ).

La autodefensa, se concibe desde el principio como un tipo de organización al mismo tiempo política y militar para responder a la violencia del enemigo. Defiende los derechos de las masas, da una respuesta a la agresión reaccionaria y se constituye como una etapa de formación y de educación para librar luchas más elevadas en determinadas condiciones. Es un proceso de politización y de organización de las masas que las conduce a la convicción de la necesidad de la lucha armada, como forma superior de la lucha de masas, que abre los caminos para los desenlaces revolucionarios por vías no pacíficas (http://bit.ly/2mObBVm ).

La violencia de los años 50.

El período de la Violencia comprendido entre 1946-1958, constituye uno de los más importantes procesos socio-políticos del siglo pasado y de imprescindible conocimiento para comprender la dinámica de las estructuras y los procesos socio – económicos y socio – políticos colombianos en la segunda mitad del siglo XX (http://bit.ly/1CZDgUx ).

En esos años, en la transición de los grupos de autodefensa de masas a movimientos guerrilleros, fueron determinantes factores como: la desigualdad social en el campo, los conflictos por el acceso a la tierra, la lucha bipartidista y la influencia del Partido Comunista. Estos factores tuvieron una fuerte incidencia en la organización campesina y posteriormente en la conformación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Resulta importante para el objeto de este trabajo presentar a nivel general el contexto, las características y regiones en que se da la resistencia política durante el período de la violencia, en la medida en que de ella se nutre el proceso posterior que dará origen a las guerrillas de las Farc.

Esta parte se inscribe en el periodo de análisis denominado de los conflictos sociales, políticos e ideológicos y cuya característica esencial es el paso de un modelo de confrontación centrado en los partidos por el control del poder del Estado a un modelo de confrontación en el que aparece como eje fundamental la lucha revolucionaria por la transformación de la sociedad y del Estado (http://bit.ly/2mObBVm ).

Resistencia campesina en los años 50.

Si bien después del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán muchas de las organizaciones campesinas de la época quedaron sin dirección, el Partido Comunista junto con el Partido Liberal tomaría la orientación de algunos de ellos en la defensa de los movimientos campesinos, y para resistir en el período de la Violencia. En respuesta a los ataques del gobierno conservador que mediante el uso de bandas como los Chulavitas y los llamados pájaros, buscó expandir su influencia en el campo e imponerse mediante el uso de la fuerza a lo largo del país. En muchas regiones tras el asesinato de Gaitán, se presentaron revueltas, en las que campesinos liberales y comunistas se enfrentan a las autoridades conservadoras y a pesar de haber sido acciones aisladas, -sin una organización o dirección que las comandara hacia la toma del poder o hacia la claudicación del régimen conservador-, terminarían siendo el motor del inicio del período conocido como la violencia en la historia de Colombia (Medina, 2009). En muchos lugares del país fuera de las ciudades, después del asesinato de Gaitán, algunos liberales esperaban órdenes de la dirección del Partido, para continuar con las acciones contra el gobierno conservador, pero al no tener respuesta, se fueron disipando y aquietando, sin embargo, en el Partido Conservador quedó el temor de una insurrección que representaba un fuerte contrapeso en su mantenimiento del poder si llegara a consolidarse.

La conservatización de Colombia.

Esto impulsó la conservatización de todo el país, para demostrar que el régimen se mantenía con más rigor que antes del asesinato del caudillo liberal. Lugares que se encontraban prácticamente aislados del poder del Estado fueron reconocidos como regiones donde los conservadores atacaron la anterior organización liberal: nacería así la guerrilla como respuesta a esa persecución. A su vez, la situación política del país llevó a la postergación de la lucha por la tierra entre los campesinos, tras fragmentarse en una lucha partidista donde los más afectados serían ellos mismos, sin importar su filiación política. El campo quedaría rezagado del desarrollo y del crecimiento económico que se dio durante el período de 1949 a 1958 en la industria – gracias al uso de la violencia-, la lucha política sobrepasaría los intereses de los campesinos. La supervivencia, impulsaría la organización en la guerrilla para defenderse y organizarse contra el gobierno conservador, contra las bandas que perseguían a los liberales y a los comunistas, para responder ante la violencia, representando un retroceso en la lucha campesina y en los logros sobre la tierra que habían obtenido anteriormente. Las luchas contra el sistema de hacienda, quedaron en el pasado, la lucha por el poder bipartidista se impuso sobre los demás ideales y muchos tuvieron que conformar o hacer parte de una guerrilla liberal o comunista para defender sus vidas y la de sus familias de la represión del partido conservador. Lo ganado en años anteriores por los campesinos oprimidos, quedará atrás debido a que la violencia y la persecución obligaron a muchos a abandonar sus tierras, e hizo que la lucha campesina retrocediera y se concentrara prácticamente en la simple defensa de la vida (Medina, 2009).

Los hechos del sur del Tolima.

Debido a su importancia histórica en la conformación de las Farc, es necesario observar los hechos acaecidos en el sur del Tolima donde se ubicaron en lo fundamental los núcleos guerrilleros comunistas. Estos se localizaron del siguiente modo.

Chaparral.

A partir de 1949, en Chicalá, Horizontes, La Marina, Irco, todos en el municipio de Chaparral (Pizarro, 1991).

Rio blanco.

A partir de 1950, El Davis, en el municipio de Rioblanco.

Ataco.

Paujil y Peña Rica-San Miguel, en el municipio de Ataco.

Nuevos núcleos guerrilleros.

A partir de 1951, Córdoba y Sucre en el municipio de Chaparral; a partir de 1952, el Davis II (Chaparral), El Cambrín (Rioblanco) y Saldaña o El Infierno (Ataco). A partir de 1953, Calarma en los límites de los municipios de Ortega y Chaparral. Los futuros comandantes de las guerrillas comunistas tuvieron todos, casi sin excepción, su origen o su debut militar en esta región del Tolima: Jacobo Prías Alape, Ciro Trujillo, Manuel Marulanda, Jaime Guaracas, Raúl Valbuena, Isauro Yosa y muchos otros (Pizarro, 1991).

Medófilo Medina estableció las siguientes etapas de la resistencia armada comunista en la zona: 1. Agrupamiento inicial y comienzo de la respuesta armada; 2. El desplazamiento de la Columna de Marcha; 3. El establecimiento en El Davis y la actividad conjunta liberal-comunista; 4. Los enfrentamientos y la reagrupación de fuerzas; 5. Dispersión y transformación (http://bit.ly/2akHvAl ).

El Davis.

Por su valor histórico en la conformación de las guerrillas comunistas inicialmente y de las Farc en los años 60, es importante detenerse en el caso de El Davis.

Algunos guerrilleros comunistas, junto con sus familias bajo la columna de marcha, llegan a El Davis (Chaparral), donde se encuentran ubicados los combatientes de las guerrillas liberales del sur del Tolima y son invitados a quedarse, constituir un destacamento fuerte y crear un Estado Mayor Unificado para todo el Sur del Tolima (Medina, 2009). Éste será conformado, aunque no para todo el sur del departamento y coordinará algunas acciones para ambas.

El Davis, representa la unión de los comandos guerrilleros del sur del Tolima contra el régimen conservador. Para el gobierno conservador, la organización en El Davis, representaba una amenaza por la fuerte oposición que allí se generaba y por la fuerza que tomaban las guerrillas en su trabajo y actividad. Además, la organización mantiene la influencia de los Partido Liberal y Comunista en la región, acción que el gobierno busca exterminar, para imponerse allí mediante la fuerza. La unión de ambas guerrillas presentaba dificultades por las diferencias ideológicas, en sus métodos y fines de lucha; diferencias que en la lucha campesina pasaban inadvertidas por el Partido Conservador, por la fuerza que adquirían en combate y en los ataques que llevaban a cabo. En un principio representaban una fuerza solida contra el régimen y sus bandas armadas, pero internamente se distanciaban cada vez más, para los liberales fue nuevo y contrario que se hablara en la guerrilla de lucha por la conquista del poder para los obreros y campesinos y de liberar a la patria de la explotación imperialista y oligárquica. Para los liberales la lucha se presentaba de manera espontánea y para ellos significaba básicamente defenderse y obtener ganancias de la situación (Medina, 2009). La acción en El Davis, permitía a ambas guerrillas ampliar su territorio, llevar a cabo una acción política cada vez mayor, e incrementar y concientizar a muchos combatientes, representando una oposición fuerte frente al gobierno. Sin embargo, la influencia de la guerrilla liberal llegaba a ser más amplia que la del núcleo comunista, cubría un mayor territorio, por lo tanto, no sólo ideológicamente, la acción de las guerrillas comunistas molestaba a las guerrillas liberales debido a que no esperaban que la influencia comunista se extendiera en sus territorios, sino solamente se unieran para hacer frente a los conservadores, mientras volvía el partido liberal al poder. Las guerrillas liberales eran una organización que respondía a la necesidad de la defensa mutua, pero a largo plazo esta guerrilla esperaba que el Partido Liberal retomara el poder y finalizar así sus actividades militares.

En El Davis, el Partido Comunista era la fuerza dirigente que mantenía en el Estado Mayor del Destacamento una comisión política en representación del Comité Municipal del Partido en Chaparral. La disciplina partidaria contribuía a elevar la disciplina militar que regía la vida del Destacamento. La unión continuaba gracias a la dirección del PC, pero, los problemas internos se incrementaban cada vez más. La dirección del Partido Liberal, se oponía a la unión de las guerrillas porque esta significaba una oposición bastante fuerte no sólo para el régimen sino para la acción política de las elites. Además, los combatientes liberales, no tenían un mayor compromiso en la lucha, ni buscaban alcanzar mayores logros a lo largo del territorio nacional, sino controlar un ámbito local mientras coordina acciones de resistencia frente a la opresión del gobierno conservador, y obtener con ello ganancias económicas. Cuando en el Estado Mayor Unificado se quiso poner en práctica el tipo de organización militar que rigió la vida de la Columna y que se practicaba en los Destacamentos comunistas, surgieron conflictos con quienes no estaban habituados a una organización regida por normas de forzoso acatamiento. Estaban acostumbrados a obrar por cuenta propia y hacían las cosas como y cuando querían. Cuando el PC impulsó una mayor disciplina y control a los combatientes en El Davis, la lucha individual de muchos, se vio obligada a ser conjunta, más organizada y obtener triunfos colectivos: alcanzar mayores logros organizativos y obligarse a compartir sus ganancias entre todos los combatientes, iba en contra de las aspiraciones de los guerrilleros liberales. A su vez, en este período no solamente se acrecentó el número de combatientes, se dieron los primeros intentos de coordinación interregional, razón por la cual tanto la dirección liberal como el gobierno conservador, buscaron la forma de dar fin a esta unión cuyo número de combatientes aumentaba cada vez más, para evitar que éstos conformaran una sola guerrilla en todo el territorio nacional, que hiciera un contrapeso fuerte al gobierno y que se impusiera sobre ambos partidos, al tener un fuerte apoyo popular (Medina, 2009).

La columna de marcha.

A mediados de 1950 los destacamentos comunistas, con objeto de librar a la población civil del asedio oficial e inspirados en la obra de Jorge Amado «El Caballero de la Esperanza» (sobre la histórica marcha de Prestes en el Brasil), y en la Gran Marcha de Mao Tse Tung, crearon una Columna de Marcha que, tras mil dificultades se instala en el extremo sur del departamento del Tolima. Entra en contacto con los guerrilleros liberales de la zona y en diciembre de 1950 se celebra en Irco “La Primera conferencia guerrillera unificada”, la cual dio a los grupos que actuaban bajo su orientación el nombre de Ejército Revolucionario de Liberación Nacional (Pizarro, 1991). Sin embargo, no tardaría mucho tiempo para que la unidad entre comunistas y liberales se quebrara, gracias no sólo a la presión que ejerció la Dirección Liberal en este sentido, sino también a factores tales como divergencia de mando, métodos a emplear en el terreno de batalla, formas de relación con la población civil, conflictos ideológicos, distribución de los bienes, etc. La guerra entre los «limpios» (o liberales limpios) y los «comunes» (o liberales sucios), tuvo ribetes trágicos. Más eficaz que la acción oficial resultó esta guerra interna que debilitó seriamente a ambas agrupaciones y que tuvo una duración de veintidós meses (Pizarro, 1991).

La presión del gobierno de Laureano Gómez sobre los núcleos con asentamiento fijo fue tan fuerte debido al incremento de la violencia en la zona, que el PC impulsa en el sur del Tolima, la creación de la llamada Columna de marcha que buscaba, “atraer la atención del enemigo, pasado un tiempo sería disuelta y sus integrantes diseminados en pequeños grupos móviles que entrarían en una nueva fase operativa”; su fin: movilizar la influencia del PC hacia otros territorios dispersando a sus combatientes y a sus familias, razón por la cual entran en contacto con las guerrillas liberales con el fin de unirse y luchar contra el gobierno conservador y las bandas que los perseguían. La columna, tras mil dificultades, se instaló en el extremo sur del departamento del Tolima. El desplazamiento implicó no sólo el abandono de la zona de influencia de los primeros comandos de autodefensa campesina, sino que produjo una acelerada militarización del movimiento, que se vio reforzada debido a los continuos enfrentamientos con la policía conservadora a lo largo de los 3 meses que duró la marcha.

La organización de la Columna de Marcha.

La columna es dividida, el grupo dirigido por Jacobo Prías Alape y Pedro Antonio Marín, se establece en Rióchiquito (Cauca), desde donde propiciaría la colonización armada de Marquetalia en el extremo sur del Tolima; el grupo dirigido por Isauro Yosa Lister, se dirige hacia la región del Sumapaz; y el grupo dirigido por Andrés Bermúdez Llanero se queda en El Davis, debido a la esperanza que tenía la guerrilla comunista de quedarse en la zona, para no perder el terreno obtenido en las acciones pasadas donde ganaron alguna influencia entre la población. Pero la activación de divisorias haría imposible que las guerrillas liberales se aliaran de nuevo con las comunistas, razón por la cual, Llanero al quedarse en la zona sería influido por los guerrilleros liberales y se separaría definitivamente de las guerrillas comunistas así como el grupo que se quedó con él (Medina, 2009).

Las guerrillas comunistas.

A pesar de su inicial desorganización y de la persecución del gobierno conservador a los comunistas, el Partido ubicó como núcleo de asentamiento el municipio de Chaparral (Tolima), de allí surgieron las autodefensas como respuesta a la represión y como forma de organización política impulsada por el Partido Comunista (PC). Sus primeros núcleos habían nacido en 1949 en Chicalá, Horizonte e lrco en el municipio de Chaparral, y estos contarían en un principio con pocos combatientes campesinos que luego se incrementarían en número, debido al aumento de las persecuciones y a la fuerza que adquirieron en el departamento. Los comunistas deben proceder a organizar la autodefensa de los trabajadores en todas las regiones amenazadas por ataques reaccionarios, pero las acciones armadas no deben considerarse todavía como la forma fundamental de lucha ya que en este período lo más importante es impulsar y organizar la resistencia de las amplias masas (Loaiza, 2012). Las autodefensas estaban conformadas esencialmente por campesinos, contaban con una organización coordinada desde el PC, que les otorgaba mayor disciplina, táctica, estrategia, y un alto contenido político. Además de responder a las agresiones, no se olvidaron de la lucha por la tierra, así que más que una organización de momento, fueron el resultado de un amplio trabajo político y de coordinación. Los antecedentes de los movimientos agrarios de los años anteriores, sumados ahora a la influencia y táctica del PC, preparaban al campesinado para una acción más organizada. El PC impulsa la consigna de autodefensa de masas; el 22 de octubre de 1949, como respuesta a la creciente ola de asesinatos y depredaciones, realizados por la policía y los grupos adictos al régimen, se organizaron los movimientos campesinos en pro de la defensa y a la vez se impulsó en ellos la conciencia política, para la búsqueda de una acción más organizada y para resistir a los ataques.

Ante el incremento de la represión al Partido Comunista y a su movimiento en el sur del Tolima (Chaparral) se favorece allí la conformación de la guerrilla comunista. Algunos movimientos de autodefensa se convierten en guerrilla, con el fin de sobrevivir a los ataques y por la necesidad de responder a las agresiones de forma activa y estratégica; cuando la autodefensa no era suficiente para resistir las acciones del régimen conservador, se organiza la guerrilla en torno a la defensa principalmente, sin dejar de lado el trabajo político (Loaiza, 2012). Durante este período los comunistas no consideraron la lucha armada como el instrumento para acceder al poder, la organización se basaba en la coordinación y defensa de los combatientes campesinos y de sus familias. En los años cincuenta con el incremento de la violencia en la región, muchos más movimientos tuvieron que pasar de la autodefensa a convertirse en guerrilla, dejar el trabajo de la tierra y tomar las armas. En la guerrilla se incentivaba la unión, para que ésta fuera organizada y cohesionada en pro de la lucha, no sólo por los ataques del gobierno, sino al mismo tiempo por las reivindicaciones de los campesinos. De esta manera, gracias a la influencia del PC el movimiento campesino, fue adquiriendo experiencia tanto política como militar: se preparó a los campesinos para responder ante la agresión conservadora y latifundista cuando fuera necesario y en su momento, a regresar al trabajo pacífico cuando la situación mejorara, sin olvidar el precedente de la lucha política y de la organización en la autodefensa (Loaiza, 2012).

La guerrilla comunista por su movilización y estrategia, sobresaldrá de los grupos liberales por sus métodos de lucha, por el trabajo constante en la concientización de sus combatientes y por su organización, su crecimiento no se haría esperar. Se van conformando varios grupos o destacamentos como empieza a llamárseles, en veredas distintas: Buenos Aires, Irco, La Marina, Horizonte, Ambalema, Chicalá. La preocupación central en este momento es la militar: adiestramiento y armas (Pizarro, 1991).

Las guerrillas liberales.

Se conformaron, como reacción generalizada del campesinado liberal, espontánea e inconexamente en diversas regiones del país; los grupos guerrilleros iban convirtiéndose en los abanderados de una alternativa auténticamente democrática. La organización de estas guerrillas se basó en la defensa de los campesinos liberales y llegaron a contar con una gran cantidad de campesinos en sus filas para hacer frente a las agresiones del gobierno y a la persecución de las bandas armadas conservadoras. Estas guerrillas fueron la salida para muchos campesinos que huyendo de la violencia necesitaban protección y orientación, en algunas regiones tuvieron el apoyo tenue de la dirección del Partido Liberal, desde las ciudades, y de algunos hacendados liberales en el campo. La necesidad de organización contra el gobierno conservador fue la causa directa de su conformación y a pesar de las deficiencias del inicio: carencia de experiencia, ausencia de organización adecuada, limitaciones de orden subjetivo, en los llanos orientales contaron con la dirección de Guadalupe Salcedo y en el sur del Tolima, fueron organizadas por Gerardo Loaiza y los García. La dirección nacional liberal en las ciudades no esperaba seriamente que estas guerrillas acabaran con los conservadores, ni que el Partido Liberal asumiera plenamente el poder, al comienzo las guerrillas se sintieron respaldadas por el comando supremo del liberalismo, el cual no tuvo empacho en desplegar ante aquellas el señuelo del suministro de armas, pero la dirección a pesar de su iniciativa y acompañamiento a las guerrillas, no le brindó ninguna orientación estratégica, ni táctica militar. Las guerrillas liberales, no presentaban acciones contundentes para el Partido, ni para su actividad, más que la defensa y ataques contra los conservadores, acciones con resultados a corto plazo en las que se llevaban a cabo conquistas en determinados territorios conservadores, que posteriormente ocuparían gamonales liberales con intereses económicos particulares. Estas guerrillas se interesan en las comunistas por su estrategia y su organización militar, por su rápida movilización y cohesión, por lo que buscan una unión parcial y temporal, sin esperar una asimilación de su ideología, más que hacer frente a las bandas conservadoras. Dando inicio a la unión de las guerrillas liberales y comunistas en el sur del Tolima (Medina, 2009).

Los Guerrilleros liberales estuvieron dirigidos por hombres que fueron convirtiéndose en símbolos de la lucha armado y en leyendas y mitos en sus regiones; los casos de Guadalupe Salcedo, en los Llanos Orientales; Juan de la Cruz Varela, en la región del Sumapaz; El Capitán Juan de Jesús Franco, en el suroeste antioqueño; Julio Guerra, en el sur de Córdoba; Rafael Rangel, en la zona Santandereana del Carare-Opón; Saúl Fajardo, en el noroeste de Cundinamarca; Jesús María Oviedo, en el sur del Tolima, entre otros.

El Sumapaz.

En la región de Sumapaz, debido a las persecuciones y a la represión del gobierno, desde Cabrera, punta de entrada al Alto Sumapaz, hasta el Duda, se consolidó una significativa franja territorial de autodefensa campesina cuyo líder e inspirador era Juan de la Cruz Varela, quien durante los años cincuenta  había organizado la resistencia tomando como refugio la vereda El Palmar, del municipio de Icononzo, de donde se vio forzado a emigrar tras una brutal y arrasadora invasión militar en 1952 que dio origen a lo que se denominó la gran marcha del oriente del Tolima hacia el Alto Sumapaz. Condujo la organización campesina, y se convertiría en el líder de la resistencia y de la autodefensa contra la violencia en la región. Varela era liberal, pero “en vista de la complejidad de la situación y la inminencia de la confrontación armada, solicitó asesoría militar a la dirigencia nacional liberal. Al no obtener respaldo se dirigió al PC y en 1952 fue enviado a la región alias Ramiro Solito, quien a pasar de tener poca experiencia instruirá al movimiento sobre la organización que impulsaba el PC frente a los ataques.

La Conferencia de Boyacá (Viotá) en 1952.

En Agosto de 1952, se realiza en Viotá la «Conferencia de Boyacố a la que asisten representantes de los frentes guerrilleros más importantes del país; esta asamblea se convierte en «La Primera Conferencia Nacional del Movimiento Popular de Liberación Nacional”; durante las deliberaciones se crea una Comisión Nacional Coordinadora, con el objeto de que se encargue de impulsar los tareas acordadas por la conferencia. Este evento reviste gran importancia en la medida en que allí se expresó la autonomía política alcanzada por el movimiento guerrillero. No obstante, el hecho más sobresaliente lo constituye la práctica legislativa que comienza a impulsarse a través de la estructuración de leyes orgánicas que determinan los parámetros de comportamiento de la vida cívica y militar en un proceso que ya se concibe como revolucionario. La primera ley del Llano se proclama el 11 Septiembre de 1952. La expedición de esta ley muestra claramente el proceso de cualificación ideológica que se viene operando en el movimiento guerrillero del Llano. Durante los primeros meses de 1953 se producen importantes avances en lo político y organizativo de la guerrilla liberal llanera. Durante este período se redactó bajo la concepción del abogado José Alvear Restrepo, «El más notable ideólogo de la resistencia llanera» como se le reconoció, la segunda Ley del Llano conocida como «La Ley que organiza la revolución en los Llanos Orientales de Colombia», la que debía ser sancionado el 18 de Junio de 1953 por una Asamblea Guerrillera. La importancia de este documento de 224 artículos consiste en el hecho de concebir la revolución como un movimiento popular de liberación encaminado a conseguir la instauración de un gobierno democrático – popular.

La polarización entre liberales y comunistas.

La polarización como mecanismo facilitó el fin de la unión de las guerrillas liberales y comunistas, la base de El Davis fue destruida, no por el gobierno directamente sino por la división interna en el campesinado y las fuerzas guerrilleras (división entre limpios y comunes), las diferencias en definitiva, serían irreconciliables y les impediría combatir juntas de nuevo. Se anulan las relaciones sociales preexistentes, y la guerrilla comunista tendrá que iniciar de nuevo la Columna de marcha, para evitar ser atacados incluso por los liberales, para movilizarse a otros territorios antes que acaben con ellos y sus familias. Lo que impide que la influencia comunista permanezca en determinados territorios y se movilice perdiendo combatientes. Sin embargo, algunos combatientes liberales se unirían a las guerrillas comunistas como Manuel Marulanda Vélez -Tirofijo, Fermín Charry o Jacobo Prías Alape -Charro Negro, Ciro Trujillo -Ciro Castaño, entre otros, se convertirían en cuadros del Partido Comunista, importantes para el asentamiento en los nuevos territorios donde se buscaba impulsar la autodefensa, cuando disminuyera la violencia. Las guerrillas comunistas ahora denominadas comunes por los guerrilleros liberales, debían movilizarse ante la nueva situación que se les presentaba, ya que las guerrillas liberales que se autodenominaban limpios por un lado y por otro las fuerzas oficiales, los perseguían buscando el aniquilamiento de los comunistas para evitar su expansión en el país. La persecución del gobierno, y la separación con las guerrillas liberales, lleva a que las guerrillas comunistas en el plano militar establecieron varias Comisiones “rodadas” que actuarían en la condición de nuevos destacamentos móviles. De inmediato se crearon 4 bajo la dirección de Ciro Trujillo, Jacobo Prías, Andrés Bermúdez y “Lister” respectivamente. Éstos tratarían de crear las condiciones necesarias para una posible metamorfosis de la guerrilla en movimiento amplio de masas, en el lugar que cada uno encontraría apropiado. Se preveía ya la primera transformación guerrilla-autodefensa campesina. La influencia del Partido Comunista, gracias a la conformación de las columnas de marcha, llegará a otras zonas de colonización, alejadas del gobierno y relativamente seguras para iniciar movimientos agrarios. Los combatientes comunistas esperaban en los lugares a donde llegaban, establecer, zonas de autodefensa, desde donde, como verdaderas minorías políticas y territoriales, buscaban resistir al modelo político impuesto por el Estado.

La amnistía de Rojas Pinilla y sus consecuencias.

El golpe de Estado del general Gustavo Rojas Pinilla el 13 de junio de 1953, se dio en el momento en que el número de combatientes en las guerrillas liberales y comunistas aumentaba en varias regiones del país. La actividad guerrillera se empezaba a salir de control para el mantenimiento del poder del gobierno sobre todo el territorio nacional. Los partidos políticos tradicionales, veían con preocupación la situación en el campo, debido a la fuerte influencia que estas organizaciones adquirieron en diferentes regiones de frontera, donde la poca presencia del Estado, permitió en gran parte, la organización de éstos movimientos campesinos para enfrentar la violencia, aunque estos no llegaron a unificarse y a representar una oposición sólida al gobierno.

Para dar fin a la violencia, el general Rojas anuncia la amnistía para los alzados en armas. En el campo comenzaría la campaña para difundir la amnistía para todos los combatientes del país y para que todas las guerrillas de diferentes filiaciones políticas entregaran sus armas y volvieran a sus lugares de origen. Para muchos sectores campesinos la lucha perdió sentido cuando Rojas ofreció la amnistía. Esto sucedió debido a que la lucha campesina no había pasado de revestir la forma de una defensa justificada frente a la represión oficial y cuando el mismo gobierno ofrecía cesar las hostilidades muchos creyeron que ya se había logrado el objetivo principal: la paz.  La amnistía de Rojas mediante sus promesas de reinserción, significó para las guerrillas la desarticulación, ya que muchos campesinos esperaban que la situación mejorara, y que terminara la persecución a los combatientes para volver a sus hogares y trabajar la tierra. El General Rojas, logró dar tranquilidad en el campo, y los primeros rumores de las entregas de algunos comandos impulsa a otros a entregarse también, volviendo una relativa paz que cubriría gran parte del territorio nacional; se entregarían en su mayoría las guerrillas liberales en todo el país, y las comunistas esperarían en la autodefensa que el gobierno diera las condiciones de seguridad para la entrega de los combatientes, más no estaban dispuestos a entregar también las armas, por el temor de ataques futuros contra ellos. Las guerrillas del Sumapaz llevaron a cabo una entrega simbólica, comandadas por Juan de la Cruz Varela, porque el gobierno no había atendido en gran medida las condiciones para su entrega. Sin embargo, Varela conservó intacta su influencia y organización en el Alto Sumapaz, hecho que no dejó de preocupar nunca a Rojas, quien hizo poco por cumplir con el pliego de condiciones presentado. La amnistía, se basó en gran parte en la entrega y desmovilización de los guerrilleros, pero no consideró establecer las condiciones necesarias para dar solución a los problemas en el campo. Se concentró en su mayoría en la entrega de combatientes y no en las garantías para el retorno a las tierras y al trabajo, ni en las condiciones que habían generado la base de la organización campesina en primera instancia. Con el fin de llevar a cabo la amnistía, el gobierno impulsó la coordinación de excombatientes de las guerrillas liberales, para que ayudaran a presionar a quienes no se habían desmovilizado y a entregarlos en caso que se resistieran, por lo que comenzarían a consolidarse algunas bandas, quienes en alianza con el gobierno perseguirían a líderes especialmente comunistas, que influyeran en los campesinos, representaran alguna amenaza para el gobierno y no se hubieran desmovilizado. La amnistía representaría prácticamente una solución a corto plazo para dar fin a los movimientos guerrilleros sin desarrollar mayores cambios, sólo desarticularlos debido al peligro que representaban para los partidos liberal y conservador, por la gran influencia que ellos estaban adquiriendo a lo largo del territorio e impedir a su vez la articulación futura de las guerrillas liberales y comunistas mediante la activación de la polarización, que posibilitó que ambos se alejaran cada vez más por su ideología política y por las diferencias resaltadas por el directorio liberal. En este gobierno la violencia colectiva se desata poco a poco, en la medida en que al pasar los efectos de la amnistía, el ánimo pacífico del gobierno descenderá y con la ayuda de las bandas conformadas por antiguos guerrilleros liberales desmovilizados, se reforzará la polarización y el Partido Comunista quedará cada vez más aislado en la búsqueda de una solución pacífica al problema de la tierra, base fundamental de la organización guerrillera de los comunistas. El PC mediante la consolidación de la táctica de la autodefensa, inicia el trabajo de concientización para las organizaciones campesinas existentes desde donde incentiva posteriormente la lucha armada, en un principio por la represión del gobierno y como respuesta a la persecución y al impedimento de su acción política directa.

Ahora bien, si la función de la amnistía de 1953 fue el desarme y la desmovilización del movimiento guerrillero, precisamente en el momento en que éste atravesaba un período de relativo ascenso y cualificación, las condiciones de aceptación de la misma son indicativas del nivel de conciencia política alcanzado por los diferentes frentes que operaban en el territorio nacional y de su comprensión, también diferenciada, del conjunto de la situación política.

La respuesta de las guerrillas a la amnistía de Rojas.

En efecto, las respuestas dadas a la política oficial por parte de los distintos grupos guerrilleros no fueron homogéneas. Al menos cinco tipos de respuesta han sido dilucidadas: las redenciones incondicionales; las rendiciones con exigencias posteriores a la entrega; las rendiciones con exigencias previas a la entrega; las propuestas condicionadas de disolución sin promesa de entrega; y finalmente, las propuestas de conversión de la guerrilla en autodefensa sin desmovilización y sin entrega de armas (propugnada por las guerrillas de inspiración comunista). Esta última modalidad tuvo, a su vez, tres variantes regionales diferenciales no sólo por su particular experiencia histórica sino también por el papel que acertada o equivocadamente les asignaba el Partido Comunista en marco general de la resistencia: la del Tequendama, la del Sur del Tolima y la del Sumapaz. En la primera, gracias a la alianza entre el movimiento agrario y los sectores latifundistas, se logró impedir la agresión militar y la zona se mantendría como área de refugio y de seguridad de los guerrilleros comunistas; en la segunda, debido a la complejidad de los enfrentamientos (guerrillas liberales y comunistas, bandas conservadoras, Ejército, en múltiples y variables alianzas temporales) vivía en un permanente estado de tensión y conflicto; finalmente, en el Sumapaz, la fórmula adaptada permitió a los dirigentes comunistas fortalecer su implantación en la zona, mediante la conformación regional del Frente Democrático de Liberación Nacional. Con la reinserción de los alzados en armas en la mayoría de los casos o la simple desmovilización en otros, termina la primera etapa del movimiento guerrillero colombiano.

Post amnistía y nuevo ciclo de violencia.

El clima de paz propiciado por la amnistía sólo tendría una corta duración. La guerrilla y los movimientos de autodefensa comunistas se habían convertido en una fuerza regional con sus enclaves en algunas áreas del sur del Tolima (El Davis), y del oriente de este mismo departamento, como Villarrica; Teruel y Riochiquito en el Huila y Cauca; Viotá y la región del Sumapaz en Cundinamarca.

Ante el cambio de situación política, el Partido Comunista busca transformar a las guerrillas en movimiento de autodefensa. En una resolución su dirección recomendó que si no es hostilizado por las Fuerzas Armadas oficiales, el movimiento debería considerar la conveniencia de transformarse en autodefensa de masas para garantizar su trabajo pacífico, luchar por la defensa de los derechos del pueblo contra toda clase de arbitrariedades. No obstante esta decisión, debido a múltiples problemas de orden tanto nacional como regional, el movimiento guerrillero orientado por los comunistas se debatía en la incertidumbre. De hecho, la violencia política continuó aun cuando con menor intensidad que en el pasado inmediato en todo el sur del Tolima. En los primeros meses del golpe se sostuvo el enclave de El Davis, se creó un nuevo destacamento guerrillero bajo la conducción de José A. Castañeda, «Richard», en Calama, al norte de Chaparral, y se sostuvieron permanentes contactos armados con el Ejército y con bandas de antiguos guerrilleros liberales transformados en avanzadas del gobierno.

Además, en numerosas regiones, una fuente de tensión y conflicto inevitable estalló cuando los refugiados al regresar a sus tierras las encontraron ocupadas. Este es el caso, por ejemplo, del departamento del Tolima, en el cual la violencia revivió debido a que al regreso inesperado de miles de guerrilleros a sus fincas abandonadas durante cuatro o más años significó nuevas tensiones económicas para una sociedad local ya muy traumatizada. Muchos encontraron a personas extrañas viviendo en sus tierras, y en algunos casos estas habían sido vendidas en ausencia de sus verdaderos dueños. El sur y el oriente del Tolima fueron gravemente afectados por tales ventas. Estas dos regiones serán el escenario principal de la nueva ola de violencia desatada en 1955. El mantenimiento del enclave de El Davis, se iba haciendo día a día insostenible.

La euforia de la paz que se vivió en el país a partir del 13 de junio fue, en todo caso, dolorosamente corta. En 1954 la violencia, no extirpada jamás del todo, toma de nuevo una gran fuerza. Este período de la violencia fue más bárbaro e intenso que el anterior, abarcando los departamentos del Tolima, Huila, Caldas, Valle, Cauca y un sector del Carare.

La II Conferencia Regional del Sur (1953).

Ante esta situación, el Comité Regional de Chaparral decide realizar la II Conferencia Regional del Sur, el 28 de octubre de 1953, con la colaboración de la comisión Política del Estado Mayor de El Davis.

Las Comisiones rodadas.

Para la adecuada transformación en autodefensa se crearon tres comisiones «rodadas» que actuarían como destacamentos móviles, teniendo como perspectiva la creación de movimientos de masas en zonas receptivas al influjo comunista. El primero de estos grupos, al mando de Jacobo Prias Alape y Manuel Marulanda, tras fuertes enfrentamientos con los «limpios» y el Ejército regular, termina por instalarse en Riochiquito y posteriormente impulsa en el sur del Tolima el polo de colonización armada de Marquetalia. El segundo, al mando de Andrés Bermúdez, «Llanero», es aniquilado a los pocos días por los «limpios». Y el tercero, bajo la dirección de José A. Castañeda e Isauro Yosa, se instala tras múltiples escaramuzas en Villarrica. Así, pues, el Partido Comunista orientó a los destacamentos guerrilleros que influenciaba hacia el cese al fuego, pero se negó a entregar las armas y a acogerse a la amnistía. Sólo trece días después del golpe militar de Rojas, el Estado Mayor Militar de las Fuerzas Guerrilleras de la Cordillera Central de los Andes en un manifiesto en mimeógrafo había adoptado esta línea de conducta: El pueblo colombiano durante siete años de cruda violencia ha aprendido a combatir con las armas en la mano y sin ellas a sus verdugos y no está dispuesto a deponer las armas para morir de rodillas abandonando su lucha. Estas dos regiones serán el escenario principal de la nueva ola de violencia desatada en 1955.

La guerra de Villarrica en 1955.

En el año 1954, con el fin de eliminar a la guerrilla comunista del municipio, el General Rojas inicia operativos militares en la zona y Villarrica será atacada porque en 1955 el PC es declarado ilegal y las regiones en las que tiene su base social son consideradas zonas de guerra, siendo sometidas a bombardeos indiscriminados las regiones de Villarrica en el Sumapaz y Rióchiquito en el Cauca. Esta situación agudiza la lucha en el PC, sobre el papel que debe asignarse a la lucha armada. El ataque a Villarrica busca acabar con la influencia comunista y establecer la presencia del Estado en esos territorios donde las guerrillas se desarticularon bajo movimientos agrarios pacíficos, y en los que el PC continuaba la educación política.

Desde el sur del Tolima llega a éste municipio perteneciente a la región de Sumapaz, la columna de marcha de Isauro Yosa Lister, con el fin de participar en la amnistía. La columna se conformó como resultado de la separación de las guerrillas liberales y comunistas en El Davis, en principio con el ánimo de desmovilizarse y vivir dentro del ámbito legal propuesto por el gobierno del general Rojas. Los habitantes los reciben con gran acogida por el fin del enfrentamiento entre las guerrillas y el ejército y por el inicio de la paz como muchos esperaban, en todo el país. Pero estos combatientes comunistas, buscaban convertir prematuramente la zona en autodefensa, y refuerzan el movimiento de Juan de la Cruz Varela. Esta situación, llama la atención del General Rojas debido a la expansión territorial de la guerrilla comunista después de la amnistía, con el fin de desmovilizarse, pero finalmente no se lleva a cabo la entrega y se asienta en diferentes territorios del país. La columna que dirigía Isauro Yosa se asienta indefinidamente en Villarrica, e inicia el trabajo político del PC con el fin de que la población del municipio adopte la ideología de lucha y así se incorpore a ella más fácilmente.

Esta política que impulsa el Partido Comunista va en total contravía con uno de los objetivos que se propone el gobierno militar, y que más adelante se propondrá también el Frente Nacional: recuperar para el Estado el monopolio de las armas. La creación de zonas bajo autodefensa armada será una fuente de permanente tensión y conflicto, y es uno de los factores que se hallan en el origen de la guerra de Villarrica (1955).

El 4 de abril de 1955 se inician en forma los operativos militares en Villarrica con la creación del Destacamento Sumapaz, al mando del teniente coronel Hernando Forero Gómez. Con esta acción, realizada con el pretexto de combatir a los «bandoleros comunistas» que pretenden crear un fortín impenetrable a las puertas de Bogotá, el Ejército inició operaciones en toda la región, las cuales se fueron extendiendo rápidamente primero hacia el Sumapaz y después hacia el oriente del Tolima. Participaron en estos operativos alrededor de cinco mil soldados. Este contingente militar debió enfrentar la resistencia armada de unos 800 hombres de la región. En solidaridad con los campesinos agredidos, el Partido Comunista ordenó a los grupos de autodefensa asentados en Tierradentro y el sur del Tolima reactivarse como guerrilla móvil, lo cual realizaron bajo la conducción de Ciro Trujillo y Manuel Marulanda, respectivamente. A pesar de su escasa extensión y débil poblamiento, la región de Villarrica alcanzará la dimensión de un caso extremo pero ejemplar.

El 4 de abril de 1955, la dictadura militar publicó un decreto declarando zona de operaciones militares a Villarrica, Cabrera, Venecia, Melgar, Icononzo, Pandi, Carmen de Apicalá y Cunday. Según ese decreto los habitantes de los municipios afectados que no respetaron el toque de queda o no portaran salvoconducto militar serían tratados por las tropas del ejército como enemigos en la zona de operaciones de la campaña.

Para junio, el ejército había logrado avances en su agresión a Villarrica, haciendo peligrar la capacidad de resistencia de sus habitantes, en especial gracias al bombardeo aéreo sistemático de la zona, incluso la utilización de bombas de Napalm. Ante la imposibilidad de mantener indefinidamente la lucha de posiciones fundada en el movimiento de autodefensa, el Partido Comunista recomendó, de una parte, su transformación en guerrilla móvil, y de otra, la apertura de negociaciones para buscar una salida política. Esta última se efectuó el 21 de junio de 1955 en Cabrera, con la asistencia de representantes del alto mando militar y de los campesinos del oriente del Tolima y del Sumapaz, así como de representantes del propio Partido. Sin embargo, las exigencias de los coroneles Navas Pardo y Forero Gómez de una rendición incondicional de los guerrilleros y la entrega de las armas condujo a un fracaso de las negociaciones, tras dos meses de conversaciones. Los alzados en armas insistían en conservar las armas, como garantía frente a la violencia oficial. La tregua se rompió, reactivándose la confrontación bajo la modalidad de lucha guerrillera a todo lo ancho del oriente y en la región montañosa del Sumapaz. Esto se debió a que el movimiento guerrillero de Villarrica se retiró de la zona, una vez fueron copados, para proseguir la lucha en el páramo del Sumapaz y en las selvas vírgenes de Guayabero y El Pato, donde los campesinos revolucionarios instalaron sus bases e iniciaron cultivos. A su vez, la autodefensa del Sumapaz se retiró también en forma organizada hacia el páramo. En otras palabras, la resistencia campesina no se disolvió como daban a entender los triunfalistas comunicados militares, sino que se desplazó a otras zonas prolongando el conflicto.

Como consecuencia directa o indirecta de la agresión militar de estos municipios del oriente del Tolima y el suroccidente de Cundinamarca, emigraron no menos de 100 mil personas. La confrontación armada en estas regiones de la cordillera central dará así origen a la segunda gran ola de «colonización armada». Los campesinos agredidos organizaron en su repliegue la llamada Columna de Marcha, que reunió durante tres meses de movilización hasta el cañón del Río Duda, a tres mil integrantes al mando de José A. Castañeda, ‘Richard». En esta región fundaron una colonia. «La organización militar y partidista permaneció y se profundizó. Con el correr de los días, la gran colonia resolvió ampliar y consolidar la colonización no sólo por razones económicas sino como estrategia para afianzar la autodefensa. Salieron, entonces, contingentes de colonos armados y organizados hacia El Pato, hacia La Uribe, hacia el Caguán, hacia el Ariari y por fin, hacia el Guayabero (Medina, 2009). En esta forma, y en ausencia de una intervención estatal, se fue generando paulatinamente un poder local, en el cual predominaba una mentalidad más de participación social que de sustitución social. En este período, al igual que en la anterior etapa, el movimiento guerrillero de inspiración comunista se combinó con la autodefensa campesina.

En cuanto hace a las guerrillas comunistas, esta nueva etapa de autodefensa será mucho más prolongada que las anteriores, pese a algunas escaramuzas menores con el Ejército o a enfrentamientos graves con grupos de «pájaros» o «guerrilleros limpios».

Pero, la persecución a los combatientes comunistas, los obliga a movilizarse nuevamente bajo la Columna de marcha hacia territorios de frontera, y serán cada vez más excluidos, en la búsqueda de soluciones conjuntas al problema agrario.

La persecución al Partido Comunista por parte del gobierno, lleva a los combatientes a regiones de frontera donde establecen movimientos agrarios, que representan una autoridad alterna al Estado, donde los mismos cuadros dirigentes del PC establecen las leyes que deben regir en dichos territorios, e inician una fuerte campaña de propaganda y educación política.

Marquetalia.

En 1955, Jacobo Prias Alape impulsa las acciones que dan origen a la fundación de Marquetalia. La región es conocida como El Támara, una zona selvática que ha servido de refugio para la defensa de muchas familias durante la época de la violencia y se va tornando en un lugar estratégico para el desarrollo de la lucha de resistencia. Allí, se funda el movimiento agrario más importante del PC, que se convertirá en su centro de acción rural, y será dirigido posteriormente por Manuel Marulanda Vélez, desde allí se promoverá la coordinación con los demás grupos comunistas. Era un territorio baldío de la nación y por eso el propio movimiento estaba en condiciones de entregar la tierra a quien quisiera trabajarla realizando algo así como una reforma agraria en pequeño, los bienes que tenía el movimiento fueron repartidos entre todos como una forma de comenzar a trabajar. El nuevo movimiento agrario se dio su propia dirección ajustada a las características de la nueva situación, no ya militar sino agraria.  Muchos de los habitantes de la región que estaban en desacuerdo con el asentamiento de los comunistas, abandonaron estos territorios con el fin de alejarse del conflicto, a pesar de las pretendidas intenciones pacíficas de los militantes rurales del PC. En estos territorios se busca en un principio desarticular la acción militar, pero continúa de igual forma la vigilancia y la organización para estar preparados ante un eventual ataque del gobierno. Sin embargo, regresan al trabajo de la tierra, donde el mismo PC ejerce la autoridad, establece sus propias leyes y normas de acción que rigen a los campesinos de estos lugares. En el proceso de legitimación de su poder, la fuerza y la coacción emanada de las autodefensas y sus destacamentos armados se combinarán con el trabajo de propaganda y educación política tendiente a elaborar ciertos consensos y a la búsqueda de una aceptabilidad mínima dentro de la comunidad.

El Movimiento Agrario de Marquetalia funciona esencialmente como movimiento social y autodefensa campesina, entendida ésta como la forma específica de organización en torno al trabajo agrario, la producción campesina y la defensa del territorio en forma simultánea. El énfasis fundamental de estas autodefensas está centrado en la lucha por la tierra y la construcción de economías campesinas; las prácticas de autodefensa en el campo militar consisten en lo esencial en enfrentar en la zona cualquier tipo de agresión militar o paramilitar a la población.

Desde inicios de 1958 hasta 1963, el Movimiento Agrario de Marquetalia se consagra a construir la economía campesina y a defender la región de la acción de los grupos paramilitares, en particular de los llamados “limpios” cuya idea es eliminar a la dirigencia de las autodefensas campesinas. El asesinato de Jacobo Prías Alape en Gaitania, a manos de los “limpios” (Medina, 2009), quienes son dirigidos por Mariachi, abre el camino de una serie de asesinatos, expropiaciones y desplazamientos de población y anuncia una época difícil para el Movimiento Agrario de Marquetalia, que encontraría solo un pequeño respiro entre 1962 y 1964, momento para el cual se inicia la Operación Marquetalia dirigida a poner fin a lo que en el Congreso los dirigentes conservadores denominan las Repúblicas Independientes.

Con el Golpe militar de Rojas Pinilla se produce la amnistía y la desmovilización de la guerrilla liberal. Los grupos a la expectativa del proceso que adelanta el gobierno regresan en busca del El Davis, en donde concurren las guerrillas de Manuel Marulanda y Jacobo Prias Alape (Charro Negro) con las guerrillas comandadas por Isauro Yosa, que conjuntamente con su Estado Mayor convocan a los dos primeros a una reunión para estudiar la situación y tomar determinaciones sobre el camino a seguir frente a la amnistía, la desmovilización y el futuro de la guerrilla. Jacobo Prias Alape reúne su grupo y el de Manuel Marulanda Vélez y los pone al tanto de la situación. Les habla de la amnistía y del indulto de Rojas, y los dejó en libertad para decidir si continúan en la lucha o regresan a EL Davis con sus familias y a sus fincas: Nosotros hemos decidido continuar en la lucha –dijo- porque sabemos que este no es el gobierno que necesitamos los colombianos. Son los militares quienes han tomado el poder y por lo tanto ellos también nos van a seguir persiguiendo. Eso va a suceder en un tiempo muy corto. La amnistía o indulto es solo una jugada o una trampa para tratar de acabar con el movimiento guerrillero. De ochenta hombres que tiene el grupo solo quedan en ese momento en la guerrilla nueve combatientes, más Marulanda y Prias Alape. Entre los planes acordados por las dos guerrillas se ha establecido que la dirección de EL Davis se va a situar en Peñas Ricas, donde esperarían durante algún tiempo a la guerrilla de Prias Alape y Manuel Marulanda que marcharía para salir del Tolima, cruzar el Huila y llegar a Rióchiquito. Tienen la intención de explorar la zona para trasladarse allí a todo el grupo. Veintiséis guerrilleros marchan hacia Rióchiquito con Prias Alape y Marulanda como primero y segundo comandante respectivamente. Semanas después de travesía y enfrentamientos llegan a los límites entre el Huila y Cauca, en un sitio denominado Rio negro. Allí dejan parte del personal, y los dos mandos, conjuntamente con siete guerrilleros, arrancan el viaje de regreso. Durante el recorrido hay enfrentamientos con el ejército y la policía en los que pierde la vida “Virgen Santa” hermano de Jacobo Prias Alape. Al llegar a la región de El Davis, se informan que el grupo de Isauro Yosa se ha desplazado de esa zona sin rumbo conocido, los dos grupos quedan incomunicados. Manuel y Jacobo se dirigen hacia la región de Nazareno, en inmediaciones de Gaitania, pero la situación en esa región está muy peligrosa porque el ejército y los liberales “limpios”, Leopoldo García (Capitán peligro) y José María Oviedo (Mariachi), habían dirigido todas sus actividades para combatir las guerrillas liberales y comunistas que sostienen una relación y persisten en la lucha contra el gobierno.

Marulanda Vélez y Prias Alape emprenden con su grupo de nuevo el regreso al Cauca y moviéndose un tiempo entre Rio Negro y Rióchiquito, donde hallan inicialmente resistencia de la población indígena y el apoyo de los colonos liberales, en particular de Miguel Madrid, quien al poco tiempo es asesinado en Nátaga, mientras hace mercado. Cuando el ejército comienza a meterse en la zona la población indígena no solo apoya a la guerrilla y se introduce con ella a la selva, sino que algunos de ellos se vuelven guerrilleros. Durante este tiempo se inicia un trabajo de planificación y organización de las guerrillas de Rióchiquito. Se comienza por el sitio de Belalcazar, municipio de Tierradentro, en donde se busca contacto con gente del Tolima que ha hecho parte del grupo de Peñas Ricas. El trabajo se hace en medio de las dificultades que hay para comunicarse con los indígenas y algunas delaciones que generan enfrentamientos y pérdidas de armas y logística.

Con la creación del comando Guerrillero de Marquetalia, la zona prospera y en pocos meses es centro de una gran actividad armada que resulta en comando superior de una importante organización guerrillera, que cuenta con gente en Chaparral, Natagaima y el Quindío. Cuando la dictadura de Rojas lanza la agresión contra Villarrica, en el Tolima, mucha gente se desplaza en 1955 hacia Rióchiquito. Entre esa gente figura Ciro Trujillo, quien llega a la región con cuatro hombres armados, lo que constituye un apoyo importante para el movimiento que se desarrolla allí.

En El Davis, pese a que la organización es más fuerte y los grupos más grandes y mejor armados, la acción del ejército y los “limpios” va reduciendo la capacidad de confrontación de los grupos. Cuando se pierde el contacto entre los de El Davis y los de Marulanda y el Charry, los primeros se van a Villarrica. Alfonso Castañeda (Richard) sale por los lados de Ortega; Ave Negra va hacia Natagaima y en El Davis se queda una compañía al mando del Capitán Llanero que sucumbe a las maniobras y engaños de los “limpios” y el ejército. En 1955, “Richard”, se desplaza a las regiones del El Pato y Guayabero, funda los movimientos guerrilleros de esas zonas. Es una época en que se produce un desdoblamiento territorial de la guerrilla que sería importante en la conformación de las autodefensas campesinas y en el fortalecimiento de movimiento agrario de los años siguientes.

La caída de Rojas Pinilla y la Junta de Generales.

Finalmente, el descontento de las elites y de la población con las acciones violentas durante el gobierno del General, da como resultado que el 10 de mayo de 1957 se establezca la Junta Militar de gobierno que remueve del poder a Rojas e inicia nuevamente un período de relativa calma.

El Plebiscito y el Frente Nacional.

En 1957 la Junta Militar y los directorios políticos de los partidos tradicionales convocan el Plebiscito Nacional e invitan a la población a votar por él. El movimiento guerrillero de Izquierda orienta la consigna de votar en blanco. El país está en las puertas de inicio del Frente Nacional.

El bandolerismo.

El proceso de conciliación Liberal-Conservadora, resultante de los pactos de Benidorm y Sitges, logra alcanzar legitimidad a través de un plebiscito el 7 de diciembre de 1957 y, posteriormente, legalidad mediante un acuerdo constitucional en el que se establece la fórmula de la paridad y la alternación en la conducción del Estado, generándose allí un proceso de exclusión de toda fuerza política ajena a los partidos tradicionales, lo que daría origen, implícitamente, a una nueva forma de confrontación social y política que caracterizaría los años venideros.

Lejos de solucionar los problemas estructurales de orden social y político la dictadura de Rojas y los primeros gobiernos del Frente Nacional redefinieron el carácter de la violencia; un proceso de reestructuración de las formas violentas de expresión social comenzó a gestarse en el tránsito de la guerrilla liberal al bandolerismo social y político y de éste a la lucha armada revolucionaria.

La explicación del bandolerismo.

Varios autores buscan dar explicación al conjunto de relaciones en torno al cual giran los aspectos económicos, sociales y políticos de la violencia; conciben el bandolerismo como una manifestación social y política que contribuye a explicar la compleja red de relaciones que se establecieron entre los campesinos y los gamonales, y entre éstos y el Estado, en un período de la historia en que la confrontación social y política se caracterizó por el empleo de mecanismos violentos. Esos autores consideran que el bandolerismo no puede ser entendido aisladamente, ni en relación estática entre los campesinos y las clases dominantes, ni como un exabrupto del proceso histórico en nuestro país; piensan, que ante todo, lo que reflejó el bandolerismo es la fragmentación del movimiento social como resultado del éxito que tuvieron las clases dominantes en su táctica de desorganización de las clases populares, que ante una serie de luchas, pero también de derrotas sucumben ante el doble juego de la amnistía y la represión. En esta medida el bandolerismo surge como mecanismo de resistencia frente al aniquilamiento de la organización campesina de la que estuvo acompañada la contraofensiva de las clases dominantes; es por esto que esos autores se preocupan por demostrar cómo el bandolerismo nace de las ruinas de un fuerte y bien estructurado movimiento campesino y cómo por razones de su origen cuenta durante largo tiempo con el apoyo de la población trabajadora rural.

IV.

Seguramente los trabajos de la Comisión de la Verdad nos llevaran a nuevos eventos, personas y grupos de la resistencia agraria que le dan soporte a la existencia de las Farc.

La historia y la acción política de las Farc siguen en otras condiciones que son resultado de su lucha y potencial revolucionario.

Son las condiciones que propicia la reforma rural integral, los derechos de millones de campesinos, la democracia ampliada, los derechos de las víctimas, la búsqueda de los desaparecidos y el desempeño de las Farc como un movimiento político y social en los diversos escenarios del Estado, la institucionalidad, la economía, la sociedad  y el campo global.

En el estudio y conocimiento de las Farc quiero resaltar el trabajo de análisis científico de Miguel Ángel Beltrán Villegas, el cual se reúne en su texto “Las Farc-EP (1950-2015): Luchas de ira y esperanza.”, publicado por Ediciones desde abajo, publicado en noviembre del 2015. Destaco su amplia fuente bibliográfica y documental que se encuentra entre las páginas 175 a 197 de dicho texto.

La situación agraria en los años 60.

La situación agraria en el país, al inicio de los años sesenta empeoraba cada vez más, a pesar del pacto entre conservadores y liberales en el Frente Nacional -que dio fin a sus enfrentamientos-, la solución a los problemas del campo postergada continuamente, había dado como resultado, el incremento de los problemas agrarios, la violencia había acabado con muchas comunidades rurales y los campesinos no tenían acceso a los servicios básicos, salud y educación, ni vías de acceso a la economía nacional. El crecimiento de la industria dejaba rezagado al campo y una solución desde el gobierno de Lleras Camargo era necesaria para impulsar el desarrollo agrario en el país y a su vez solventar las necesidades de los campesinos. La desigualdad social en el campo continuaba vigente y unos pocos mantenían la propiedad de la tierra sin explotarla y muchos campesinos no tenían ningún título de propiedad. Los partidos liberal y conservador, concentrados en solventar sus diferencias y repartirse el poder, dejaban de lado la base popular de sus partidos, lo que llevó a muchos campesinos a simpatizar con las ideas comunistas sobre el reparto de la tierra y de la tierra para quien la trabaja. Con el fin de evitar la expansión del comunismo en el continente, el gobierno de Estados Unidos impulsa la alianza para el progreso. En el marco de esta estrategia norteamericana, el país busca modernizar las estructuras agrarias e impulsar una reforma agraria que solucionara los problemas de inequidad en el campo.

Con el objeto de dar fin a la problemática agraria, el gobierno expide la ley 135 de 1961.

A pesar de las intenciones del gobierno y del ambiente propicio para realizar la reforma agraria, en palabras de Absalón Machado: el país perdió la oportunidad de hacer la reforma agraria, y esta sería nuevamente postergada, lo que incrementó los problemas en el campo, sumando a esto el inicio de la persecución a los territorios de influencia comunista que desataran la violencia y la exacerbación de la problemática rural. El Frente Nacional termina limitando la influencia del PC a los territorios de frontera, alejándolo de la posibilidad de participar en las elecciones, y a su vez persiguiéndolo. En el año 1961 el PC, Plantea que la lucha guerrillera no se puede imponer de forma artificial, sino que es la resultante histórica de un proceso social y político, que aunque lento sea muy firme, en virtud de las causas que lo originan y su fortalecimiento depende de la participación y solidaridad de las masas. Este proceso viene desde el IX congreso del partido, en que se lanza la consigna: la combinación de todas las formas de lucha.  La estrategia de combinación de todas las formas de lucha impulsada desde el Partido Comunista, incita al movimiento campesino a volver a las armas, para, mediante el uso de la fuerza buscar no solamente la solución al problema de la propiedad de la tierra y la inequidad social, sino el poder para el pueblo.

La calma que surge al inicio del Frente Nacional no durara mucho, continúa la acción de las bandas al servicio del gobierno en búsqueda de ganancias y de recompensas por matar comunistas, rodeando sus zonas de influencia y amenazando a sus habitantes. De igual manera, el ejército continuaría reforzando la acción de estos excombatientes liberales, mediante “entrenamiento, dotación moderna, munición, recursos económicos”, incrementado la incertidumbre en estas zonas, debido a las constantes agresiones, amenazas y persecuciones.

Durante esta época de transición, el movimiento guerrillero de Marquetalia, Rióchiquito y en general de la región del sur que compromete los departamentos del Tolima, Huila, Cauca, donde se ha sostenido la resistencia armada sufre un giro estructural que modifica su táctica de lucha y transforma el movimiento guerrillero en un Movimiento Agrario. Se termina la estructura militar, se acaban los grados y las denominaciones militares y todo el mundo se dedica a trabajar la tierra.

El Nuevo Movimiento Agrario se da su propia dirección ajustado a las características de su nueva condición ya no militar, sino agraria. Los antiguos guerrilleros se transforman en dirigentes agrarios, labriegos y trabajadores del campo. En estas circunstancias todos los habitantes de la región empiezan a trabajar en las labores del campo, de tal manera que un año después, en 1958, la selva de la región ha sido desmontada y en su lugar se desarrolla una agricultura pujante y próspera, las fincas se van abriendo y consolidando como espacios familiares y de producción. Ese proceso de transformación de las guerrillas en movimiento agrario en la región de Marquetalia, pronto se ve interrumpido por la actitud asumida por los directorios políticos y el ejército de impulsar en la región de la Gaitania, Planadas, sur de Ata y Herrera en el departamento del Tolima, a los liberales “limpios” para ir contra el Movimiento Agrario de Marquetalia (Medina, 2009). Para hacerlo, articulan a algunos de ellos como policías del gobierno, y a otros, les asignan sueldos, entrenamiento militar y los dotan con armas modernas. Las poblaciones de Santiago Pérez, La Estrella, Campo Hermoso son el blanco de la agresión de estos grupos a la cabeza de Mariachi, Arboleda y Peligro. Una vez desatada la persecución en esas regiones, siguen desarrollando su objetivo central de arremetida contra el Movimiento Agrario de Marquetalia para eliminar sus principales dirigentes y apoderarse de las tierras y cultivos.

En Gaitania y muchas otras partes proliferaron los grupos de matones y “pájaros” a sueldo vestidos de civil que trabajaban conjuntamente con los “limpios” uniformados o disfrazados de policía carabinera y perfectamente financiados por el gobierno, los latifundistas y terratenientes, los directorios políticos y los mandos militares.

Los últimos meses de 1959 y los primeros de 1960, son particularmente difíciles para los dirigentes agrarios de la región de Marquetalia, la violencia se va haciendo cada vez más fuerte y se dirige contra los antiguos dirigentes guerrilleros, entre ellos, Manuel Marulanda Vélez, Isauro Yosa y Jacobo Prias Alape (Fermín Charry Rincón-Charro Negro), el más destacado dirigente guerrillero comunista de la época y miembro de su Comité Central, quien es asesinado en la calle principal de Gaitania, por parte de un contingente de guerrilleros “limpios” procedentes de Planadas. Este grupo, al mando de Jesús María Oviedo (“Mariachi”), era permitido tanto por las autoridades civiles como militares. Nuevamente la trágica experiencia de El Davis, siete años atrás, se volvía a repetir en forma escandalosamente similar. En febrero de este mismo año, se produjo un atentado contra el dirigente del Sumapaz, Juan De La Cruz Varela. Y en el mismo mes, un contingente del Ejército inició operaciones militares en la región del Ariari. Estos son sólo algunos hechos protuberantes en un enorme caudal de actos de violencia contra dirigentes agrarios, que empezaban a preocupar gravemente a la opinión pública nacional.

La “malicia indígena” de las gentes de Gaitania, le indicaba a la gente que iba a haber problemas y era mejor estar prevenidos. Lamentablemente, justo ese día, cuando más necesitaba tener presente este aprendizaje social, heredado de su madre y cultivado al calor de cientos de combates y luchas libradas desde los tiempos de Quintín Lame, en un lapsus de confianza irracional, Jacobo Prías Alape (Charro Negro), no quiso hacer caso de las recomendaciones hechas y cayó abatido a manos de asesinos a sueldo integrantes de una de las bandas de los “limpios” comandada desde Planadas por Jesús María Oviedo “Mariachi”. “Charro Negro”, era un antiguo dirigente indígena, quien, según Isauro Yosa (Mayor Lister), era quintinlamista, nacido en Ortega y había conocido al indio. 61 Había impulsado intensas movilizaciones indígenas en Natagaima, Coyaima, Ortega y Chaparral. Fue guerrillero después del 9 de Abril, de Eliseo Velásquez y de otros grupos en los Llanos donde la guerrilla gozaba de gran respaldo popular.

Pero todas las jugadas no podían ser tan racionales que permitieran a los actores calcular por completo sus efectos más lejanos, por ejemplo los asesinatos de antiguos bandoleros o de quienes se hacía aparecer como tales. En concreto hubo una jugada que nunca debió producirse, pues hacerla significaba justamente accionar el resorte sentimental de uno de los hombres cuya vida había transcurrido entre amores y odios y que tenía por ello, la capacidad para armar y poner en marcha una nueva máquina de guerra: Manuel Marulanda Vélez, (Tirofijo). Y esa jugada fue justamente el asesinato de Charro Negro.

Ya a comienzos de los años cincuenta Alape había comenzado una gran amistad con Manuel Marulanda desde los tiempos del campamento del Davis, amistad que significó para Marulanda la primera influencia decisiva en cuanto a su formación política; era su mentor, su padre político. Con él comprendió el papel del grupo militar como brazo armado de la gente, integrado a los campesinos y apoyado por ellos. Y gracias a esta escuela Marulanda entendió el carácter de “bandoleros” que tenían las guerrillas de los Loayzas, sus familiares, y se mantuvo aislado de ellos. El asesinato de “Charro Negro” es la señal de alarma que le indica a todos los antiguos combatientes Liberales y Comunistas que el régimen de Alberto Lleras Camargo no se detendría hasta exterminar físicamente el movimiento agrario que se había trasformado en las autodefensas de Marquetalia, El Pato, Riochiquito, Guayabero y otras, después de la caída de Rojas Pinilla. Corrobora que la decisión de no entregar las armas en la Segunda Amnistía después del plebiscito de la junta Militar, había sido correcta. La primera fue propuesta por el General Gustavo Rojas Pinilla en 1953. Esta segunda traición del Gobierno quedaría grabada con sangre y fuego en el imaginario de todos los antiguos combatientes, liberales y comunistas que continuarían en la resistencia y posteriormente se les conocería como los “Marquetalianos”. Se había configurado uno de los referentes simbólicos del sustrato cultural que dio coherencia a este “nuevo” sector en ciernes: La desconfianza ancestral por todo lo oficial, es decir por todo lo que provenga del Estado y de las élites gobernantes. Este elemento entró a formar parte del “imaginario instituido” en torno al nacimiento del grupo. A lo largo de los siguientes 40 años, Amnistía sería sinónimo de Traición y de estratagema. Y los Marquetalianos serían el símbolo viviente de muchas cosas: Rotunda negativa a entregar las armas en cualquier proceso de paz, incredulidad absoluta sobre la palabra empeñada por el Gobierno y sus funcionarios, desconfianza por todo lo “urbano”.

La ola de asesinatos que vive el país en estos años no sólo afecta a líderes campesinos o de la oposición política, sino que incluso, como ya había ocurrido con anterioridad, los propios guerrilleros liberales amnistiados comienzan a ser sistemáticamente dados de baja por la fuerza pública. Por ejemplo, el 19 de enero muere en Bogotá Hermógenes Vargas, “Capitán Peligro”, tras haber sido herido por la tropa. El 23 de enero, a su turno es asesinado por un cabo de la Policía, Silvestre Bermúdez, “Mayor Mediavida “, quien se había convertido en el jefe político del Prado (Tolima).

El Ejército se instala en Gaitania y Planadas.

A raíz de las reuniones desarrolladas y de las denuncias que se hacen en todos los estamentos del gobierno, coinciden en que la única manera de evitar el derramamiento de sangre es volviendo a poner la región en manos de las fuerzas militares. El ejército se posesiona inicialmente en Gaitania y posteriormente en Planadas. Pero la situación no mejora; las presiones sobre la población se intensifican y se inicia un proceso de señalamiento y persecución a la dirigencia que obliga al retorno a la clandestinidad de muchos de ellos, y por esa vía a la reorganización de las autodefensas regulares. Inicialmente estos grupos están dedicados en especial a la vigilancia y a la protección de la población. No obstante, en la medida que el ejército ejerce sobre ellos presión y un permanente hostigamiento, pasan a guerrillas regulares que realizan emboscadas y hacen recuperación de Armas.

La acción de los “pájaros” en Marquetalia se hace cada vez más inmanejable. Entre 1960 y 1962, estos grupos comandados por Alirio Salcedo y Efraín Valencia efectúan numerosas incursiones en las que asaltan en los caminos y en las casas, incendian, roban y asesinan campesinos para quedarse con sus bienes y propiedades. Frente a esta situación la dirección de las autodefensas decide perseguirlos y aniquilarlos.

El Pato.

En esta zona ubicada en el departamento del Huila, el establecimiento de los comunistas sería igualmente arduo, ya que varios grupos liberales se disputaban el control de la zona. Sin embargo, entró la fuerza guerrillera dirigida por Alfonso Castañeda -Richard, quien finalmente logró subordinar a las guerrillas liberales y a las bandas que operaban en la región. Iniciando la desarticulación de la guerrilla en autodefensa, a pesar de la oposición de la población.

Guayabero.

En este territorio ubicado en el departamento del Meta, otro grupo de combatientes comunistas, encuentran una colonización ya asentada, controlada por el guerrillero liberal Dumar Aljure, contra quien se enfrentan por el control del territorio y la población que lo habitaba, terminando con el desalojo del guerrillero liberal, se busca de igual forma organizar el movimiento agrario, no sin antes defenderse contra los intentos de Aljure por retomar nuevamente su liderazgo en esas tierras. Así, las columnas de marcha dan paso a las zonas de autodefensa con base en un amplio y bien configurado movimiento agrario que ejercía la dirección política y militar, administraba justicia, parcelaba y mantenía el control social dentro de los asentamientos. El PC apoyó la candidatura del liberal Alberto Lleras Camargo en 1958 con el fin de regresar a la legalidad, e iniciar la inclusión de los territorios de colonización de influencia comunista en el país. Pero el ánimo de inclusión del PC, dura hasta el año 1959 en que triunfa la revolución cubana e incentiva nuevamente en el Partido el ánimo de lucha y de organización de los combatientes, reforzando la táctica de la autodefensa, alejándose cada vez más de la posibilidad de negociación con el gobierno de Lleras Camargo, y de inclusión en el territorio nacional, razón por la cual se deja a estos territorios cada vez más apartados de la economía nacional (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Durante un tiempo, los movimientos agrarios trabajan pacíficamente en el campo, e inician un relativo crecimiento. Sin embargo, las bandas de excombatientes liberales dificultaban la organización en el país por la amenaza y persecución a los comunistas.

Las repúblicas independientes de Gómez Hurtado y Mosquera Chaux.

Los territorios en donde hubo un mayor desarrollo de las formas de gobierno de las autodefensas comunistas fueron los de las denominadas “zonas liberadas”, posteriormente también conocidas como “repúblicas independientes”, debido, básicamente, a la falta de presencia institucional del Estado, que muchas veces no llegaba ni siquiera a través de sus Fuerzas Militares y que, cuando lo lograba, lo hacía transitoriamente; aunque, sin duda, el ejercicio meramente nominal de las autoridades civiles en dichas zonas también tuvo mucho que ver con el desarrollo de los contrapoderes. Atendiendo a estas características, el florecimiento, no solo de las autodefensas sino de sus “formas de gobierno”, fue propicio en áreas bastante diversas de la geografía nacional: tierras indígenas, como la de Riochiquito; zonas de frontera cerrada con tradiciones de lucha reivindicativa, como la del Sumapaz; y algunas regiones de frontera abierta, como El Pato, El Guayabero, o el Alto Ariari. Allí se establecieron los “poderes alternativos” que, en lo político contaron con autoridades civiles y jefes militares autónomos, quienes garantizaban diversos grados de control territorial y, por supuesto, también manejaban instancias populares de gobierno; y, en lo económico, generaron diversas estrategias orientadas a la sostenibilidad de la vida campesina y del propio modelo de gobierno autónomo. Sin embargo, lo que quizás llama la atención en mayor medida es que estos gobiernos asumieran la tarea de garantizar un orden social, y hasta dictaran normas para asegurar la disciplina entre los combatientes y para regular las relaciones de estos con la población civil; propósitos y comportamientos que desbordaban “ampliamente las posibilidades del movimiento”; de modo que no podemos partir, analíticamente, de una versión totalmente perfeccionada de estos ejercicios —para cuya realización, la toma del poder habría sido indispensable— sino que es preciso entenderlos en términos del documento programático que los inspiraba: como iniciativas “en práctica en medio de las posibilidades, en las zonas liberadas por parte de los consejos populares y de las autoridades designadas por ellos” (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Esta situación comenzará a sufrir cambios a partir del 27 de mayo de 1964, día en que se inician los operativos militares en Marquetalia y que las FARC conmemoran como su fecha de nacimiento, aun cuando solo será hasta fines de 1966 que adoptan propiamente esa denominación. Este episodio, que tendrá profundas incidencias en el futuro del país.

En 1962 se posesiona el presidente conservador Guillermo León Valencia, y los territorios de frontera donde ejercía influencia el Partido Comunista, fueron puestos en la mira del gobierno, en gran parte por al anticomunismo que por los años sesenta se expandía desde el gobierno de Estados Unidos. En 1962, el ejército realiza una primera operación contra Marquetalia que obliga a los pobladores a colocarse a disposición de la resistencia agraria y a prepararse para cualquier tipo de ofensiva militar, esta iniciativa del gobierno, lleva a los cuadros del Partido Comunista a activar paulatinamente la autodefensa, para prepararse ante futuros ataques y para concientizar a la población sobre la situación. El PC mediante la táctica de la combinación de todas las formas de lucha, refuerza la organización de la autodefensa, preparándose para cualquier ataque porque la situación en estas zonas cada vez era más tensa, el ejército comenzó a rodear estos territorios para evitar que se expandiera su influencia a otros, aislándolos e impidiendo muchas veces que vendieran sus productos fuera de estas tierras, alejándolos de la posibilidad de inserción en la economía nacional y del desarrollo capitalista que se estaba dando en el país. Los territorios de influencia Comunista fueron denominados Repúblicas Independientes por el senador conservador Álvaro Gómez en el Congreso de la República: “no se ha caído en la cuenta que hay en éste país una serie de repúblicas independientes que no reconocen la soberanía del Estado”. Sus declaraciones, dan impulso a las posteriores acciones militares en las que el gobierno busca restituir su soberanía en las regiones apartadas donde antes no había hecho mayor presencia, se determina que en estos territorios la creciente influencia del PC es un peligro para el mantenimiento del poder del Frente Nacional y se decide acabar con ellas indiscriminadamente.

El ejército desarrolla una primera operación contra Marquetalia que obliga a los pobladores a colocarse a disposición de la resistencia agraria y a prepararse para cualquier tipo de ofensiva militar. En esta época se implementan las campañas cívico-militares por parte del ejército, se regalan herramientas de trabajo, ropa, mercados y atención en salud, a la vez que se desarrollan las labores de inteligencia y se busca el apoyo de la población para la institución militar (Loaiza, 2012 ver http://bit.ly/2mObBVm ). La población siente que se viene una operación militar de grandes proporciones, la exploración aérea de la región por parte de la aviación, las acciones cívico militares y el incremento de la presencia del ejército en la región así lo indican. Frente a todos los indicios que señalan el advenimiento de un operativo militar, el movimiento agrario empieza a prepararse para enfrentarlo. Se recoge a mujeres, niños y ancianos que no pueden asumir la defensa armada del territorio y cuando la información precisa la inminencia de las operaciones, las familias se internan en la selva y los hombres armados se quedan a defender el territorio. El 11 de abril de 1964, solo unas semanas antes de iniciarse la operación, Jacobo Arenas (Juan Morantes) y Hernando González Acosta parten desde Girardot hacia Marquetalia enviados por el Partido Comunista, con la misión de ayudar en la denuncia de la agresión que ya se ve venir, vincularse a la organización y ayudar en la resistencia. En los primeros días de abril de 1964 tuvimos conocimiento de una grave decisión del gobierno colombiano: la guerra de exterminio contra la región de Marquetalia comenzaría en la tercera semana de mayo de ese año (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

En Marquetalia, el PC organiza nuevamente la columna de marcha para movilizar a las familias de los combatientes hacia las montañas y hacia Rióchiquito con el fin de evitar que los ataques acaben con sus familias, los combatientes se quedan en Marquetalia para resistir frente a los ataques. “Entre finales de abril y principios de mayo de 1964, son evacuadas unas 1200 personas de la población civil de Marquetalia y de las veredas vecinas. La población queda a la expectativa del inicio de los operativos”

Comienza la “guerra preventiva contrarrevolucionaria bajo los lineamientos del plan LASO (Latin American Security Operation) inspirado en la nueva filosofía de la guerra irregular”, con el fin de devolverle al Estado la soberanía sobre todo el territorio nacional, y quitarle al PC la influencia en estos territorios. Las fuerzas militares promueven la campaña de intimidación y propaganda en contra del Partido Comunista: cierran el acceso y salida de estos territorios; impiden la movilización de campesinos a otras zonas para evitar la expansión del PC, y obstaculizan la comercialización de sus productos, para que económicamente les sea cada vez más difícil el mantenimiento de estos territorios, dejándolos prácticamente aislados para facilitar la acción del ejército.

Entre el 27 de mayo y el 14 de junio de 1964, se desarrollan combates entre la resistencia de Marquetalia y las fuerzas armadas, hasta que el ejército toma el control de la zona y los combatientes comunistas dejan definitivamente la autodefensa para convertirse en guerrilla. Los ataques a Marquetalia, dan como resultado la activación definitiva de la táctica del Partido Comunista de la combinación de todas las formas de lucha impulsada desde 1961, “de esta forma, la autodefensa popular deja de ser un movimiento espontáneo para convertirse en una orientación sistematizada y generalizada por los destacamentos comunistas, que la recomiendan para responder organizadamente a los ataques, […] con un fundamento militar”, pasando de la autodefensa a la acción guerrillera.

Contra el núcleo revolucionario de Marquetalia se emplearían a fondo 16.000 hombres del ejército. Fuerzas combinadas de infantería, artillería, aviación para bombardeos y aerotransporte iniciarían la agresión. Se emplearía en todo su rigor la táctica del cerco y el bloqueo. Si se producía por parte de los campesinos alguna manifestación de resistencia, serían lanzadas bacterias contra la población. La Sexta Brigada -entonces bajo el mando del coronel Hernando Currea Cubides- fue destacada para la operación inicial. El comando de la guerra fue trasladado a Neiva, Capital del departamento del Huila (su anterior sede había sido la ciudad de Ibagué, capital del vecino departamento del Tolima). Y comenzó la movilización de tropas y de material bélico (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Los marquetalianos conforman una dirección para enfrentar el operativo. Dicha Dirección asume la característica de Estado Mayor, integrado por Manuel Marulanda, Isaías Pardo, Tula Pardo, Darío Lozano, Jaime Guaracas, Joselo, Eduardo Lozada, Chucho Nazareno y Rogelio Díaz. Con un pequeño núcleo de 42 hombres se disponen a pelear, organizándose en escuadras de 10 hombres (9 de base y un comandante); dada la precariedad de las armas con que cuentan deciden que cinco unidades irían armadas y cinco desarmadas y los primeros deben rescatar las armas de los segundos. Entre finales de abril y principios de mayo, son evacuadas unas 1.200 personas de la población civil de Marquetalia y de las veredas vecinas, las cuales las llevan hacia las zonas selváticas donde han sido “encaletadas” con anterioridad provisiones, unas donadas por los campesinos y otras compradas. La población queda a la expectativa del inicio de los operativos.

El 18 de mayo de 1964, los mandos militares dan a conocer públicamente la iniciación oficial de Operación Marquetalia, el 27 de ese mismo mes, se produce el primer combate contra un pequeño destacamento comandado por Jaime Guaracas, David González y Darío Lozano.

Una vez el asalto se produce, el movimiento de resistencia concluye en una asamblea general de guerrilleros que ya nada tienen que hacer allí y se plantean como única alternativa convertirse en una guerrilla móvil, lo cual determina no solo la modificación de la táctica de combate, sino del carácter del grupo armado. Durante varias semanas los sobrevivientes de Marquetalia convertidos en guerrilla móvil se desplazan operando en la región.

Después de conocer la muerte de Isaías Pardo en combate, el Estado Mayor que está en Rióchiquito organiza la Conferencia del Bloque Sur, antecedente orgánico de lo que serían las FARC, esta concluye que la guerrilla en Marquetalia debe hacer sólo otros cuantos combates y más tarde retirarse para un período de descanso. A pesar del cerco militar que cubre límites del Tolima con el Cauca, Huila y Valle, Marulanda vuelve a Marquetalia a reforzar el núcleo guerrillero que aún continúa combatiendo en esas tierras.

La represión oficial, después de las operaciones de Marquetalia, Rióchiquito, Pato y Guayabero se extiende a Planadas, Rioblanco, Chaparral, Natagaima, Aipe, Palermo, Santa María y otros municipios de Tolima y Huila. La dinámica de las confrontaciones genera dispersión del movimiento guerrillero que intenta responder a la ofensiva militar del ejército y aviación, y sobrevivir en medio del tamaño desbordante de los operativos (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Primera Conferencia Guerrillera.

A finales de 1965 se realizó en Rióchiquito, la Primera Conferencia Guerrillera se define como consigna subsistir y desarrollarse, se fija el propósito de ir construyendo una organización más unida y estructurada. En la Conferencia constitutiva del bloque Sur, como se le llamó, se analiza la situación de la guerrilla comunista en el territorio nacional, se unifica la acción de los diferentes destacamentos con el fin de coordinar la lucha y cumplir el Programa Agrario de Marquetalia, se estudian las tácticas empleadas por el ejército, se consolida la acción guerrillera impulsada por el Partido y se impulsa la organización en guerrilla móvil. Tras realizar un balance de las acciones militares cumplidas durante este período, aprobó planes de acción militar, política, organizativa, de educación y finanzas”. De esta conferencia, “surgió ya la decisión de continuar la lucha armada guerrillera con el propósito de iniciar la lucha por la toma del poder para el pueblo. Dio las líneas generales y ahí mismo se convocó a la II.

Terminada la invasión de Marquetalia, Marulanda con todos los combatientes y las familias campesinas desalojadas, se dirigen hacia Riochiquito donde se realiza dicha Conferencia, en el mes de Septiembre de 1.964 como paso inicial de una organización más unida y estructurada que vendría más tarde. Asisten los grupos guerrilleros de El Pato, Riochiquito, “26 de Septiembre”, (Natagaima y Chaparral), Coyaima, Purificación y Guayabero. En ella se decide adoptar una Dirección política y militar unificada en el Partido Comunista. Se define la necesidad de actuar nacionalmente superando el carácter localista que habían mantenido desde los años 50. Considera la Conferencia de una extraordinaria importancia la iniciativa de unificar nuestras fuerzas dentro de bloques geográficos determinados, con lo cual el radio de acción del movimiento guerrillero para cada uno de los grupos, se ampliará y con ello contará con mejores condiciones para la planificación, determinación y desarrollo de las acciones futuras”.  La guerrilla comunista adopta el nombre de “Bloque Sur” y se aprueban planes de acción militar, política, de organización, de educación y de finanzas.

De esa conferencia surgió ya la decisión de continuar la lucha armada con el propósito de iniciar la lucha por la toma del poder para el pueblo.

El 20 de Julio de 1964, durante la conferencia se elabora y se da a conocer, en la primera reunión de los combatientes de Marquetalia, el PROGRAMA AGRARIO DE LAS GUERRILLAS. El programa es fundamentalmente un manifiesto explicativo del porqué de la resistencia y de los propósitos de la misma, está dirigido a los campesinos, obreros, estudiantes, artesanos, intelectuales revolucionarios, y en general a la población colombiana. En él se señala la existencia de un movimiento revolucionario de campesinos del Sur del Tolima, Huila, Cauca y Valle que han tenido que soportar, desde 1948, la acción de las fuerzas institucionales y criminales de la oligarquía que detenta el poder representadas en los latifundistas, ganaderos, comerciantes y gamonales de la política oficial, que se dice, han decidido defender sus intereses a “sangre y fuego”.

La operación contra Marquetalia se convirtió en un hito fundador de las farc, por la confrontación desigual, porque los guerrilleros se sobrepusieron al operativo, porque la toma de la región por el Ejército se convirtió en una toma simbólica y porque en medio de la operación, el 20 de julio de 1964, una asamblea general de guerrilleros lanzó el “Programa Agrario”, compuesto por siete puntos y que se constituyó en el documento declarativo que antecedió a la creación formal de las farc. Desde entonces, el recuerdo de Marquetalia formó parte de los relatos y de los discursos, de las canciones y de las charlas educativas a los nuevos militantes. El culto insurgente conmemora este episodio, cada 27 de mayo, como el día en que se dio inicio a la agresión, con izadas de bandera, condecoraciones, actos políticos, proclamas de los jefes históricos de la organización, comidas especiales y fiestas.

Riochiquito.

A la agresión a Marquetalia le siguió la de Riochiquito, en septiembre de ese año. En Riochiquito, aunque el Ejército ingresó a la región, no se produjeron enfrentamientos cruentos con las tropas; bajo el mando del coronel Álvaro Valencia Tovar se procuró establecer una relación con las autodefensas a través de acciones cívico-militares. El ataque a los campesinos provino más bien de las “bandas oficialistas” o “los pájaros” que, según Ciro Trujillo —comandante de las autodefensas de la región—, habían ocasionado, en dos años, la muerte de treinta y siete “compañeros” y el despojo de 112 fincas.

En este territorio ubicado en los límites entre el Huila y Cauca, se establece el primer destacamento de la columna de marcha bajo la dirección de Jacobo Prías Alape, su asentamiento y la aceptación de la población serían difíciles, debido a la gran cantidad de población indígena de la zona que rechazaba la violencia -y a su vez las acciones del gobierno, pero que de igual forma desconfiaba de la presencia de los guerrilleros comunistas en su territorio. La acción allí, se enfocó en la necesidad de hacer coincidir los intereses y la cultura de dos grupos claramente diferenciados: los campesinos colonizadores blancos y las comunidades nativas indígenas, cuando la persecución y la violencia se incrementan y el ejército se acerca a los territorios indígenas, se logra la consolidación de la autodefensa en Riochiquito, a pesar de las diferencias entre los habitantes y su continua resistencia a que los combatientes comunistas se quedaran en sus tierras, debido a la fuerte persecución al Partido Comunista (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

En septiembre de 1965, Riochiquito es atacado por el ejército. Existe en pleno apogeo la lucha contra las Repúblicas Independientes, vienen de la embestida a Marquetalia y han acumulado una experiencia que forja la resistencia más dura y difícil para población.

En Rióchiquito, la población siente el acoso de las fuerzas militares y el recrudecimiento de la violencia en la región. Cuando la operación se inicia es asesinado un grupo de campesinos en Nátaga, entre ellos un hijo de Ciro Trujillo. El campesinado se inquieta y pide ayuda a las guerrillas móviles ubicadas en la región, con la experiencia acumulada en Marquetalia le sugieren a la población que desocupe la zona, marche a otras partes para evitar ser víctimas de los enfrentamientos. Algunos lo hacen, otros no (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Rióchiquito sufre la crudeza de los operativos militares y el enfrentamiento guerrillero. Pronto comienzan allí los ametrallamientos, bombardeos, destrucción e incendio de viviendas y cosechas, así como los ataques sorpresivos y las emboscadas guerrilleras, hasta que el ejército ocupa y controla la región, obligando a la guerrilla a desplazarse hacia el Tolima y Huila.

La invasión de Riochiquito, venía siendo instigada desde el Congreso, por un protagonista Liberal: Víctor Mosquera Chaux, representante de los terratenientes caucanos, quienes tenían interés en las tierras de esta zona predominantemente indígena. La orden de invadir fue firmada por el General Ayerbe Chaux, también de origen caucano. Al ser desalojados nuevamente de Riochiquito el 15 de septiembre de 1.965 los destacamentos guerrilleros se dirigieron hacia el cañón del Duda en un sitio conocido como “La Francia” en la región del SUMAPAZ.

Segunda Conferencia del Bloque Sur.

La disgregación de los grupos guerrilleros por los departamentos del Cauca, Tolima y Huila crea la necesidad de convocar la Segunda Conferencia de las guerrillas del Bloque Sur, la cual se realiza en La Francia, Cañón del Duda, en el Sumapaz,  y en la misma se hace un balance de la situación de los grupos, establece unos criterios de unidad de los mismos y formula un plan que le permita al movimiento guerrillero seguir luchando con éxito frente a la ofensiva gubernamental. En esta Conferencia el Bloque Sur se constituyen en Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC.

En ella se adopta el Reglamento interno denominado Estatuto de reglamento de régimen disciplinario y las normas de comando, el cual consagra buena parte del imaginario instituido que ha caracterizado a este grupo insurgente hasta nuestros días. Se adopta un Plan Operacional de cobertura nacional consistente en el Despliegue de Fuerzas. Se constituyeron seis destacamentos guerrilleros dirigidos por Ciro Trujillo: Destinado a Caldas y Quindío. Joselo Lozada: Cordillera Central. Manuel Marulanda junto con Jacobo Arenas: El Pato; y otros destacamentos dirigidos por Carmelo López, Rogelio Díaz y José de Jesús Rojas Rivas (“Cartagena”). Se afirmó que iniciaban una lucha prolongada por la toma del poder que definitivamente pone en sentido a la otrora autodefensa. Se crea una Comisión Financiera Nacional, al mando de Gilberto. Se eligió a Marulanda como el comandante superior y a Ciro Trujillo como segundo al mando. En esta Conferencia participaron 350 combatientes quienes conformaron el núcleo inicial de las FARC. Todos, salvo excepciones como Jacobo Arenas, eran de extracción campesina.

Se expiden documentos precisos y reglamentos que rigen la vida interna del combatiente, aparecen estatutos internos, régimen interno, y aparece ratificado el programa agrario de los guerrilleros. La II dio una estructura militar y orgánica al movimiento. Crea el tipo de grado de mando de comandantes. Cada escalón tenía su respectivo reemplazante, con sus normas, la metodología y disciplina de dirección. Con esa nueva denominación, se busca unificar la lucha guerrillera comunista en el país, llevar a cabo acciones de defensa de la propiedad campesina y a su vez luchar contra el gobierno del Frente Nacional que le impide la participación a terceros partidos en las elecciones. El trabajo inicial de las FARC será bastante complicado, los ataques militares del gobierno habían debilitado a la guerrilla comunista, razón por la cual se buscó la unificación de todos los destacamentos para continuar la lucha. Su debilidad dificulta la acción ofensiva, y por un tiempo se encargan de la defensa, mientras se fortalecen internamente y se concientizan del cambio de táctica de acción del PC, mediante la consolidación de la guerrilla móvil en el territorio nacional. “Las FARC se constituyen en el brazo armado del Partido Comunista”, se abandona definitivamente la posibilidad de volver a convertirse en movimiento agrario y toman las armas para defenderse y promover el Programa Agrario de Marquetalia.

Tercera Conferencia Guerrillera.

La Tercera Conferencia, se celebra en Guayabero en 1.968. Tiene por objeto analizar en profundidad las experiencias obtenidas en las dos cordilleras, la central y la oriental en lo que se refiere ya no solo a la sobrevivencia de la guerrilla, sino al cumplimiento de los acuerdos aprobados por la Conferencia Constitutiva.  Para Marulanda esta Conferencia es la confirmación de que carecíamos todavía de conocimientos adecuados, para el desarrollo del movimiento guerrillero. Se reconoce entonces falta de conocimientos adecuados, traducida en la incapacidad de la comandancia de las Farc para interpretar a fondo los lineamentos de la 2a Conferencia Constitutiva; las viejas prácticas colectivas de los años Cincuenta, aún predominaban. Hubo violaciones de los planes que trajeron como consecuencia el fracaso de algunos mandos, como es el caso del Comandante Gilberto responsable de las finanzas. Y del destacamento comandado por Ciro Trujillo en el Quindío. Es decir los imaginarios instituidos inicialmente para el movimiento de autodefensa campesina no funcionaban ahora para una organización verdaderamente conspirativa. Muerte del Comandante Arrayanales en el Valle. Pérdida de Joselo en la cordillera Central. Golpes contra Abanico en el norte del Tolima; prácticas de política muy “liberal”. Todo el mundo sabía dónde vivía la guerrilla, qué hacía, cuáles eran sus planes de desplazamiento, quiénes eran sus contactos.  No se estaban cumpliendo los lineamentos de la guerrilla móvil y clandestina. Se había perdido el 70 por ciento de las armas del movimiento y habían terminado muchos hombres muertos o en la cárcel. Faltaban en consecuencia, conocimientos sobre la concepción móvil de la guerrilla. Faltaba madurez en los mandos que continuaron aplicando los mismos métodos utilizados en los años cincuenta. Se impone entonces la necesidad de “encriptarse”, de cerrar los contactos tradicionales con el exterior y de homogenizar ideológica y militarmente la naciente organización, se impone la clausura material y de sentido (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

La Tercera Conferencia, traza nuevos lineamientos, pero más ágiles, más operativos, más actuantes. Se despliega la fuerza sobre el Tolima, Huila, Cauca. En el Magdalena Medio ya funciona el IV Frente. Este periodo militarmente se demarca por el cambio en la concepción organizativa y operativa, es la transición del destacamento guerrillero a la fundación de los frentes.

En un balance general de lo que representa la Tercera Conferencia se podría decir que en ella se da un proceso de refundación de las Farc, en cuanto que se evalúa la situación general de la organización después del golpe de Caldas, se establece una estrategia de reconstrucción organizativa, se define un plan de trabajo, de recomposición política y territorial del proyecto, con ello se inicia una fase de crecimiento y consolidación planificada (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

La Operación sonora.

En ese periodo de reconstrucción y de recuperación de la fuerza guerrillera, que dura prácticamente entre 1966-1974, quizá una de las experiencias más reveladoras sobre la personalidad de Marulanda, es sin duda, lo que se conoce como la “Operación Sonora”. Esta operación es un desplazamiento que cubre los territorios del Caquetá, Meta, Tolima, Cauca y Valle, con el que Marulanda quería demostrar que si es posible la subsistencia de la guerrilla móvil en la Cordillera Central.

Marulanda realiza un intenso entrenamiento de dos meses con el personal que él mismo escoge, en total 27 guerrilleros, incluidas tres mujeres, que conforman la móvil, protagonistas de la Operación Sonora, afirma Medina (2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

La Móvil al mando de Marulanda sale de El Pato, como el inicio de una experiencia que busca recuperar en la demostración práctica de un comandante la moral de la guerrilla.

Marulanda comprueba en la experiencia de sus hombres por sí mismo, que son las lógicas personales las que conducen a los errores y fracasos humanos y a la pérdida de vidas y armas (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

En el recorrido vuelve por los hechos, reconstruye los acontecimientos en toda su continuidad, experimenta lo vivido por sus hombres y luego racionaliza la doble experiencia, la de sus hombres y la suya, la que discute finalmente mediante la persuasión. La experiencia, doblemente trajinada, se transforma en una orden y en la recuperación mental de un nuevo plan. Es la comunicación de mando que produce en sus hombres un estado de confiabilidad en un momento de crisis profundad (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

La crisis de las Farc en los años 70.

La crisis de las Farc se refleja en su poca actividad militar y en cierto distanciamiento frente a la nueva ola de protestas campesinas que se registraban en algunas regiones del país al comenzar la década del setenta (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

El periodo 66-68, resulta supremamente difícil para las Farc, el cambio de táctica hacia la guerra de guerrillas, la construcción de los destacamentos y la consolidación del mismo, así como la construcción de una cultura de la guerra se va gestando en medio de las dificultades que siendo propias del inicio de un proyecto de esta naturaleza repercuten a la larga convertidas en una dificultad mayor cuando se está combatiendo al mismo tiempo. La situación por las que atraviesa la guerrilla, según Marulanda, es atribuida a varias razones, en particular a la incapacidad de la comandancia de las Farc para interpretar los lineamientos de la Segunda Conferencia Constitutiva, al fracaso en la construcción de una economía de guerra sólida y de una política de finanzas clara; el movimiento guerrillero que se está gestando con mucha simpatía de las masas en el Quindío, comandado por Ciro Trujillo, es abruptamente golpeado por fuerzas militares produciéndose la muerte de varios combatientes y la detención y el encarcelamiento de otros; se da la pérdida del 70% en armas, a lo que se agregan las dificultades y las mermas que tiene Joselo en la Cordillera Central y los golpes recibidos en el norte del Tolima (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Esta es una época en que la mayoría de iniciativas fracasan, según Marulanda por la falta de conocimientos sobre la concepción móvil de la guerrilla, la falta de madurez y disciplina en los mandos que continúan aplicando los mismos métodos que aplican en los años cincuenta, sostiene Medina (2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Ese es un periodo crítico en el que Marulanda y los sobrevivientes reconocen sus errores, se dan modificaciones y se plantean soluciones; los nuevos planes se presentan en una situación de mucha presión, de mucha quietud y desinterés de las masas por la guerrilla, lo que no implica, que algunos avances significativos se estuviesen haciendo a través de la capacidad de los comandantes y de sus relaciones cordiales con la población en lugares de apertura (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

IV y V Conferencias

Entre 1968 y 1974, las Farc lograron reorganizarse e iniciar una etapa de relativo crecimiento. Ese proceso fue jalonado por la IV y V Conferencia, celebradas en 1971 y 1974, respectivamente. Allí proyectaron la creación de nuevos Frentes guerrilleros y fijaron orientaciones de orden financiero, sin que ello significara que hubiera claridad en la conformación de una estructura de Mandos de Frente, ni de una estructura de Mando Nacional, según Jacobo Arenas. En la tarea de renovar el influjo de la guerrilla, el 4° Pleno del Estado Mayor celebrado en 1973 realizó algunos reajustes significativos al plan militar aprobado en la IV Conferencia, que entraron a operar mientras se realizaba la V Conferencia. Entre ellos se encontraban los siguientes cambios: las columnas guerrilleras debían concentrarse, realizar ataques y luego diluirse; los planes militares regionales debían elaborarse pensando en la operatividad de las columnas y debían atender a las condiciones concretas de cada región; debían ubicar “objetivos de mayor alcance”, para lo cual las columnas debían operar en dirección a los centros nerviosos del sistema ubicados en la economía, las comunicaciones y las Fuerzas Armadas; y, por último, el desdoblamiento de las columnas guerrilleras si el terreno, la población y los dispositivos enemigos lo aconsejan (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

A la Cuarta Conferencia realizada en abril de 1971, a comienzos del Gobierno de Misael Pastrana en el Pato, asisten delegados de los frentes constituidos en el Magdalena Medio y El Pato. Asisten también delegados que estaban trabajando en la Cordillera Central. Igualmente estaban trabajando ya en procura de constituir frentes en Gaitania, Planadas, Chaparral y otras. En ella Marulanda afirma que si no podemos señalar muchos éxitos, por lo menos ya podemos decir que no nos continuaron matando, lo que es un paso supremamente grande. Se escuchan rumores por parte del Ejército en el sentido de que han perdido contacto con las guerrillas en los últimos meses. No saben a ciencia cierta dónde operan, donde se meten, como se mueven. Se opera en consecuencia mucho más clandestinamente y en ese sentido se ha ganado la iniciativa. Ha cambiado la situación en este sentido. Hoy donde hay combate aunque sea un fusil se llevan los guerrilleros, esto es una ventaja en lugar de perderlo, afirmaba Marulanda (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ). Se consolida definitivamente la idea de los Frentes; al instalarlos deben fortalecerse y crecer y posteriormente desdoblarse en otros frentes, multiplicarse en personal y en armas, lo mismo en cuanto al apoyo de la población. La necesidad de los Frentes surge de la prioridad de establecerse ya no como destacamentos en diversas áreas del país, sino como células organizadas, con todas sus posibilidades. Los Frentes se convierten en “guerrillas madres” que se desplazan en diversas columnas a áreas lejanas del propio epicentro del frente. Los frentes deben dar columnas que luego van convirtiéndose en nuevos frentes a medida y capacidad de sus desplazamientos. Es decir se va concretando una concepción de orden estratégico (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

La Quinta Conferencia.

La Quinta Conferencia se celebra en septiembre de 1974 en el Meta. Marulanda dice que nos repusimos, ahora sí cálculo que nos hemos repuesto de esa terrible enfermedad que casi nos liquida a todos: es decir, volvimos a ser, más o menos, la misma guerrilla anterior, citada por Medina (2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).  La crisis orgánica de las Farc estaba resuelta. Se propone la ampliación de la fuerza guerrillera hasta convertirla en un ejército revolucionario.  Hasta ese momento solo combaten con tres Frentes, y ya se daban las condiciones para crear el Quinto Frente en Antioquia lo mismo que el Sexto Frente en el Valle del Cauca y Cauca (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

VI Conferencia.

Según Jacobo Arenas, en la reorganización del grupo guerrillero fue clave la VI Conferencia, realizada en 1978, pues allí se definieron aspectos relacionados con su estructuración interna y varias elaboraciones normativas. También se instituyó el impulso a la realización de planes por cada Frente, de acuerdo con la importancia del área y a su valor estratégico. A diferencia de los anteriores eventos, en la VI Conferencia apareció más clara la meta de dar el salto de una guerrilla regional a una guerrilla con presencia nacional, planteándose por primera vez el propósito de formar un ejército revolucionario. Adicionalmente, la VI Conferencia consolidó la estructura de la organización al estatuir toda su línea de mando, que tiene una conformación colectiva. Primero dio vida normativa al Secretariado del Estado Mayor Central, el ente más alto de esa organización. Fue creado en el Pleno del Estado Mayor de 1973, y tiene la responsabilidad de concretar en “planes estratégicos” las iniciativas políticas y militares que surjan en las Conferencias guerrilleras. También reajustó el Estado Mayor Central y creó los Estados Mayores de Frentes. La Conferencia también reformó varias normatividades que regulaban la vida de esa organización. Allí se discutió y aprobó una nueva versión del Estatuto, las “Normas Internas de Comando” y el “Reglamento de Régimen Disciplinario” (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ). Estos textos, aprobados en lo que parece ser su tercera versión, le daban claridad y seguridad al ordenamiento interno de la guerrilla. Con el paso del tiempo, tener una estructura organizacional clara e institucionalizada se convertirá en una de las fortalezas de las farc.

A la Sexta Conferencia realizada en enero de 1978,  en la región del Duda, asisten delegados de El pato y los Frentes IV, V. VI y VII. Previo a esta Conferencia se había distribuido a los Frentes un Documento llamado “TESIS”, con una serie de propuestas en torno a la posibilidad de trabajar en la creación de un “pequeño ejército” (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ). Y a esto se dedica efectivamente esta Conferencia. Considera esta Conferencia que para crear un pequeño ejército es indispensable trabajar en las siguientes direcciones:

Capacitar un mando, crecer en número de combatientes, armas, finanzas, crear escuelas regionales para los frentes y una escuela a nivel de estado Mayor, en el Secretariado; escuelas ideológicas, políticas y militares. El periódico Resistencia debía salir permanentemente y se habló igualmente de la necesidad de periódicos por Frentes. Se establece, como parte importante de la estrategia para la creación de ese pequeño ejército, el desdoblamiento de los frentes y la ocupación de nuevas áreas de influencia. Se habla de la posibilidad de tener un mando pequeño pero experimentado. Ya hay influencia en los sectores urbanos. Se comienza a diseñar un nuevo sistema operativo, que consiste en no esperar a que el enemigo ataque, sino que hay que atacarlo. Al golpear un Frente, deben golpear todos al mismo tiempo. Se une la fuerza de 4 o 5 Frentes para golpear grupos importantes del enemigo, pero luego deben desplegarse para volverse a unir. Se comienza a producir un cambio de mentalidad para evitar la concentración de fuerzas que tanto daño causó en los años sesentas. Se calcula que las Farc tienen en ese momento unos 1.000 hombres, con unos 100 a 120 mandos; aparecen las especialidades: armeros, especialistas en explosivos, cuadros políticos, etc. Se comienzan a comprar las primeras armas y a disponer de nuevo armamento, lo cual coincide con los inicios del auge del negocio de las drogas y la presencia de varios frentes guerrilleros en zonas de cultivos ilícitos. Igualmente coincide con la generalización de actividades de depredación tales como el secuestro y la extorsión. Las nuevas oportunidades económicas ofrecidas por el narcotráfico contribuyen a crear las condiciones para el inicio de una nueva serie histórica en el proceso de consolidación de las Farc, lo cual se evidencia en la Séptima conferencia. Igualmente habían sucedido otros eventos que también contribuyeron a que cambiaran los referentes de la acción y que las jugadas estratégicas se reorienten en una dirección distinta a la experimentada hasta aquí (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ).

Séptima Conferencia.

En ella, se evidencia que en las Farc se había iniciado ya una nueva serie histórica; aquella que los colocaría definitivamente ante la posibilidad de dar el paso hacia la Guerra de movimientos, dirigida por un mando que debía reunir en sí mismo tanto lo político como lo militar. Se realiza en el Guayabero del 4 al 14 de Mayo de 1.982, días después de conocerse el triunfo de Belisario Betancur. Desde la Segunda Conferencia de fundación, la Séptima es quizá la más importante de las realizadas por esta organización armada, debido al alcance de sus decisiones y a la transformación de sus imaginarios instituidos (Medina, 2009 http://bit.ly/1CZDgUx ). Como ya se ha dicho, en la tipología de las guerrillas que E. Pizarro ha propuesto, se caracteriza este cambio como la iniciación de un período de transición que transformará al grupo insurgente de Guerrilla Partisana en Guerrilla Militar (Pizarro, 1989 http://bit.ly/2akHvAl ). Está terminando el gobierno de Julio Cesar Turbay Ayala, el cual evidencia hasta la saciedad la crisis de legitimidad del régimen, agudizada por la pretensión de su gobierno de buscar salidas a toda la crisis de violencia disparada durante su administración, recurriendo solamente a la represión, a la penalización de los conflictos sociales y de la protesta ciudadana a través del Estatuto de Seguridad, el cual como pretendido remedio resultó peor que la enfermedad que quería curar. La guerra tendió a generalizarse y a escalonarse. Estaban dadas las condiciones para que las FARC salieran definitivamente a enfrentar la tarea de creación del Ejército Del Pueblo. Y que los frentes se expandieran y se consolidaran, afirma Medina (2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

El nuevo modelo de operar: Plan “Cisne tres”

En 1.980 tras una larguísima espera de 32 días metidos entre la selva en una emboscada preparada contra el ejército que hacía prácticas de supervivencia sobre la confluencia de los ríos Guayabero y Leyva cerca de la Uribe, después de lo cual solo hubo una pequeña escaramuza sin importancia, pues el ejército operaba con una nueva táctica: La de “tropas desplegadas”. Terminados los recursos y completamente agotados regresan al campamento para analizar qué estaba sucediendo. La moral de los combatientes se desmoronaba. Se agotaban los recursos sin ninguna “productividad” tangible. Sobre esto dice Jacobo Arenas que, analizando, vimos en concreto lo que en realidad sucedía de tiempo atrás; nosotros teníamos un modo de operar y el ejército tenía otro modo de operar; y así en esa circunstancia no había sorpresa, ni confrontación de las dos fuerzas. La realidad es que nuestra fuerza empleaba la antigua táctica mientras el ejército había cambiado la táctica operativa. Resultado del análisis de esta experiencia, es el “Plan cisne tres”, que según lo explica Jacobo Arenas, consiste en la movilización de tres unidades de manera independiente, para tratar de encontrar el sitio donde se concentra la tropa. Tan pronto una cualquiera de las unidades daba con el objetivo, avisaba a las dos restantes, y se concentraban en una sola fuerza para el asalto. Dicho plan fue experimentado por primera vez en la zona del Guayabero, el 19 de Agosto de 1.980 contra una patrulla de 20 hombres, denominada “Águila 2”, la cual formaba parte de tres unidades desplegadas sobre la zona. La patrulla fue copada y despojada de todo su armamento y uniformes. Y según Alape era la primera vez que la guerrilla lograba apresar a una patrulla completa del Ejército. Lo más importante sin embargo, para el desarrollo de las Farc como ejército, es que con esta acción pasa del planteamiento defensivo a un planteamiento nuevo que es absolutamente ofensivo.  En lo sucesivo ya no serán las Farc una guerrilla que combate a la defensiva desde la emboscada, sino un pequeño ejército ubicado en la ofensiva, con pequeñas unidades desplegadas, para concentrarse y atacar al ejército que trata de operar sobre “sus” territorios. Es decir que el concepto geopolítico de Territorio o de Región comienza ya a tener sentido factible para las FARC, en una guerra que iría evolucionando a partir de ese año, de guerra de guerrillas móviles y un tanto erráticas, a tener años más tarde la posibilidad de desarrollar acciones de una envergadura propias de una guerra de movimientos; con una distribución por Frentes por todo el país y con áreas específicas para cada uno (Medina, 2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ). La necesidad de mantener su presencia sobre el Territorio y de retenerlo el mayor tiempo posible, no tanto en cuanto área geográfica, sino como la vía para conservar su influencia sobre las redes de apoyo y las comunidades asentada en dichos territorios.

La Séptima Conferencia, evalúa este nuevo accionar, sus resultados y sus posibilidades y reconfirma el rumbo trazado hacia la guerra de movimientos basada en la construcción de un ejército altamente tecnificado. Todo esto teniendo en cuenta las nuevas condiciones sociales que presentaba Colombia a comienzos de la década de los años 80. Se estudia como fenómeno de trascendental importancia el proceso de urbanización acelerada de las ciudades colombianas, de los últimos 10 años. Existe ahora una población mayoritariamente urbana y en relación con ella una población rural muy exigua. Frente al planteamiento del Ejército consistente en el despliegue estratégico de paz para los tiempos de guerra, que para las FARC tiene sentido estratégico, la conferencia asume la discusión de continuar no solo el desarrollo del pequeño ejército, sino de crear las condiciones de lo que Marulanda denomina El gran Ejército del Pueblo. En síntesis, la guerrilla pasa a ser una fuerza ofensiva que se despliega para buscar el enemigo y se une para atacarlo. Esto se conoce como “El Nuevo Modo de Operar”. Se orientan las tareas hacia la consolidación de un gran ejército, para lo cual deberán consolidarse los estados mayores de los 17 frentes existentes incluyendo los que están en perspectiva para desdoblarse. Se crean todas las especialidades de un ejército: armeros, especialistas en explosivos, topógrafos, enfermeros, odontólogos, especialistas en comunicaciones, en propaganda, etc. Se diseña un Plan estratégico para todo el territorio nacional, denominado “Campaña Bolivariana para la nueva Colombia”. Allí se analiza cómo se debe producir el crecimiento, la multiplicación del movimiento, los desdoblamientos; cómo organizar las primeras compañías, cómo deben crearse las unidades grandes, cómo deben crearse las unidades pequeñas, cómo deben unirse. Cada Frente tiene escogidos lugares estratégicos para cuando se entre en ofensiva. El Plan Militar se articula con lo político, pues se reconoce que las Farc tienen problemas de espacio político. Hay ausencia de influencia en los crecientes movimientos de masas en las zonas urbanas. En consecuencia se tiene en cuenta las fuerzas que deben participar en la lucha propiamente política. A largo plazo se fija la meta de realizar una primera gran ofensiva para tomar parte del territorio Nacional, contando con un espacio político adecuado y una fuerza aproximada de 30 mil hombres organizados en 48 frentes. Para esto cada Frente tiene unas metas de crecimiento en hombres y de organización de masas. La posible consolidación de una parte del país en manos de las FARC, permitiría un cambio en la relación política para una próxima etapa, definitiva ya en la parte militar, con una fuerza superior de hombres. Debería utilizarse la política de paz del Gobierno de Betancur para conseguir el espacio político que faltaba. Llegando para ello incluso a la suspensión temporal de las acciones a fin de entrar en conversaciones con el Gobierno, buscando aparentemente una salida política al conflicto armado. Esta idea tuvo su desarrollo y culminó con los acuerdos de la Uribe. La tregua y cese al fuego, ofrecida en la propuesta de paz del gobierno Belisario Betancur, entregaba en bandeja de plata a las FARC la posibilidad de romper su dependencia del Partido Comunista para la realización del trabajo político entre los sectores más pobres. Amarrando la ofensiva militar de las FF.AA en su contra, podrían realizar dicho trabajo y tener presencia autónoma e independiente del Partido.

Reunidos ya los elementos necesarios para la construcción de una táctica y una estrategia por primera vez consistentes, – las cuales permitían no solamente la supervivencia del grupo guerrillero sino su ampliación y fortalecimiento -, al cabo de 18 años de lucha, por primera vez las Farc ven ante sus ojos la posibilidad de ser una agrupación realmente conspirativa y que ya estaba en la capacidad real de plantearse la toma del poder. La guerrilla empieza a actuar militarmente con autonomía de los factores políticos, dice Eduardo Pizarro (1989), sin embargo como se verá más adelante, lo que ocurrió realmente es que en la Séptima Conferencia hubo una autocrítica tácita en relación con la primera decisión de la Conferencia del Bloque Sur de 1964 ya mencionada, cuando se acordó “adoptar una dirección política y militar unificada en el partido Comunista”. Ahora la dirección total, se ejercería desde el Estado Mayor conjunto y el Secretariado Unificado. Las Farc consideran que el espacio político que tiene el comunismo en Colombia lo tiene es el Partido Comunista, que después del XIII Congreso ha votado mayoritariamente una plataforma de lucha por la Apertura Democrática, la cual en la concepción de las Farc es imposible de lograr solamente por la vía de la lucha política. Y la lucha con base en la actividad legal no se corresponde con los nuevos horizontes planteados en la Séptima conferencia. Se trata ahora entonces de ganar un espacio político propio en función de la “guerra revolucionaria”, como único medio, o única forma viable para la toma del poder. Al analizar este proceso en el caso específico del Medio y Bajo Caguán Fernando Cubides dice que: Aunque el apartado “trabajo de masas” de su Manual de estrategia, no sea el más desarrollado, el hecho notorio es que se ocupa cada vez más de tareas políticas, a partir de 1.980. De su período conspirativo y enteramente clandestino, proviene la manera de entender aún el “trabajo de masas”: se sigue llamando tal la búsqueda de un contacto, el sondeo de un poblado para detectar una necesidad socialmente sentida pero no la arenga o la acción abierta de cara a un público (Medina, 2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

Octava Conferencia.

El 3 abril de 1993, durante la administración Gaviria, en medio del impulso del modelo de desarrollo neoliberal y la guerra integral, las Farc desarrollan la Octava Conferencia Nacional Guerrillera en La Uribe, Meta, en la cual plantean su convencimiento de la necesidad de una solución política al conflicto, proponiendo a todos los colombianos una Plataforma para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional, que trabaje por la conformación de un gobierno nacional, pluralista, patriótico y democrático.

Esta conferencia evalúa la situación general del momento, establece los ajustes necesarios al Plan Estratégico de las FARC-EP, introduce modificaciones al régimen interno, al estatuto de los guerrilleros y a las normas internas de comando; aumenta a siete el número de miembros del Secretariado; le fija objetivos a cada uno de los bloques de frente, unifica criterios para planes de desarrollo de corto, mediano y largo plazo; mejora los mecanismos de comunicación de cada uno de los bloques y frentes, y establece normas para todas las responsabilidades de los Estados Mayores, reorganizando algunos de ellos (Medina, 2011 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

La Declaración Política de la Octava Conferencia ratifica la decisión de continuar en la búsqueda de las soluciones a la crisis del país y es en esa perspectiva que proponen trabajar por un nuevo gobierno de reconciliación y reconstrucción nacional capaz de conducir a los colombianos hacía la paz, para ello, formulan una Plataforma para un Nuevo Gobierno de Mayorías, que trabaje por la convocatoria de una Nueva Constituyente, que sea respetada en las decisiones que se tomen, tenga representación de todos los sectores de la nación y que pueda abordar sin temores, los temas que le fueron reprimidos por el gobierno a la Constituyente de 1991 (Medina, 2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

La Plataforma para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional es el documento central que constituye la propuesta política de las FARC-EP en la Octava Conferencia. En ella se constituyen los diez puntos básicos mediante los cuales la organización considera viable el proceso de reconstrucción y reconciliación en el camino de la conformación de un gobierno nacional, pluralista, patriótico y democrático, plantea Medina (2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

Novena Conferencia.

En su repliegue, las Farc convocaron a la Novena Conferencia, con tantas dificultades que no hay certeza si fue una reunión presencial o virtual, pero se sabe que se realizó en el primer trimestre de 2007. Fue la última conferencia con Marulanda como comandante, pues éste murió el 26 de marzo de 2008 (Medina, 2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

Esta conferencia reafirmó su estrategia de guerra, pero la nueva táctica sería la de volver a la guerra de guerrillas clásica: golpear en pequeños grupos, sabotaje, trampas arteras con minas antipersonales, y volver a la retaguardia.

Para el año 2007 las Farc se plantean una reforma y la llevan a la conferencia nacional de guerrilleros, una propuesta que les permitiera recobrar la vitalidad militar y pasar a la ofensiva. Para ese momento las Farc tenían cuatro particularidades. Por un lado, había crecido mucho durante la época del Caguán con casi 20 mil guerrilleros en armas, lo cual a su vez llevó a que los infiltrarán en todas sus estructuras. Incluso Manuel Marulanda alcanzó a decir que se debía limpiar a las FARC, así solo quedaran 5 guerrilleros (Medina, 2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

En segundo lugar, este crecimiento que se vio fuertemente en la época de los diálogos del Caguán, llevó a que muchos mandos de las Farc se les ascendiera con poco tiempo de experiencia militar, lo cual llevó a que estos mandos sin experiencia suficiente cometieran errores militares y fueran propensos a desertarse o desmovilizarse, dice Medina (2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

En tercer lugar, para el año 2007 cuando llegó la conferencia guerrillera, las Farc se veían a gatas en temas económicos ya que todo lo habían invertido en la guerra, aguantando la ofensiva militar del Plan Colombia y Plan patriota. Así, si bien nunca estuvieron sin flujo de caja, lo cierto es que tampoco lograron acumular el dinero suficiente para desplegar una ofensiva.

En cuarto lugar, si bien las Farc habían resistido la ofensiva paramilitar en varias zonas del país, también es cierto que había perdido las zonas urbanas y lograron mantener las zonas rurales. Por el contrario, el ELN fue barrido por la ofensiva paramilitar entre 1997 y 2001. Dicha ofensiva paramilitar trajo una degradación de la guerra y el aumento de los reclutamientos de forma intensiva (Medina, 2009 ver http://bit.ly/1CZDgUx ).

Con este panorama las Farc llegan a la novena Conferencia Nacional Guerrillera. Para ello se plantean cuatro objetivos. El primero es crear el “Plan Renacer de Masas” que consistía en aumentar el trabajo político en las zonas urbanas y una nueva reingeniería militar, que en lo fundamental se basaba en volver a la guerra de guerrillas. Para ello se masificaron las UTC o Unidades Tácticas de Combate, que eran comandos guerrilleros de entre 4 y 8 personas. Se crearon las Fuerzas especiales de Ariari.

Décima Conferencia.

Esta Conferencia se realizó entre el 17 y el 23 de septiembre de 2016 en El Diamante, Llanos del Yarí, y en dicho evento se trató todo lo concerniente a los diálogos de paz en La Mesa de La Habana y la transformación de las Farc en movimiento político.

Bogota, abril del 2017.