La modernidad con Petro y el statuo quo con Duque

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Por Diego Otero Prada

Este domingo 17 de junio de 2018 nos enfrentamos a unas elecciones inéditas en que por primera vez un candidato progresista compite contra un candidato del sistema de pura derecha.

Son dos modelos para escoger. Primero,  entre un modelo amigo de los acuerdos de paz, que los quiere cumplir, y otro que reúne a todos los críticos que van a imponer cambios a lo acordado. Igualmente,  un modelo que plantea negociar con el ELN y otro que quiere una rendición, lo cual nunca sucederá. En definitiva, entre un modelo amigo y defensor de la paz, y otro que no se desprende del odio, el resentimiento y el deseo de venganza.

En segundo lugar, es claro que por el lado de Duque-Uribe está toda la corrupción y el clientelismo representado por  partidos como el liberal, el conservador, Cambio Radical, la U, Centro Democrático, Opción Ciudadana y otros grupos menores. Y por el otro lado, un candidato Petro  que lo siguen los independientes, los excluidos, las minorías de todo tipo, el pueblo explotado, los académicos, los intelectuales, los artistas, liberales y conservadores honestos y partidos como el Polo Democrático y el Verde.

En tercer lugar, un candidato como Petro que reúne a una coalición de fuerzas que busca la defensa de las minorías, del medio ambiente, de los animales, que está por la separación de la iglesia y el estado, la libertad religiosa y el derecho de las mujeres para decidir de su cuerpo. Por  otro lado, existe una coalición con Duque que reúne a fundamentalistas religiosos católicos y cristianos, al ultra reaccionario Alejandro Ordoñez, a la extremista religiosa Vivian Morales y a otros personajes que siguen ideologías ultra conservadoras, enemigos del feminismo, de los gays, de las lesbianas, de las feministas, de la dosis mínima, del aborto y que son defensores de una familia tradicional del siglo XIX.

En cuarto lugar, con Duque está toda la oligarquía colombiana y mundial, los gremios económicos, los medios de comunicación excepto El Espectador, los intelectuales orgánicos del sistema como Plinio Apuleyo Mendosa, Mario Vargas Llosa, Alfonso Cuellar, Alfonso Gómez Méndez, Mauricio Botero y otros. Por el lado de  Petro, está el pueblo, las clases medias, los académicos, los artistas y los intelectuales progresistas de Colombia y de todo el mundo.

En resumen, Duque es el candidato del sistema, del statuo quo, es un conservador anticuado, defensor de los terratenientes, de los privilegios para los ricos, amigo del sector financiero, hombre de Estados Unidos, enemigo de la integración latinoamericana.

Petro representa el antisistema, a los explotados, a las   minorías, al pueblo, a los progresistas, a un país moderno, a un capitalismo social, de avanzada.

Por eso hay que votar por Petro, para que gane la esperanza y nazca un nuevo país sin guerra.