La tormenta perfecta

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POR RICARDO VILLA SÁNCHEZ /

En ciernes se percibe una especie de tormenta perfecta, quizás por esto el partido de gobierno no ha hecho un mayor esfuerzo, con candidatos propios, en las principales capitales y departamentos, en estas elecciones locales y regionales. Es posible, que se busque generar o promover en el ‘estado de opinión’ una gran crisis institucional en estos entornos, después de las elecciones de mitaca, persiguiendo, condenando, inhabilitando a los electos, sean de la oposición, hasta que bajen sus banderas, pacten o se subordinen, o inclusive orgánicos, que se inmolen, para después colocar alcaldes encargados, ─hasta militares, como lo mencionaría la tristemente célebre senadora Guerra, y la desmintió o bajó el perfil el propio Presidente─, dilatando la elección atípica hasta que, en la práctica, se una con la carrera presidencial, quizás también, para que sea el pueblo quien se distraiga, luego, inducido por los medios, en esta sofística realidad, empiecen a pedir una reforma a la Constitución, tipo sustitución de la democracia, en la que, a través del poder constituyente, se anticipe la hegemonía y el pensamiento homogéneo, para que, entre otros asuntos, alcancen el planchón que, de vieja data, han pedido, para solucionar e integrar en una misma elección, el poder local con el nacional, inclusive el legislativo con el ejecutivo; lo que posibilitaría lograr su anhelada concentración del poder en pocas manos, caldo de cultivo para el totalitarismo.

En muchas ciudades, los aspirantes con mayor opción, les anuncian por diversos medios que así ganen no van a poder gobernar, por entuertos pendientes con la nación, y que quienes se animan en lo nacional, también estarían encartados. En Santa Marta el día que estuvo en la ciudad el Procurador General, algunos medios, casi que acamparon en las afueras de un evento nacional, a esperar el humo blanco de supuestos fallos sobre la situación disciplinaria de los candidatos a las Alcaldías y Gobernaciones y después han movido en medios de comunicación que, varios candidatos locales, cuentan con líos judiciales que explotarían, valga la coincidencia, en el 2020. Asimismo, a la mayoría de las aspiraciones alternativas que se presentan, la matriz serían que encarnarían una especie de brazo político, de la nueva guerrilla del siglo pasado. En un contexto de violencia política, no les temen a que, con estas temerarias afirmaciones, se amplíen los riesgos. Sólo necesitan el trofeo, de que candidaturas alternativas en lo local y regional, que, en las elecciones presidenciales, acompañaron a la coalición de oposición en segunda vuelta o se fueron a ver ballenas, terminen cuestionadas por supuesta corrupción, alianzas con actores armados, fraudes, etc., para cobrarles al doble, incoherencias recreadas, a veces hasta alegando su propia torpeza o las crisis generadas por factores externos o de carácter nacional, como la diáspora migratoria interna y externa, la inseguridad, la deficiencia en los servicios públicos, el alto costo de vida, y la falta de oportunidades.

También, entran en juego las encuestas que participarían en política, induciendo al elector a tomar una decisión hacia la continuidad y rechazar el cambio. Estrategia, como de golpe blando, que se repiten, cuando muestran tendencias que de un momento a otro crecen y desplazan a la cabeza, en supuestos empates técnicos. Además, los mass media promueven ampliar las diferencias entre quienes pueden confluir para vencer a las maquinarias; quizá para anticipar un ‘chocorazo’, o evitar que, hacia el futuro, se unan en la carrera presidencial, por señalarse mutuamente ser factores de derrota y se dispersen, o que las mayorías, se decidan por una opción distinta a las que les conviene.

La batalla judicial que deviene, en esta tormenta perfecta, requiere de mucho control social ciudadano. De victorias contundentes en los escenarios de debate electoral. De legitimidad en las candidaturas y en los espacios públicos de deliberación y de decisión. De unidad de acción. De coherencia y transparencia en las ejecuciones. De gobernabilidad democrática. De alianzas consecuentes para que, desde el poder local, se pueda subir el escalón hacia el poder nacional. Por ahí es la cosa.

@rvillasanchez