Medallas y funerales

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Por Anastasia Ibáñez

A lo largo de mi vida estudiantil, bastante larga por demás, y no incluyo la universidad, creo que no alcancé a sumar 15 condecoraciones, y menos en una sola velada. Con todo y que iba con el uniforme bien puestecito, y me lucí en varias coreografías jamás alcancé ni siquiera 3 premios en la misma izada de bandera. Ni aun en preescolar.  Tal vez por eso me parece asombroso que a menos de dos meses de la posesión de Macías, y tres meses de ser presidente del Congreso, haya recibido 15 en una sola noche. ¡Qué piedra!

Pero no quiero ser injusta ni envidiosa. He decidido reconocerle méritos. Por ejemplo, yo sí creo que la medalla al compañerismo es de él. Eso de ser un buen compañero, nadie lo puede negar… Quién más que él para hacer la tarea sucia de hablar sandeces desde el curubito con ignorancia genuina, obediencia rastrera y un desenfado tal, que es risible incluso para los propios compañeros. Aunque en el Centro Democrático todos levantan la mano, no hay quien le dispute a Macías sus merecimientos, con excepción de ese sujeto, compañero de bancada que no baja de hijueputas a sus contradictoras (¿Cómo se llama?), el que vocifera todo el tiempo… (Ay caramba no, no es Paloma sin peluca); el mismo que difunde propaganda bien sucia por las redes e incita al odio… (No. No es el Goebbels chiquito, ni el innombrable…) Ay… bueno. Me da lástima por el sujeto mal encarado y desconocido que no fue ungido por el supremo en esta oportunidad, pero Macías, se la ganó. ¡Tome! Sin embargo, quien me da más lástima es Angelino. El sigue soñando con otra de las distinciones recibidas por el tan laureado: el Garzón de Oro. Ahora no bajará de zarrapastroso a Macías. La ventaja es que a Angelino se le pasa rápido, y vuelve y se acomoda. Muy noble, ¡pa’ qué!

Aunque tiene de dónde, y tiene con qué, el hecho de que le dieran a Macías la medalla más preciada por todo buen político que se respete, me resulta un poco prematuro.  Aunque más de uno de sus colegas se mordió las uñas, Macías fue condecorado ¡¡como cacique!! Lo más seguro es que haya sido un reconocimiento premonitorio. Y es que, en efecto, denle solo unos mesecitos más, y la repartición de lechona o mermelada, o para los más light, bonos de agua saldrá a flote… Lo que hay es para todos los gustos. Los de la Cámara de Comercio, ya vieron el negocio, y le dieron otra medallita de rigor, y le pasaron cotización de otras 15 condecoraciones de latón y con baño de oro golfi, de gran valor sobre todo para todos los colombianos que las financiamos… Los del Club de Lagartos también alistan su mención especial de honor, que al parecer está más cotizada que la Cruz de Boyacá, que no levanta status desde Norberto.

Sin embargo, le quedó faltando una medallita a nuestro honorable parlamentario. La de asistencia. Mientras que él y buena parte de nuestros ilustres políticos, presidentico y congresistas incluidos, no escatimaban en reconocimientos a sí mismos (A Macías lo autocondecoraron con la distinción de la Cámara de Representantes), dejaron pasar una reunión convocada en Cauca donde los esperaban para ver cómo protegemos a nuestros líderes sociales vivos. Pero a los líderes sociales solo les dan la Medallita del Milagroso, a ver si los protege, o en su defecto, solo les saben rendir honores póstumos. Por eso no fueron. Nos toca seguir rezando.