No habrá «espacio para quienes desean una restauración capitalista»: Miguel Díaz-Canel, el nuevo presidente de Cuba

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Agencias

“Asumo la responsabilidad para la que se me ha elegido” y no habrá “espacio para quienes desean una restauración capitalista” en Cuba, fue parte del primer discurso del elegido presidente de la mayor de las Antillas, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, este jueves 19 de abril.

Díaz Canel fue electo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba por la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y toma la batuta en sustitución de Raúl Castro, quien estuvo en el cargo desde 2006.

El nuevo mandatario está por cumplir en breve sus 58 años. Nació el 20 de abril de 1960 en la ciudad de Placetas, provincia Villa Clara, en el centro de Cuba.

Es ingeniero en electrónica, egresado en 1982 de la Universidad de Villa Clara. Tras eso, y hasta 1985, estuvo en las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). A partir de abril de ese año se desempeñó como profesor en la casa de estudios donde obtuvo su título profesional.

Actualmente está casado con una profesora universitaria y tiene dos hijos, de un matrimonio anterior.

“No es un advenedizo ni un improvisado”

En 1987 pasó a formar parte de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), con lo cual, a la par de su trabajo como docente, daba un primer paso para la carrera política que se le avecinaba. Fue enviado como parte de la misión internacionalista cubana a Nicaragua, junto con otros profesionales, principalmente médicos y militares, para apoyar la causa sandinista.

De vuelta en Cuba, a partir de 1989 ocupó varios cargos dentro de la UJC, como primer secretario del Comité Provincial en Villa Clara y segundo secretario de su Comité Nacional.

A partir de 1993 inicia su militancia en el Partido Comunista de Cuba (PCC). Un año más tarde es elegido como primer secretario del Comité Provincial de Villa Clara, tarea en la que estuvo nueve años; ese mismo cargo lo ejerció a partir de 2003, y por los siguientes seis años, en la provincia de Holguín, al este de la isla.

En el mismo 2003, Raúl Castro, entonces vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba y segundo secretario del PCC, promovió su candidatura al Buró Político del partido.

Entonces, Raúl dijo de él: “Tiene un alto sentido del trabajo colectivo y de exigencia con los subordinados, y predica con el ejemplo en el afán de superarse cotidianamente. Ha mostrado una sólida firmeza ideológica”.

Ya en ese lugar, Díaz-Canel fue designado ministro de Educación en 2009, tres años después que Raúl reemplazara en la presidencia a su hermano y líder cubano Fidel Castro. En ese cargo estuvo hasta 2012.

El 24 de febrero de 2013 fue elegido primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba. En esa oportunidad, Raúl dijo, casi como destacándolo como posible sucesor, que Díaz-Canel “no es un advenedizo ni un improvisado” y recordó que “su trayectoria laboral acumula casi 30 años, comenzando en la base”.

Raúl Castro y Díaz-Canel en la sesión de la Asamblea Nacional en La Habana, Cuba, 18 de abril de 2018. / Irene Perez / Reuters

 “Nada doblegará al pueblo cubano”

El ahora presidente mantiene sus ideales claros, alineados con quienes lo precedieron desde el triunfo de la Revolución Cubana, y así lo ha hecho evidente en sus discursos.

“Nada doblegará al pueblo cubano en su empeño de defender y construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”, dijo en el dicurso que pronunciara durante la ceremonia militar de inhumación y traslado de los restos de los combatientes caídos en la guerra de liberación o fallecidos después del triunfo de la Revolución, efectuado en el municipio Tercer Frente, en la provincia de Santiago de Cuba, el 11 de enero de 2018.

Si bien la política de su antecesor se basó en importantes reformas, Díaz-Canel tendrá que enfrentar no pocos nuevos desafíos. Entre estos destacan la actualización económica y la consiguiente unificación monetaria, anunciada hace algunos años —hasta ahora circulan dos monedas en el país—; la relación con EE.UU., que tuvo un revés con la asunción del presidente Donald Trump, en relación a lo que se había avanzado durante el gobierno de Barack Obama; e incluso, la relación con el resto del continente americano, donde se ha registrado el retorno de gobiernos conservadores y se ha detenido el proceso de integración regional que venía gestándose.

En su discurso en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada en Quito, Ecuador, en enero de 2016, Díaz-Canel reconoció esa “diversidad de sistemas políticos” y dijo que cree “en la cooperación, la solidaridad y la necesidad de la acción colectiva, sin egoísmos ni intransigencias”.

Discurso ante la Asamblea

En el primer discurso tras su elección, el mandatario aseguró que esta nación ‘no hará concesiones contra su soberanía e independencia, no negociará principios ni aceptará condicionamientos’.

“Jamás cederemos ante presiones o amenazas. Los cambios que sean necesarios los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo”, afirmó al reiterar su confianza en todos los cubanos, cuyo apoyo, dijo, es fundamental para afrontar los desafíos que se presenten.

“Enfrentaremos las amenazas del poderoso vecino imperialista. Aquí no hay espacio para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha. En Cuba, por decisión del pueblo, solo cabe darle continuidad a esta obra, sin miedos ni retrocesos”, añadió.

Asimismo, señaló que la isla siempre estará dispuesto a dialogar con quienes lo hagan desde el respeto y el trato entre iguales.

“En esta legislatura no habrá espacio para los que aspiran a una restauración capitalista. Defenderemos la Revolución y continuaremos el perfeccionamiento del Socialismo”, indicó.

“Somos Cuba, que es decir resistencia, alegría, creatividad solidaridad y vida. Ninguna nación ha resistido por tantos años sin rendirse el asedio económico, comercial, militar, político y mediático enfrentado por nosotros”, apuntó.

Además, alertó sobre los intentos de tergiversar y silenciar la obra del gobierno cubano.

“Afuera hay un mundo que nos mira con más interrogantes que certezas. Por demasiado tiempo y de las peores maneras ha recibido el mensaje equivocado de que la Revolución termina con sus guerrilleros”, afirmó e instó a realizar los esfuerzos necesarios para difundir la verdad.

“Juremos defender hasta el último aliento esta Revolución Socialista y democrática de los humildes, por los humildes y para los humildes que la generación histórica ganó de pie en las arenas de playa Girón hace 57 años y nos entrega invicta ahora, confiada en que sabremos honrarla, llevándola tan lejos y colocándola tan alto como ellos lo hicieron, lo hacen y lo harán todavía”, puntualizó Díaz-Canel.