¡No se achiquen!

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Por Camilo A. González Pacheco

Un terremoto religioso sacudirá a Colombia, -como nunca había ocurrido en nuestra historia patria- con la visita del Papa Francisco al país, en los inicios del próximo mes de septiembre. Los anteriores Papas que nos visitaron hace ya varios años, Pablo VI y Juan Pablo II, lo hicieron fundamentalmente en misión de oración.

En esta oportunidad, Francisco es portador de un mensaje cristiano de confrontación, en el mejor sentido ecuménico de la palabra, a partir de la búsqueda de coherencia entre la teoría y la práctica en cumplimiento del evangelio, cuya premisa esencial lo constituye el amor al prójimo. La esencia de su prédica está centrada en la búsqueda de justicia social. Nada más, ni nada menos.

Francisco llega, en una coyuntura histórica de especial importancia en Colombia: la terminación exitosa del proceso de paz adelantado con las Farc. Y algo complementario y super importante: la posibilidad de concretar un cese de hostilidades con el ELN, evento que constituiría un avance extraordinario en convivencia y paz nacional. Uno de los mensajes del Papa Francisco, será entonces de Paz con Justicia Social.

Obvio, dirigido a los católicos colombianos que apoyan los procesos de paz, y, sobre todo, a los que rechazan abierta y rabiosamente esas iniciativas gubernamentales. El asunto, entonces, no aparece tan sencillo.

Esta vez en Colombia, la predica del cristianismo tocará la realidad social concreta de nuestra Nación, aspecto soslayado ancestralmente por las autoridades eclesiásticas nacionales, históricamente alinderadas en su mayoría al lado de los poderosos. El mensaje de Francisco es de cambio social. Y de seguro, será la continuación del pronunciado en el mes de julio de 2015 en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, cuando clamo justicia social con sus sabias consignas:

“¡Ningún campesino sin tierra!”

“¡Ningún trabajador sin trabajo digno!”

“¡Ninguna familia sin vivienda digna!”

Ahora bien, y en esta dirección, en el entorno parroquial, podemos observar que el Papa Francisco, avanzó mucho más en la noción de propiedad, de la aportada constitucionalmente en cuanto función social por nuestro maestro Darío Echandía, precisión que nos permite abordar conceptualmente temas de palpitante realidad en nuestra región. Va la sabia perla incrustada en Encíclica Laudato Si:

“La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos”.

Y ya para terminar, recordemos el reto que Francisco, le ha planteado a los más humildes, los explotados, los pobres y los excluidos, desde el momento que dejó de ser Jorge Mario Bergoglio para convertirse en el Papa Francisco, el 13 de marzo de 2013:

“¡No se achiquen! ¡Ustedes son sembradores de cambio!”.

El Nuevo Día, Ibagué.