“Nos Están Matando”, la frase que retumba en el país

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Sofía Calderón grita como nunca. En su mano derecha lleva un cartel frenético, lúgubre y espantoso escrito con letras muy rojas en el que se lee “Nos están matando”. Corta y concisa frase que despedaza cualquier idea de paz e intuye avalanchas armadas.

La tardía aceptación de sistematicidad de la Fiscalía General de la Nación en el asesinato de líderes sociales es escabrosa, sus vértices han avanzado a tal punto que en el presente año se han reportado varios atentados y más de diez muertos pertenecientes a esta población.

“Nos Están Matando” es un arbitraje brusco de labriegos, ambientalistas, guerrilleros, paramilitares, madres víctimas de ejecuciones extrajudiciales, agentes de fuerza pública cautiva o atacada, estudiantes, docentes que invitan a la solidaridad y además, políticos que en sus recriminaciones satisfacen prejuicios y aumentan la polarización del país.

Para Ofelia Ros, Decana de la Facultad Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo, esta comunidad de palabras es una expresión metafórica y literal, pues “todo significado está en relación con una cultura determinada y se construye de manera histórica”.

Dicho enunciado puede ser el resultado fidedigno del canibalismo: los indígenas debieron mencionarla en la conquista, los españoles la padecieron cuando próceres colombianos imponían la libertad con sus ejércitos. También fue la sentencia perfecta de liberales para defenderse del ‘Los Chulavitas’, grupo armado conservador que defendía al gobierno en la época de la violencia.

Fue el berrido de ganaderos y narcotraficantes que azotados por los secuestros y extorsiones financiaron grupos paramilitares con el objetivo de acabar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), responsables de grandes desplazamientos y masacres, con los que hasta el 2016 se firmó un acuerdo de paz.

El escritor Juan David Ochoa menciona que “en el desborde de la realidad y de lo previsible, la guerra no sólo destruye la estructura física de sus territorios y la vidas humanas que caen indiscriminadas. También destruye el lenguaje: ese primer puente de comunicación que sostiene el equilibrio y la razón”.

“El conflicto armado marca mucho el lenguaje”, acentúa Ros, consciente de que “Nos Están Matando” también se pronuncia en otros países del habla hispana, pero con un contexto determinado. Ejemplariza que un caso es “Nos están matando de trabajo” o “Nos están matando con los impuestos”.

Lo que pasa en Colombia “claramente se refiere a los líderes sociales con un tono de denuncia, de algo atroz y que se solidariza con los que están muertos”, agrega.

La frase en cuestión que va de boca en boca y de titular en titular por el mundo, “recurre a la introspección de todos los que la dicen como posibles víctimas, ya que la costumbre de nombrar al otro como una víctima lejana y ajena ha permitido que la indolencia sea progresiva”, dice Ochoa.

De ahí que guiar a un significado de fraternidad para con la vida es el objetivo de carteles como el Sofía, porque tal como referenció en su cuenta de Twitter el jefe negociador de paz Humberto de la Calle, “la paz no se arrebata por medio de la fuerza, sino que se alcanza por medio del entendimiento y del diálogo”.

Fuente: https://www.kienyke.com/historias/nos-estan-matando-no-terrorismo-colombia-paz