Noticias falsas y falsos profetas

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Octavio Quintero

Por Octavio Quintero

Las falsas noticias (‘fake news’), circulan en las redes sociales de todo el mundo y se están convirtiendo en la nueva forma de moldear opinión pública en pro o en contra de alguna causa específica…

La manipulación informativa nos ha acompañado siempre… De hecho, ese es el tema central de mi libro ‘La mentira organizada’ (ed. 2001). Lo novedoso de la época es que ya no solo divulgan noticias falsas los grandes medios de comunicación que detentaron por largos años, en solitario, el poder de formar opinión pública, sino cualquier persona con acceso a Internet.

Ciertamente es un gran desafío social que compromete a futuro la libertad de expresión porque, los respectivos gobiernos, en su falso afán de ‘proteger’ la veracidad informativa, andan buscando formas de controlar las redes sociales en su propio beneficio, podría decirse, sin temor a calumniarlos.

En la ‘RED-GES’ que coordino, participan con frecuencia internautas que aprecio, y a varios de ellos les he orientado sobre la responsabilidad que tenemos de evaluar las notas antes de ponerlas en circulación porque, hoy más que nunca, corremos el riesgo de convertirnos en ‘idiotas útiles’ de unos tipos que nos hacen caer en la divulgación de especies falsas.

Ojalá desarrolláramos, par y paso a la dinámica masificación y desarrollo tecnológico de las redes sociales que nos bridan a discreción la facultad de ser difusores informáticos, lo que ahora se denomina ‘alfabetización digital’ que, mejor sería llamar, autocensura cultural, entendida como aquel uso racional que aprendemos a darle a las cosas, sacándoles el mayor provecho sin abusar de ellas.

Tampoco es de ahora ni de propiedad de algún grupo social en particular el chisme como suculenta fuente primaria de información. La mayor parte de nuestra historia, en la que creemos ‘a pie juntillas’ está confeccionada de chismes. Pero esto que antes de Internet era de lenta circulación, ahora ha alcanzado una dinámica capaz de emboscarnos, y lo que se necesita, antes que pensar en regulación estatal de la libre expresión que amplifica las redes sociales, es construir a través de esas mismas redes una sociedad crítica, gente que vuelva sobre la duda metódica, si no tan estricta como en Descartes, al menos que nos haga dudar de todo.

¡Gente que dude: eh ahí la cuestión! Gente que ponga los cinco sentidos en lo que ve, oye y le dicen.

Fin de folio.- Muchos columnistas desnudan la falsa opinión del contrario, al mismo tiempo que emboscan al lector en sus propias falsas opiniones.

@oquinteroefe