Pronunciamiento que no pudo exponer una delegada ante Junta Nacional del Polo por manipulación del Moir, sector que lidera senador Robledo

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Texto de la intervención de la delegada Margarita Iguarán Cayón que no pudo realizar ante la Junta Nacional del Polo Democrático Alternativo, efectuada entre el 10 y 11 de diciembre, por la manipulación de la reunión ejercida  por el Moir, sector que lidera el senador Jorge Enrique Robledo.

La política de alianzas para las elecciones de 2018

Es un asunto neurálgico para el Polo, además está dependiendo paradójicamente la unidad del partido.

Pero reitero es paradójico, abiertamente contrario que un partido de izquierda como realmente lo somos tenga de discusión central sí es posible o no la convergencia con un espectro amplio de nuestro propio radio alternativo.

Compañeros! lo mismo es decir que es absurdo que nos sentemos en posiciones a favor o en contra de la convergencia, porque a todas luces resulta incoherente, inconsistente con nuestra propia existencia este tipo de discusiones.

De norte a sur, de oriente a occidente de la izquierda al centro y hasta la derecha, a lo largo y ancho de la política nacional, surgen todo tipo de voces confundidas del Por qué el mayor y más importante partido de izquierda del país, que lo es, el Polo Democrático Alternativo, conformado entre otras cosas, por innumerables corrientes de pensamiento diversos le quiera cerrar la puerta a la unidad de todas las izquierdas.

Ahora bien, sí ponemos de argumento adicional la aprobación de las políticas de alianzas con sectores alternativos que se dio en el IV Congreso tendríamos que negar este debate de la existencia o inexistencia de alianzas, argumentando que hace parte de nuestra ley convencional, acudiendo al más elemental principio del derecho inter partes, verbi gratia, el antiquísimo aforismo romano: pacta sunt servanda, o sea los acuerdos son ley para las partes, por estar inmersas en nuestro ideario de unidad y expresamente consagrado en el capítulo I de nuestros estatutos.

Pero hoy por muy absurdo que parezca esta discusión, la verdad es que es nuestra discusión hoy por hoy y como lo que está en juego es la supervivencia del Polo debemos abandonar estos argumentos y nuestras posiciones por muy razonables que parezcan y acudir al contexto actual, para lo cual debemos partir de un punto de encuentro que todos ya sabemos: El Polo no está en condiciones en este momento por sí mismo y como única fuerza ser el oriente que guíe las transformaciones anheladas; a su turno el panorama internacional es muy poco favorable, entre tanto la democracia está en crisis y avanza las fuerzas de derecha más retardatarias; basta con observar las resultas del plebiscito como la muestra que ni la unidad más amplia a favor del sí pudieron con el no.

Ya algo muy parecido había ocurrido en las elecciones pasadas, el candidato que representaba la derecha extrema ganó en primera vuelta y sí no hubiera sido por el apoyo de los sectores democráticos y de izquierda al presidente Santos en la segunda vuelta a pesar de lo poco que lo asimilamos en el Polo, el retroceso hubiera sido histórico y por si fuera poco los acuerdos de paz de La Habana no existirían. Viviríamos una verdadera pesadilla.

Por último no puedo cerrar mi intervención sin antes pedir que actuemos con cordura, pues para nadie es un secreto que sectores del Polo piden surtir la precandidatura presidencial de Clara López Obregón; ello sin perjuicio de la coexistencia simultanea de otras honorables precandidaturas; pero seamos lo más honestos con nosotros mismos aquí con la puerta y recinto cerrados; de todos nosotros la que más tiene posibilidad de sortearse un debate electoral es CLARA, los sondeos de opinión así lo revelan, ella crece en imagen favorable nacional e internacionalmente de manera vertiginosa y lo cierto es que en la aceptación del Ministerio del Trabajo por parte de Clara López se cumplen dos premisas fundamentales que  lo valida:  1. El momento actual, es decir, el tránsito que habilita los acuerdos de paz y 2. La autonomía de la cartera ministerial en la introducción de algunas reformas sociales propias.

Así las cosas, dicha aceptación ni es inmoral ni antiética. Seamos sensatos: ¿quién puede poner en duda que Clara López es una dirigente con ideas de izquierda? Pues nadie, antes por el contrario, su paso por el Ministerio del Trabajo la perfila ante la opinión pública como una posible presidenta del posconflicto.


MARGARITA IGUARÁN CAYÓN
Miembro Junta Nacional del PDA