“Proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial de Peñalosa no corresponde a los requerimientos de Bogotá”

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Gloria Narváez Tafur

REDACCIÓN /

Varias son las inconsistencias del proyecto del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) presentado a consideración del Concejo Distrital por el gobierno del alcalde Enrique Peñalosa encontradas por el Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD) que es un órgano consultivo de la administración de Bogotá.

Se puede afirmar que la visión del POT de Peñalosa “no corresponde a los requerimientos de la Bogotá de hoy”, expresó la abogada Gloria Esperanza Narváez Tafur, magíster en Hábitat y asesora del CTPD, en desarrollo de su charla taller que dictó en la sede de la campaña al Concejo capitalino de la exministra Clara López Obregón, por el partido Colombia Renaciente.

La experta en desarrollo urbano hizo una detallada exposición sobre la finalidad y alcances del POT y analizó los retos que en materia de planeación tiene para Bogotá esta política pública durante los próximos doce años.

Tras definir el POT como una construcción social de la población con su territorio, el cual debe concretarse en un instrumento técnico y normativo de planeación y gestión de largo plazo, para el caso de la capital, dijo Narváez Tafur, la ciudad debe ordenarse en torno del agua en cumplimiento de un sentencia del Consejo de Estado de marzo de 2014, relacionada con el saneamiento del río Bogotá y todos sus afluentes. Se busca con este enfoque, asegurar la conectividad entre restos de ecosistemas originales de los cerros, de la planicie de la Sabana y del valle aluvial, así como ordenar el territorio conforme a su estructura hídrica.

Simultáneamente, explicó, se debe respetar la ronda de los humedales para que ésta no se vea afectada con obras de infraestructura.

En relación con el fenómeno del cambio climático y la gestión de riesgo, el gobierno de Peñalosa no incluye ni se menciona en el POT el análisis de vulnerabilidad, teniendo en cuenta que Bogotá es la segunda ciudad más vulnerable en términos de temperatura ambiente.

Criticó que los contenidos asociados con riesgos van en contravía del propósito de mejorar la seguridad de los asentamientos humanos, así como la Estructura Ecológica Regional y Corredor de Conservación de páramos propuesta no tiene forma de sostenerse porque ha sido desnaturalizada en el ámbito urbano y transformada hacia una estructura funcional de espacio público.

Entre las dificultades que enfrenta la ciudad capital para lograr un equilibrio en su desarrollo urbano está el hecho, precisó la abogada, de que sigue creciendo de modo informal. De 1365 barrios de origen informal en 2000 pasó a 1737 en 2015.

El mercado, además, no produce la vivienda requerida para la población de bajos ingresos y continúa privilegiando el uso del suelo urbano disponible bajo su control para el desarrollo de proyectos de alta rentabilidad.

Los desafíos a corto y mediano plazo

La abogada Narváez Tafur se explayó señalando los múltiples desafíos que tiene el POT para Bogotá en los próximos años, pues debe hallar soluciones viables y concretas a temas sensibles como la zonificación de la Reserva Forestal Thomas van der Hammen; la falta de drenaje sostenible del río Bogotá; la ampliación del aeropuerto Eldorado; la implementación de un modelo de manejo para el botadero de Doña Juana, actualmente inexistente; asumir el problema del cambio climático; enfrentar la apropiación privada del espacio público; reglamentar la actividad minera al interior de los perímetros urbanos; enfrentar la economía informal y los conflictos por uso y apropiación del agua, como el caso de Sumapaz.

Estos y otros retos se quedan cortos de respuesta en la concepción del POT que puso a consideración la administración Peñalosa al Cabildo Distrital para proyectar a la capital en los próximos doce años.