Según la CEPAL, 94 millones de personas abandonan la pobreza por gestión de los gobiernos progresistas en Suramérica

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El Ciudadano

La incidencia de la izquierda latinoamericana y el progresismo en la región alcanzaron varios objetivos. Según las cifras gubernamentales, en el caso ecuatoriano más de un millón de ciudadanos abandonaron la línea de la pobreza, y al menos, 340 mil familias poseen una vivienda digna.

El Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP 2016), realizado en Quito a finales del pasado mes de septiembre, permitió abordar varios de los logros conseguidos por la revolución ciudadana, así como también develar los desafíos y las operaciones que se orquestan en su contra a través de un “nuevo plan cóndor”.

Para el presidente Rafael Correa, la nueva izquierda progresista latinoamericana es sinónimo de pragmatismo. Los 11.425 millones de dólares invertidos en la educación superior acreditan la urgencia del Gobierno por mejorar la calidad educativa, la capacitación del talento humano y fundar nuevos mecanismos para priorizar políticamente la formación.

El primer mandatario ecuatoriano aseguró que “el socialismo del siglo XXI habla de justicia social, precisamente para la libertad y siendo muy eficientes, porque la eficiencia puede garantizar esa justicia; haciendo con menos más, para que alcance a mayor número de beneficiarios”.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ratificó la incidencia política de la década gobernada por los movimientos progresistas en Latinoamérica. Un total de 94 millones de personas abandonaron la pobreza y se incorporaron a las clases medias de la región.

Este suceso ha provocado un nuevo fenómeno según Correa, al cual se lo ha calificado como el Síndrome doña Florinda, “el pobre que surge y empieza a llamarle chusma al resto, a pegarle a los pobres don Ramones, a engreír a sus malcriados hijos Quico y a votar y simpatizar con gente de bien; como el capitalista compasivo encarnado por el Sr. Barriga”, sentenció el Presidente Rafael Correa.

Para el Presidente de los ecuatorianos la solución es ampliar el espectro político y modificar la forma de diálogo con la sociedad. “La izquierda ya no solo tiene que hablarle a los pobres sino también a la clase media y dentro de esta a los jóvenes; debemos mejorar mucho la estética de nuestro lenguaje y nuestro discurso”, afirmó el Jefe de Estado.