¡Un país sin Presidente!

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Marisol Bowen

Por Marisol Bowen

Desde aquel fatídico 24 de mayo, Ecuador no se constituye únicamente por ser un país golpeado por el imperialismo y la derecha, que lograron meterse por la izquierda; sino en un país abandonado por las obras, el ingrato plan de gobierno que nunca llegó, las 27124 casa que hasta la fecha debieron haberse construido y ahora también por un abandono consumado en toda la extensión de la palabra, hoy Ecuador también ¡es un país sin presidente!

El primer mandatario viajó a los Estados Unidos y aparentemente intervendrá en el pleno de la Asamblea de la ONU, en el que abordará temas como la lucha contra la corrupción, donde asumo que no mencionará que es también corrupción el abuso del poder; ese mismo poder que usó como mecanismo para dejar a su país sin presidente encargado y quitarle al Vicepresidente sus delegaciones, obligándolo además a limitar su extraordinario trabajo como lo demostró en la reconstrucción de las provincia afectadas por el terremoto, cuya obra no puedo continuar por el autoritarismo de un presidente vengativo. Ese mismo presidente que ha dicho que odia a los que votaron por él e insulta a su pueblo con todo tipo de adjetivos calificativos: el mismo que irónicamente también llegará a la ONU ¡para hablar de paz!

De la misma manera abordará el tema de las relaciones políticas de América Latina, donde yo me pregunto ¿Qué bueno puede aportar o decir quien ya se distanció de las políticas revolucionarias de la Región?, recordemos que en una de sus insultantes declaraciones dijo públicamente que en Venezuela hay presos políticos, lo que además de inconsecuente es falso porque en Venezuela no hay presos políticos, hay políticos presos por ser ¡contumaces criminales!

Una brutal y desleal arremetida contra un país hermano, por el pecado de tener un gobierno muy distinto al suyo ¡Revolucionario!

En todo caso, considerando que Moreno cada vez que tiene un micrófono resulta el idéntico peligro de un arma cargada, esperemos que no se le ocurra confundir a la ONU con sus conferencias vanas, improvise con sus chistes mal intencionados y atice públicamente su ataque contra Rafael Correa, Jorge Glas, la Revolución, los países hermanos y hasta su mismo pueblo. Ya bastante vergüenza ajena ¡cargamos por su culpa!

Si bien es cierto resulta lo mismo que tengamos o no su presencia asintomática, porque hoy somos un barco a la deriva con o sin capitán. Pero ahí lo llevamos, es el presidente, y un estado no debe quedar sin mandatario por el capricho egoísta de un gobernante. Pero al parecer el “no debe” se remplazó por el “sí pudo”, porque finalmente ¡se salió con la suya! Interpretó a su manera la Constitución, se burló una vez más del pueblo ecuatoriano y volvimos a ser el bufón de la opinión pública internacional.

La Constitución es clara y el Articulo 146 indica: “En caso de ausencia temporal en la Presidencia de la República, lo reemplazará quien ejerza la Vicepresidencia.…”

Aquí dicho artículo con las palabras “En caso de ausencia temporal”, deja abierto el abanico ¡de manera infinita!

Pero la Constitución también indica: “Se considerará ausencia temporal la enfermedad u otra circunstancia de fuerza mayor que le impida ejercer su función», donde no hace énfasis en quien deberá remplazarlo cuando el motivo no sea por enfermedad o circunstancias de fuerza mayor, porque se sobreentiende.

Como ven, en ninguna parte de dicho artículo ni en artículo alguno de la Constitución indica que podrá irse dejando al país sin presidente o que puede gobernar el país a control remoto. Consideramos que por lógica elemental, dicho artículo no requería enfatizar que debe quedar encargado el Vicepresidente porque es innecesario redundar en su función que ya está establecida en la Constitución.

Por otro lado, el artículo 149 indica: “El Vicepresidente de la República, cuando no reemplace al Presidente de la República, ejercerá las funciones que ésta o este le asigne», hace referencia a que cuando el Vicepresidente no remplace al presidente, este puede darse el lujo de asignarle o quitarle delegaciones, no así si lo reemplaza porque tomaría de manera temporal todos los poderes. Esa puede ser la razón por la que temió dejarle la presidencia y no le permitió ejercer su derecho constitucional a remplazarlo en su ausencia.

Sin embargo en este punto, como principio de justicia deben prevalecer los derechos, siendo así, el Vicepresidente tiene el derecho por mandato constitucional de reemplazarlo. En caso de interpretar la Constitución, esta interpretación debió apegarse con prioridad a ese derecho no a la cómoda conveniencia.

El presidente puede abandonar el país para cumplir asuntos inherentes a su función, pero no puede abandonar el país a su suerte y quitarle la función inherente al Vicepresidente de reemplazarlo, porque entonces se viola la Constitución, pudiendo aplicarse la causal para que el Vicepresidente asuma la presidencia ¡por Abandono de cargo! ¡Si señores!

Así lo establece la constitución en su artículo 145: “El Presidente de la República cesará en sus funciones y dejará vacante el cargo en los casos siguientes: … 5. Por abandono del cargo, comprobado por la Corte Constitucional y declarado por la Asamblea Nacional con los votos de las dos terceras partes de sus integrantes.”.

Si analizamos este artículo, coincidimos en que el cargo de presidente fue abandonado porque no quedó nadie en su lugar y la ley no determina o especifica que un presidente pueda gobernar a distancia.

No obstante, la Constitución ha sido “interpretada” de manera conveniente y la Asamblea, lejos de hacer prevalecer el mandato constitucional que dejaría al Vicepresidente en encargo de la Presidencia, permitió que así sea. Todo debido a un vacío legal en el artículo 144 que fue al que se acogió el presidente y que indica: «El Presidente de la República, durante su mandato y hasta un año después de haber cesado en sus funciones, deberá comunicar a la Asamblea Nacional, con antelación a su salida, el periodo y las razones de su ausencia del país», donde dicho artículo al tomarse como sobre entendida la función constitucional del Vicepresidente que debe reemplazar al presidente omitió enfatizar en el detalle del reemplazo, por ejemplo: “El Vicepresidente reemplazará, según lo establece su atribución, al presidente en su ausencia bajo cualquier circunstancia”. Digo, dejarlo bien claro para futuros mandatarios como el actual, ¡producto de un error en democracia!

En el ámbito jurídico, no detallar enfatizando aunque se redunde es un error garrafal con el que no contaron los Constituyentes para elaborar la Constitución del 2008. Un vacío en la ley que ha sufrido la omisión en su texto, dejando en el limbo la respuesta legal específica y facilitando lo que precisamente se hizo, interpretar la Constitución a conveniencia.

Es aquí donde la analogía jurídica cae en las manos de los “interpretadores” con cuyo poder pueden jugar el sucio rol de encontrar la relación o semejanza entre dos cosas distintas.

Pero para eso están los Asambleístas. Cuando llegó a la Asamblea el documento donde el presidente informaba su salida del país, los Asambleístas en general llamados a respetar y hacer respetar las leyes, debieron apegarse a derecho y no a una interpretación; en consecuencia exigirle al presidente que respete la Constitución y la función inherente al cargo del Vicepresidente Jorge Glas, que no es otra cosa que reemplazar al presidente en su ausencia. Pero en su lugar guardaron ese cómplice silencio que hoy más que nunca los caracteriza, permitiendo que se consume un acto de ignominia contra la Patria, la que ha quedado sin presidente ¡por la mezquindad de su gobernante!

La constitución no es un libro chino para ser interpretado sino un compendio de leyes para ser aplicadas, es la Carta Magna de un país y la madre de todas las leyes; allí reposan los derechos de cada ciudadano ecuatoriano, permitir que al interpretarla se corra el riesgo de violarla, ¡es un peligro para todos!

El ejemplo más claro de la ignominia cometida contra el país, queda expuesta con el terremoto del 16 de abril de 2016. Recordemos que el día del terremoto el entonces Presidente Rafael Correa se encontraba en el Vaticano, y quien tomó las riendas de la emergencia fue Jorge Glas; quien siendo Vicepresidente estaba como Presidente Encargado y de manera inmediata encendió las alarmas de emergencia nacional, activó el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) para socorrer a las víctimas, estructuró un trabajo contiguo con todas las instancias y Carteras de Estado, y tomó las acciones inmediatas con las que se pudieron salvar ¡cientos de vidas!

¿Se imaginan lo que pasaría si volvemos a sufrir un desastre de iguales magnitudes, mientras el país se encuentra sin presidente ni presidente encargado?, ¿Quién tomará la responsabilidad constitucional si nadie la tiene?

La respuesta es simple, el cargo está en abandono y las victimas tendrían que esperar que al presidente ¡se le antoje volver!

Como ven, dejar a un país sin presidente por abuso de poder, egoísmo, desconfianza, orgullo, prepotencia, vanidad, miedo o lo que sea; es un acto sin parangones ¡de la más absoluta irresponsabilidad!

Un hombre que pone sus propios intereses sobre los interese de su pueblo, ¡sólo puede obedecer al odio del que se ha jactado!

Más allá de no poder superar que su propia banda presidencial haya sido fabricada con los votos por Correa; su odio se justifica porque como lo escribiera el dramaturgo Tennessee Williams: “El odio es un sentimiento que sólo puede existir en ausencia de toda inteligencia”.

@Marisol_Bowen