Un peligro llamado Jorge

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Marisol Bowen

Por Marisol Bowen

Un gobierno débil se conoce por la magnitud de sus abusos. De ahí que la tropelía y la represión, en todas sus manifestaciones, sean los mecanismos usados por los gobiernos nefastos para neutralizar la fuerza popular en resistencia. El precio histórico de abrir los ojos.

Ecuador vive hoy las afrentas y abusos de un gobierno infausto que persigue, acusa, encarcela y reprime. Una barbarie disfrazada de gobernabilidad que dista abismalmente de las funciones inherentes a un gobierno electo en democracia, -aún bajo las sombras del engaño-, la figura tácita de una dictadura moderna con la complicidad inaudita de los medios de comunicación y el buen romance con los políticos más vergonzosos de la partidocracia. Todo tejido en una red de mentiras, manipulación y corrupción de los más altos niveles, -algo necesario para poder darle al blanco a los objetivos que supongan un peligro a los planes apátridas-, haciendo uso del poder para manejar con los hilos de la infamia las leyes y las autoridades de control que se muestran abiertamente sin sangre en la cara o guardan el vulgar silencio de la omisión y la ilegalidad. En ese accionar no hay miedo, no se equivoquen, ¡hay complicidad!

En Ecuador se han roto los límites de la indecencia; se miente con descaro, se persigue sin causa y se encarcela sin pruebas. Es lo que el gobierno y sus esbirros ejecutan cada día contra los líderes de la Revolución ciudadana, Rafael Correa y Jorge Glas, llevando la brutalidad de la fuerza y el crimen de la violencia al pueblo que hoy rechaza al actual gobierno como lo que es, ¡un error en democracia!

Este vil accionar quedó una vez más demostrado el 3 de marzo, en las afueras de la cárcel 4 de Quito, donde mantienen encarcelado injustamente al Vicepresidente Jorge Glas y donde el pueblo en resistencia llegó en una manifestación pacífica para exigir la liberación del Vicepresidente electo en urnas; quien fuera perseguido por el actual gobierno, luego sentenciado con un Código Penal derogado, -en una monstruosidad jurídica sin paragones-, y finalmente encarcelado para quitarle la Vicepresidencia. El clamor popular, lejos de ser escuchado, fue reprimido con violencia por las fuerzas policiales que agredieron a los ciudadanos a tolete limpio, sin respetar ancianos ni mujeres. Miles de personas en su libre derecho a la protesta y la resistencia, armados únicamente de valor.

Una cantidad impresionante de policías, enormes vehículos antimotines y gases lacrimógenos cayeron sin clemencia sobre un plantón conformado por mujeres y hombres con carteles de justicia. Una represión brutal, desproporcionada y violenta, la lógica de los que ejercen el poder ante el peligro inminente de una Revolución que no han podido desaparecer; abusar con el más inhumano exceso, con gula de venganza, ¡con rabia de vencidos!

Si Rafael Correa hubiera medianamente hecho algo igual, habríamos tenido a los medios de comunicación como aves de rapiña, con titulares a todo color y noticieros completos destinados a desfigurarlo, -si lo hicieron sin razones tantas veces-, y Correa sí que se enfrentó durante todos sus gobiernos a la más recalcitrante oposición, a manifestantes comprados con objetivos criminales, a verdaderos vándalos que destruían cuanto encontraban a su paso, comandados por los políticos de siempre, dejando incluso como resultado muertos y heridos. Sin embargo esto jamás ocurrió. Pero es lo que enfrentamos hoy, los políticos cargando un poder inconcebible junto a un gobierno repartidor que hace lo inaudito por detener a ese pueblo que cada vez se hace más fuerte y se niega a abandonar la puerta de una cárcel.

Craso error si acaso piensan que la violencia y las agresiones detendrán a ese pueblo que tomó la causa de su Vicepresidente como suya, un pueblo justo y Revolucionario que se mantiene firme como un roble, porque las batallas ¡se vencen sin miedo!

Jorge Glas está preso injustamente en un país sin garantías; un riesgo que tomó como la mejor de sus batallas, sin leyes y en absoluta indefensión, ¡enfrentando con valor a los cobardes! Es por eso que caminando sobre las miserables huellas de los enemigos de la patria y considerando que el puerco más ruin rompe el chiquero, advierto con la voz de los que a mi voz se suman: no se atrevan a tocarle un solo cabello a Jorge Glas, porque los grandes hombres nunca mueren; se hacen luz, se hacen idea, se hacen lucha, se multiplican, ¡se hacen pueblo! ¡Y el pueblo se hace ley cuando se levanta!

Estamos gobernados por la debilidad del odio con los más terribles intereses políticos, y mientras esperamos que la impugnación presentada por Jorge Glas se haga justicia en manos de los nuevos jueces que tendrán la oportunidad de cambiar la historia en nombre de la patria, sus enemigos tampoco van a detenerse. Porque detrás de la puerta de la cárcel 4 yace un líder preso, un hombre inocente, un revolucionario a prueba de fuego, un riesgo para los planes maquiavélicos, el enemigo público de la partidocracia que hoy come en la misma mesa del gobernante que traicionó a su pueblo, un hombre que caminó junto a Rafael Correa honrando la lealtad que muchos vendieron, un hombre que resiste de forma casi sobrehumana, un hombre que podría ser el próximo presidente de la República del Ecuador, un Vicepresidente invencible que aún detrás de las rejas ¡no han podido encerrar!… ¡Un peligro llamado Jorge!

@Marisol_Bowen